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Edades & Etapas

Muchas mujeres consideran que la necesidad de restringir o alterar sus dietas durante el embarazo es difícil. Es posible que no sea fácil para alguien que está acostumbrado a cinco tazas de café al día (o un trago alcohólico o dos durante la comida) cambiar abruptamente sus hábitos y desistir de su cantidad diaria de café. Sin embargo, después de nueve meses, las mejoras en su dieta y estilo de vida pueden convertirse en una rutina. Si es así, es afortunada: sus nuevos hábitos de alimentación saludable contribuirán con la salud y el desarrollo de su bebé, así como con su propia salud. Aún cuando su bebé nace, es natural preguntarse si está bien disfrutar de una taza de café con el desayuno o de una copa de vino con la comida sin preocuparse de que puede dañar a su bebé. Afortunadamente, las glándulas mamarias que producen su leche son capaces de proporcionar a su bebé una leche altamente nutritiva aún cuando su dieta no sea perfecta todos los días. Las glándulas mamarias y las células que produce la leche también ayudan a regular cuánto de lo que come y bebe realmente llega a su bebé a través de su leche.

Cafeína

El consumo moderado de café, té y sodas con cafeína está bien cuando está amamantando. Por lo general, la leche materna contiene menos del 1 por ciento de la cafeína que consume la mamá. Además, si no toma más de tres tazas de café al día, se detectará poca o nada de cafeína en la orina del bebé. Sin embargo, si siente que su bebé se vuelve más quisquilloso o irritable cuando usted consume cantidades excesivas de cafeína (por lo general más de cinco bebidas con cafeína al día), considere disminuir su ingesta. Preste atención a la cantidad de té y soda que toma y también de chocolate que come. La mayoría de tés, sodas y chocolates contienen cafeína.

Alcohol

El alcohol pasa a través de su leche a su bebé, por lo que es mejor evitar el uso habitual mientras esté amamantando. Así, aunque beber cerveza no aumenta su suministro de leche, como sugiere un mito urbano, el consumo de cualquier clase de alcohol puede disminuir la cantidad de leche que su bebé toma. El alcohol puede cambiar el sabor de su leche y esto puede ser inaceptable para algunos bebés.

Si elige tomar una bebida alcohólica, es mejor hacerlo justo después de amamantar o sacarse la leche y no antes, y deje pasar por lo menos dos horas entre cada bebida o dos antes de su próxima sesión de lactancia o extracción de leche. De esa forma, su cuerpo tendrá tanto tiempo como sea posible para eliminar por sí solo el alcohol antes de la próxima alimentación y menos cantidad de alcohol llegará a su bebé.

Una bebida alcohólica, el equivalente a una cerveza de 12 onzas, una copa de vino de 4 onzas o 1 onza de bebidas alcohólicas, probablemente no afectará a su bebé. Sin embargo, existen dudas sobre los bebés que son expuestos repetidamente a largo plazo al alcohol por medio de la leche de la madre, por lo que definitivamente se recomienda moderación. El consumo crónico de alcohol puede reducir la producción de leche.

Mercurio

Como usted sabe, incluir pescado en su dieta es una buena forma de obtener proteínas y ácidos grasos sanos omega 3 sin ingerir demasiadas grasas saturadas. Sin embargo, casi todos los pescados contienen algún rastro de mercurio, un metal presente naturalmente en el ambiente y que ha aumentado debido a la contaminación industrial. Estas pequeñas cantidades de mercurio no afectan a la mayoría de personas. Pero en bebés y niños pequeños, el mercurio puede causar daño al sistema nervioso. Eso es debido a que las mujeres en edad reproductiva y embarazadas y las mujeres en período de lactancia necesitan evitar pescado con alto contenido de mercurio, específicamente, tiburón, pez espada, caballa real y pez azulejo.

Cuando come pescado, es importante comer variedades que contengan menos mercurio, como atún bajo en calorías en lata, camarones, salmón, abadejo y pez gato. Posiblemente algunas personas prefieran la albacora o atún "blanco". Pero el atún albacora por lo general contiene más mercurio que la variedad baja en grasa en lata. Si le gusta la albacora, limite su ingesta a 6 onzas por semana (en una comida).

Si le gusta comer pescados que se obtienen en aguas locales, revise los avisos locales sobre la seguridad de los peces. Si la información no está disponible, limite su consumo a 6 onzas (en una comida) por semana. Estas mismas recomendaciones también aplican cuando le dé pescado y mariscos a su hijo pequeño. Solo asegúrese de servir pequeñas porciones.

 

 

Última actualización
7/10/2014
Fuente
New Mother's Guide to Breastfeeding, 2nd Edition (Copyright © 2011 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.