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Seguridad & Prevención

La mayoría de vacunas que recibe su hijo se administran mediante inyecciones. Una se puede  administrar en un aerosol nasal (una versión de la vacuna contra la influenza). En el pasado, la vacuna contra la polio se colocaba en un terrón de azúcar y se administraba por vía oral (esta forma de vacuna contra la polio ya no está disponible en los Estados Unidos). Pero no importa cómo se administren, las ideas en general de las vacunas todas son iguales. Para ayudarlo a comprender cómo funcionan las vacunas, a continuación se encuentra un poco de información sobre el sistema inmunológico del cuerpo y la manera en la que funciona.

Cuando su hijo se infecta, su cuerpo utiliza su sistema inmunológico para combatir el organismo invasor. Los glóbulos blancos se activan y empiezan a crear proteínas denominadas anticuerpos que localizan el agente infeccioso y crean una contraofensiva. En este momento, los gérmenes posiblemente ya tuvieron tiempo de ocasionar unos cuantos síntomas. En algunos casos, la respuesta de los anticuerpos será muy demasiado tarde para ser útil y el organismo invasor puede ocasionar una infección severa o mortal. Incluso así, continuando con el ataque, el sistema inmunológico y sus anticuerpos pueden eventualmente ayudar a detener muchas infecciones y ayudar a su hijo a recuperarse.

Existe otro punto importante que debe recordar sobre este  proceso. Incluso después de haber hecho su trabajo, estos anticuerpos no desaparecen. Permanecen en el flujo sanguíneo, siempre pendientes del regreso de algunos invasores. Si estos gérmenes vuelven a aparecer, ya sean unas cuantas semanas o muchos años después, los anticuerpos están listos para proteger. Con frecuencia pueden evitar la infección conjuntamente o detenerla aún antes de que aparezcan los primeros síntomas. Es por eso que si tuvo paperas o sarampión de niño, nunca más la vuelve a padecer, sin importar con que frecuencia se expuso al mismo agente infeccioso.

Los anticuerpos son bastante específicos. Por ejemplo, si se han creado en respuesta al virus del sarampión, no van a funcionar contra la varicela. Existen algunos anticuerpos que no son específicos y pueden protegerlo de los tipos similares de bacteria. Así que, ¿cómo aplica este escenario a las vacunas infantiles? El principio es muy similar, aún cuando los detalles son un poco diferentes. Las vacunas cuentan con los anticuerpos para combatir infecciones. Pero después de la vacunación, los anticuerpos empiezan a trabajar antes de que se desarrolle la primera infección. A continuación se muestra cómo las vacunas lo hacen posible.

Las vacunas de virus vivos están compuestas de una versión debilitada de la bacteria o del virus responsable de la enfermedad. En algunos, las vacunas están compuestas de formas muertas del organismo. Estos organismos muertos se mataron como una manera de preservar su capacidad de proporcionar inmunidad o protección. En otros casos, se usa una toxina inactivada que está compuesta por la bacteria o una parte de la bacteria o del virus. Cuando se administra la vacuna, el sistema inmunológico del cuerpo detecta este germen debilitado o muerto, o parte del germen, y reacciona así como lo haría cuando ocurre una nueva infección completa. Empieza formando anticuerpos contra el material de la vacuna. Estos anticuerpos permanecen en el cuerpo y están listos para reaccionar si ataca el organismo infeccioso real.

En cierto sentido, la vacuna engaña al cuerpo para que piense que está siendo atacado, y el sistema inmunológico crea armas que proporcionarán una defensa cuando una infección real se vuelva una amenaza.

Algunas veces una dosis de una vacuna es suficiente para proteger a una persona, pero con frecuencia más que una dosis es necesaria. Algunos anticuerpos protegen de por vida, pero otros necesitan refuerzo. Por ejemplo, el anticuerpo contra el sarampión tienen una duración de por vida, pero el anticuerpo contra el tétanos puede caer debajo de un nivel que lo protege, así que las dosis de refuerzo son necesarias.

Algunos virus como la gripe pueden cambiar lo suficiente para volver inefectivos los anticuerpos existentes. Es por eso que la vacuna contra la influenza es necesaria cada año.

Para repetir, los anticuerpos generados por la vacuna permanecen el flujo sanguíneo de su hijo y está preparadas para combatir infecciones durante meses, años e incluso toda una vida. Si y cuando su hijo se expone a las enfermedades infecciosas reales, estos anticuerpos reconocerán y atacarán a los gérmenes, destruyéndolos y evitando o debilitando en gran medida la enfermedad.

Por cierto, los recién nacidos son inmunes a algunas infecciones debido a que han recibido anticuerpos de su madres. Pero esa inmunidad empieza a desvanecerse el primer mes de vida. Por esa razón, es muy importante seguir el programa de vacunación  que su pediatra recomendará.

Así mismo, recuerde que los niños no obtienen ninguna inmunidad de sus madres contra algunas de las enfermedades infecciosas cubiertas por las vacunas de la infancia, incluyendo tos ferina y hepatitis. Esta es otra razón importante para seguir los lineamientos de vacunación de la American Academy of Pediatrics.

 

Última actualización
4/11/2014
Fuente
Immunizations & Infectious Diseases: An Informed Parent's Guide (Copyright © 2006 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.