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Seguridad & Prevención

Para la mayoría de niños, tan solo pensar que se le introduzca una aguja en los brazos es muy perturbador. La ansiedad antes de que se les administre la inyección es algo común, sin importar qué edad tenga su hijo. Esa preocupación a menudo aumenta cuando se administra más de una vacuna a la vez. En algunos casos, se administran 4 o más inyecciones durante una sola visita al médico.

Sin embargo, en la mayoría de los casos, el ladrido es peor que la mordida. El dolor asociado a la mayoría de vacunas es menor. Para la edad de 5 años, la mayoría de niños se quejan solamente un poco, si es que se quejan, al recibir una inyección. Si se les salen algunas lágrimas, rara vez duran más de unos cuantos minutos.

Para que la experiencia sea lo más aceptada posible, prepare a su hijo con anticipación para las vacunas que se le administrarán, sin importar qué edad tenga. Sea honesta; demuéstrele que a usted le importa. Si su hijo tiene la edad suficiente para entender, explíquele de qué manera las inyecciones le ayudarán a evitar que se enferme. Nunca describa las inyecciones como un castigo ni las use como amenaza.

En un recién nacido, tal vez quiera probar colocar un poco de azúcar en su lengua o en un chupete. Esto a menudo puede calmar su inquietud. En un bebé más grande, sin embargo, este enfoque por lo general no funciona. Para la mayoría de niños pequeños, los puede calmar o darle unas palmaditas para ayudarles a pasar el momento de la vacuna y luego mecerlos para disminuir su llanto. Sostener a su hijo en su regazo puede ayudar a calmarlo.

Para niños mayores, puede ayudar distraerlos durante y después de cada inyección. Trate de “soplar para que el dolor desaparezca” o utilice burbujas de jabón, molinetes o música para desviar su atención. Contarles historias o leerles libros también puede ayudar. Algunos niños mayores se sienten mejor si abrazan a su padre/madre, pecho a pecho cuando se les administra la inyección. Si su médico considera que es apropiado, permita que los niños mayores elijan el lugar de las inyecciones, dándoles un sentido de que tienen cierto grado de control sobre el proceso.

Luego, si desarrollan una fiebre ligera, pregúntele a su médico si puede darle acetaminofén para hacerlo sentir un poco más aliviado. A través de todo esto, siga recordándose a sí misma que proteger a su hijo de riesgos graves para la salud vale la pena la incomodidad de corto plazo y las lágrimas que pueden ser parte de vacunarse.

 

Última actualización
4/11/2014
Fuente
Immunizations & Infectious Diseases: An Informed Parent's Guide (Copyright © 2006 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.