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Seguridad & Prevención

Si usted creyera todo lo que escucha en los programas de entrevistas en televisión o lee en sitios de Internet contra las vacunas, tal vez nunca permitiría que a su hijo se le vacunara. En una advertencia después de otra, los opositores a las vacunas a menudo exageran o incluso inventan riesgos de las vacunas, sin ninguna evidencia científica que respalde sus afirmaciones. Pueden asumir que las vacunas no son eficaces. Al mismo tiempo, minimizan o no hablan sobre las graves enfermedades que las vacunas pueden eliminar o reducir su frecuencia. Con razón algunos padres se quedan sintiéndose ansiosos y, en algunos casos, no permiten que se vacune a su hijo poniendo en riesgo la salud del niño.

Usted tal vez ha escuchado algunos de los argumentos que hacen los escépticos de las vacunas. Se dice que una vacuna u otra causan autismo, daño cerebral o esclerosis múltiple o convulsiones. Algunas veces los alarmistas advierten que las vacunas son tan poco confiables que dejan a los niños tan vulnerables a las enfermedades como estaban antes de recibir la vacuna. Estas afirmaciones serían desconcertantes si se basaran en una realidad. Pero no es así, y crean mucho temor entre los padres preocupados.

Paneles de expertos han confirmado una y otra vez que las vacunas de hoy en día son mucho más seguras que nunca. De hecho, los mayores riesgos vienen cuando los niños no están vacunados. Como padre responsable, es importante que usted esté bien informado. Si le preocupa algo puede hablar con el pediatra.

Lograr una perspectiva

Antes de que se apruebe y autorice una vacuna, esta pasa por años de pruebas de seguridad y eficacia. Ni American Academy of Pediatrics (AAP) ni las agencias del gobierno como los Centros para Control y Prevención de Enfermedades recomendarían una vacuna que no hubiera pasado por las pruebas de seguridad y eficacia. Por supuesto, ninguna vacuna o medicina es perfecta. Algunos niños y niñas que reciben vacunas experimentarán reacciones. Afortunadamente, cuando ocurren, la mayoría son leves y duran poco. Su hijo puede experimentar enrojecimiento, dolor o inflamación en el lugar de la inyección. Es posible que desarrolle una fiebre ligera. Sin embargo, después de unos días, estos síntomas menores desaparecerán, sin dejar efectos duraderos.

 

Última actualización
4/11/2014
Fuente
Immunizations & Infectious Diseases: An Informed Parent's Guide (Copyright © 2006 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.