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Seguridad & Prevención

La vacunación es la mejor protección contra 16 enfermedades importantes y es uno de los mejores regalos que un padre puede hacerle a un hijo.  La vacunación de su hijo debe empezar cuando es muy pequeño y continuar en la adolescencia. 

El sarampión ha regresado. La tos convulsa sigue dando vueltas. Cada vez más, están reapareciendo enfermedades que en una época se creyeron erradicadas, están volviendo. ¿Por qué? Porque no todos los padres están vacunando a sus hijos. Las vacunas son mucho más que una buena idea. Han marcado la diferencia al salvar las vidas de los niños durante el siglo pasado y lo siguen haciendo hoy en día. De hecho, gracias a las vacunas se ha reducido enormemente la cantidad de casos de algunas de las enfermedades más devastadoras que afectan a los niños o estas se han erradicado por completo. “Las vacunas son una de las cosas más importantes que puede hacer para proteger a su hijo contra enfermedades mortales y debilitantes”, afirma Ari Brown, M.D., Miembro de la American Academy of Periatrics (Fellow of the American Academy of Pediatrics, FAAP), pediatra que ejerce en Austin, Texas, y miembro del Consejo de Comunicaciones y Medios de la American Academy of Pediatrics (AAP). “Muchas de las enfermedades contra las cuales las vacunas nos protegen no son tratables una vez que se adquiere la enfermedad”. Tenga en cuenta esta información acerca de los períodos anterior y posterior a las vacunas:

  • Viruela: Esta terrible enfermedad en una época mataba a casi 1,000 niños por año. Se erradicó por completo en 1977 gracias a la vacuna contra la viruela.
  • Difteria: En 1920, se informaron casi 150,000 casos en los Estados Unidos. Más de 13,000 murieron. En 2002, solo se informó un caso en todo el país.
  • Tos ferina (tos convulsa): Se informaron más de 107,000 casos en 1922. Casi 5,100 murieron. En 2002, solo se informaron 9,771 casos en todo el país.
  • Polio: Entre los años 1951 y 1954, se informaron más de 16,000 casos de polio paralítica. Esto produjo casi 1,900 muertes. El virus natural que causaba este tipo de polio paralítica se eliminó del hemisferio occidental en 1991, gracias a la vacuna.
  • Sarampión: Un promedio de 450 estadounidenses murieron de sarampión cada año entre 1953 y 1963. Pero gracias a la vacuna, se han reducido los casos de sarampión en más del 99%, en comparación con la era anterior a la vacuna.

Estos son solo algunos ejemplos del profundo impacto que han tenido las vacunas al salvar las vidas de los niños y prevenir las consecuencias graves de afecciones como la meningitis bacteriana. En los últimos años, las vacunas más nuevas han hecho avances drásticos para combatir incluso más enfermedades.

“La vacunación ha sido el programa de salud pública más exitoso del siglo XX”, afirma Renée Jenkins, M.D., FAAP, presidenta de la AAP. “Estábamos acostumbrados a ver enfermedades que mataban a los niños o los dejaban con discapacidades permanentes. A esas enfermedades, simplemente, ya no las vemos”.

Claro que la vacunación puede ser una víctima de su propio éxito. “Pienso que nuestro problema es que mucho padres nunca vieron esas enfermedades ni escucharon de alguien que tuviera polio o difteria”, afirma la Dra. Jenkins. “Entonces, no se dan cuenta de cómo es la vida sin la protección de las vacunas. Y ahora estamos viendo que estas enfermedades están de vuelta”.

Jenkins señala que hubo más de 20,000 casos de tos ferina (tos convulsa) en 2005 y que ocho bebés murieron a causa de esta enfermedad.

“También ha habido múltiples brotes de sarampión en tres estados; —agrega— los cuales provenían de otros países y expusieron a los niños vulnerables”.

No todas las naciones tienen acceso a un programa de vacunación actualizado. En una época en la que el mundo es más “pequeño” que nunca, gracias a la facilidad de viajar al exterior y al comercio mundial, no puede subestimarse la importancia de proteger a sus hijos con un calendario de vacunación completo. Las personas enfermas, portadoras de muchas de las enfermedades contra las que aplicamos vacunas, pueden traer estas enfermedades desde otras partes del mundo o bien las personas de los EE. UU. que no han sido vacunadas y que viajan a otros países pueden, sin darse cuenta, traer (importar) enfermedades a los EE. UU. a su regreso, y exponen a compañeros de escuela, a la familia y a los amigos.

“Básicamente, apenas un viaje en avión lo separa de enfermedades posiblemente mortales”, afirma David Tayloe, M.D., FAAP, presidente electo de la AAP.

La seguridad de las vacunas

¿Son seguras las vacunas? A todos los padres les preocupa mucho cualquier cosa que entre en el cuerpo de sus hijos. Las vacunas no son la excepción.

La buena noticia es que el programa de vacunación de los EE. UU. se encuentra entre los más seguros del mundo. Las vacunas se prueban durante años antes de aprobarse para su uso en la población general. Estas pruebas incluyen todos los grupos de edad elegibles y combinaciones de todas las vacunas adecuadas. Así se asegura que cada vacuna sea segura cuando se aplica con las otras. En circunstancias poco frecuentes e impredecibles, una vacuna puede causarle problemas de salud a un niño. Cuando esto sucede, los EE. UU. tienen un Programa para la Compensación de Lesiones Derivadas de Vacunas.

Sin embargo, este pequeño riesgo debe ponerse en la balanza con el riesgo mucho mayor de contraer una enfermedad grave que podría poner en riesgo la vida de un niño. Se calcula que, en 2007, las vacunas previnieron 14 millones de infecciones y salvaron 33,000 vidas.

“Su pediatra ha dedicado su vida a la protección de los niños y a mantenerlos sanos”, explica el Dr. Brown. “Si tuvieran alguna preocupación respecto de las vacunas, serían los primeros en dejar de recomendarla o en cambiar su recomendación. Recuerde, la mayoría de los pediatras ¡son padres!”.

¡Recuerde vacunar a los adolescentes!

Si bien es fácil pensar que las vacunas son una necesidad de la primera infancia, la verdad es que esa vacunación es igualmente importante para los niños mayores y los adolescentes. La AAP recomienda las siguientes vacunas para los niños de 11 a 19 años si no han recibido las dosis completas:

  • Enfermedad meningocócica: Recomendada para todos los adolescentes de 11 a 18 años para la protección contra esta enfermedad devastadora. También se recomienda para todos los estudiantes de primer año de la universidad que viven en residencias universitarias, independientemente de la edad.
  • Virus del papiloma humano (Human Papillomavirus, HPV): Esta serie de tres vacunas brinda inmunidad contra varios tipos del virus que causa cáncer de cuello del útero.
  • Tos ferina (tos convulsa) (Tdap, td): Los niños de 11 ó 12 años necesitan un refuerzo de Tdap a esa edad y necesitarán otro refuerzo cada 10 años.
  • Hepatitis B (Hep B).
  • Sarampión, paperas, rubéola (measles, mumps, rubella, MMR)
  • Polio.
  • Varicela: Si el niño no ha tenido varicela y no ha recibido la vacuna, es necesaria la vacuna de dos dosis. Un adolescente que solo recibió de niño una dosis de la vacuna, debe también recibir la segunda dosis en este momento.
  • Influenza.
  • Enfermedad neumocócica: Algunos adolescentes con problemas de salud crónicos deben recibir esta vacuna. Su pediatra puede orientarlo respecto de si esto es recomendable para su hijo.
  • Hepatitis A: Si bien cualquiera puede tener hepatitis A, determinados adolescentes tienen más riesgos. Hable con su pediatra acerca de los riesgos de su hijo y los beneficios de esta vacuna de dos dosis.

Entre las vacunas más nuevas está la vacuna antimeningocócica. Esta vacuna protege a las personas jóvenes contra una afección agresiva y posiblemente mortal. Esta enfermedad de desarrollo rápido mata al 10% de las personas que infecta y deja a alrededor del 15% de los sobrevivientes con daño cerebral, pérdida auditiva o amputación de extremidades. Aproximadamente, del 15% al 20% de la población es portadora de la bacteria y nunca muestran síntomas. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, CDC) informan que solo el 12% de las personas elegibles recibieron la vacuna hasta 2006. Esto deja a demasiadas personas en riesgo. La vacuna previene cuatro de las cinco cepas de meningitis meningocócica, que causa alrededor del 70% de los casos en los EE. UU. La mayoría de las aseguradoras cubren la vacuna.

Otra vacuna críticamente importante que obtuvo autorización recientemente es la vacuna contra el HPV. Esta vacuna previene dos de los tipos más comunes de virus asociados con el cáncer de cuello del útero, así como dos de los tipos más comunes de verrugas genitales. El cáncer de cuello del útero es el segundo tipo de cáncer más común en las mujeres estadounidenses.

“Pienso que es una vacuna muy importante para las niñas mayores”, afirma David Tayloe, M.D, FAAP. “Muchas mujeres se han contagiado alguna forma de HPV cuando llegan a los 50 años y tienen en consecuencia un mayor riesgo de desarrollar cáncer de cuello del útero. Esta vacuna implica una reducción del 90% en la probabilidad de que una niña desarrolle cáncer de cuello del útero”. Renée Jenkins, M.D, FAAP, afirma que la clave para ayudar a los padres a recordar estas vacunas importantes es la “visita de protección” a un pediatra, que los CDC y la AAP recomiendan para todos los preadolescentes a los 11 ó 12 años. Esta visita a un pediatra es una oportunidad para que el niño y el médico analicen todas las cosas que pueden poner en riesgo la salud de un adolescente.

“Tenemos que hablar de las lesiones, el cigarrillo, la sexualidad y las drogas y el alcohol, entre otras cosas”, afirma la Dra. Jenkins. “Hablamos de manejar esos riesgos desde una perspectiva de salud, para ayudar al niño a prepararse para lo que se enfrentará al crecer y madurar”. Y también es un momento genial para encargarse de las vacunas de los adolescentes.

Cumplir con el calendario

Las vacunas se dan de acuerdo con un calendario que se ha creado después de mucho estudio y análisis. Algunas vacunas protegen contra una sola enfermedad, mientras que otras, llamadas vacunas combinadas, ofrecen protección contra varias enfermedades con una sola inyección.

El calendario de vacunación  está diseñado para darles a los niños inmunizados la máxima protección lo antes posible en la medida que sea seguro. Puede ser tentador, pero no es una buena idea crear su propio calendario de vacunación, en vez de seguir el calendario recomendado.

“Básicamente, si usted crea su propio cronograma, está eligiendo darle vacunas en intervalos y combinaciones que no se han estudiado”, afirma el Dr. Brown. “No sabemos cómo afectará la respuesta inmunitaria de su hijo. Pero sí sabemos que es como jugar a la ruleta rusa. Puede dejar a su hijo desprotegido frente a enfermedades posiblemente mortales”.

Vacunación de por vida

Muchos de nosotros pensamos que la vacunación es algo que corresponde solo a la primera infancia. Pero recibir vacunas contra enfermedades contagiosas es una necesidad a lo largo de toda la vida. De hecho, la vacunación debe continuar durante toda la vida de un niño, incluidos los años de la adolescencia. Incluso para los adultos, la vacuna anual contra la gripe forma parte del calendario y es necesaria para mantenerse sano, incluso más a medida que envejecemos. Tan importantes como las vacunas iniciales son las vacunas de refuerzo. Estas están diseñadas para reforzar la efectividad de las vacunas anteriores para continuar brindando inmunidad.

Protección para todos

Desafortunadamente, algunos padres se olvidan de las vacunas o las saltean. Esto debilita la efectividad de un concepto muy importante de la vacunación: la inmunidad de grupo. La inmunidad de grupo es el beneficio que todos reciben de una población vacunada una vez que la vacunación alcanza un nivel crítico. Cuando una cantidad suficiente de personas están vacunadas, todos (incluidos los que son demasiado pequeños o están demasiado enfermos para recibir vacunas) reciben cierto nivel de protección contra la propagación de enfermedades.

El brote reciente de sarampión

Una de las enfermedades más contagiosas del mundo, el sarampión, frecuentemente vuelve a entrar en los EE. UU. Lo hace de la mano de personas extranjeras que provienen de países en los que la vacuna no existe o no se usa en forma general. La Organización Mundial de la Salud informó que se produjo casi 1 millón de muertes relacionadas con el sarampión en los países en vías de desarrollo en 1999.

En los EE. UU., la vacuna contra el sarampión se ha adoptado en forma tan general que hemos visto una reducción de más del 99% de los casos de sarampión, en comparación con la era anterior a la vacuna. De hecho, los CDC anunciaron en 2000 que se había eliminado el sarampión, gracias a la vacuna contra dicha enfermedad.

Pero un brote reciente de sarampión indica una tendencia peligrosa entre algunos padres que no están inmunizando a sus hijos contra el sarampión u otras enfermedades. Esto presenta un riesgo real para la salud de todos los niños no vacunados. En agosto, los CDC anunciaron que 15 niños menores de 20 años habían sido hospitalizados por la enfermedad y 131 habían recibido el diagnóstico desde principios de 2008. Muchos de los niños que recibieron el diagnóstico no se habían vacunado por elección o eran demasiado pequeños. Se cree que los niños enfermos se contagiaron el sarampión de niños que habían viajado al extranjero.

Para el Dr. Tayloe, se debe marcar un punto importante. “Los padres no deben obtener información sobre vacunación de estrellas de TV ni de otros defensores que no sean científicos”, afirma. “La persona correcta a quien preguntarle es su pediatra. No tenga miedo de hacer ninguna pregunta que tenga sobre la vacunación. Su pediatra está disponible para ayudarlo a comprender por qué es tan importante la vacunación y, sobre todo, para hacer todo lo que pueda para proteger la salud de su hijo”.

Este artículo fue publicado en Healthy Children Magazine.  Para ver el ejemplar completo, haga clic aquí.

 

Última actualización
5/19/2013
Fuente
Healthy Children Magazine, Fall 2008
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.