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Seguridad & Prevención

Si alguna vez ha dudado de vacunar a su hijo, debe recordar los riesgos de no recibir estas vacunas. La vacunación de niños estadounidenses es tan extensa y exitosa que las enfermedades graves que alguna vez causaron afecciones graves y discapacidades duraderas, en algunos casos han desaparecido. Eso ha dejado a algunos pacientes preguntándose, “Si la enfermedad ha sido erradicada, ¿por qué debo vacunar a mi hijo en contra de la misma?”.

Esto es lo que debe tener en cuenta. Si los índices de vacunación han disminuido incluso un poquito, esto puede provocar un retorno de las enfermedades infecciosas que han sido casi erradicadas por completo en los Estados Unidos. Recuerde, a pesar de que varias enfermedades que se pueden prevenir con vacunas ahora ocurren en número extremadamente bajos, los gérmenes que los causan aún están entre nosotros, particularmente en otras partes del mundo que están tan cerca como a un viaje de distancia en avión.

Debido al éxito de las vacunas, la mayoría de padres nunca ha visto a un niño con tos ferina, tétano, polio o meningitis y por esto no están conscientes de lo graves que pueden ser estas enfermedades. Probablemente no conocen a nadie que haya muerto por estas enfermedades. Como resultado, es posible que sientan que no es tan necesario vacunar a sus hijos ya que sus propios padres lo están. Pero no vacunar a los hijos de uno puede ser muy peligroso. Si dejamos de vacunar a los niños, las epidemias de las eras pasadas regresarán rápidamente, causando enfermedades graves y cobrando vidas.

Los investigadores están analizando formas de asegurarse de que las vacunas sean lo más seguras posible. Por ejemplo, varios padres pueden preocuparse acerca de la parte de tos ferina (tos convulsiva) en la vacuna DTP. Es importante que los padres sepan que la versión antigua de la vacuna DTP ya no se utiliza. Se ha reemplazado con una vacuna DTaP más nueva (la a significa tos ferina acelular). En esta vacuna, solamente se utiliza un segmento de las bacterias de la tos ferina necesario para la inmunidad. La vacuna anterior utilizaba células completas de las bacterias responsables de la tos ferina. Esta es una mejora importante en la seguridad de las vacunas. En el 2005, una nueva vacuna, la Tdap, se autorizó para usarla en adolescentes y adultos. Tiene una menor cantidad de las porciones de la vacuna de difteria y tos ferina. La razón de la menor cantidad es que se necesita menos para reforzar la inmunidad en adolescentes y adultos porque ya recibieron varias dosis de la vacuna cuando eran niños.

Mientras tanto, ocasionalmente, se hacen ajustes a las recomendaciones de vacunación por parte de agencias de salud pública y AAP para aumentar la eficacia y seguridad. Por ejemplo, en el pasado, la vacuna oral contra la poliomielitis estaba asociada con una complicación muy poco común en la cual algunos niños desarrollaban en realidad la poliomielitis después de haber sido vacunados. (¿Qué tan raras veces ocurría esto? Aproximadamente en uno entre cada millón de niños que recibían las dosis orales). En años recientes, los expertos en EE.UU. han cambiado las recomendaciones para lograr un alto nivel de seguridad a pesar de los altos costos. Se recomienda solo el uso de la vacuna de polio inactivo (IPV), que no implica absolutamente ningún riesgo de causar poliomielitis en sí.  Otros países continúan usando la vacuna oral. La evidencia no podría ser más clara, su hijo está en mucho mayor riesgo de contraer enfermedades infecciosas en sí que de las vacunas.

Algunos padres deciden no vacunar porque no quieren tomarse ningún riesgo. Pero elegir no vacunar a su hijo no está libre de riesgos. Su hijo puede contraer la enfermedad y sufrir problemas. Su hijo puede transmitir la enfermedad a otras personas, inclusive aquellas que puedan ser particularmente vulnerables, como bebés pequeños o parientes con problemas inmunológicos (varios pacientes de cáncer, por ejemplo, no pueden ser vacunados). Y su hijo tendrá que mantenerse fuera del cuidado infantil o la escuela durante los brotes de enfermedades, incluso si no tiene la enfermedad.

 

Última actualización
4/11/2014
Fuente
Adapted from Immunizations & Infectious Diseases: An Informed Parent's Guide (Copyright © 2006 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.