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Edades & Etapas

Muchos niños llegan a su hogar de la escuela y van derecho al refrigerador para comer un refrigerio. No tiene nada de malo comer refrigerios en forma moderada, ya que los jóvenes tienen altos niveles de actividad y necesitan más calorías que las que proporcionan tres comidas al día para satisfacer sus necesidades de energía. Para muchos niños, especialmente los que hacen mucha actividad física, los refrigerios pueden ayudarlos a alcanzar sus exigencias nutricionales y les proporcionan la cuarta parte de sus calorías. En general, los refrigerios ocasionales no perjudicarán su apetito para las comidas regulares, siempre que no coman el refrigerio poco antes de que se sienten a almorzar o a cenar. Los refrigerios son otra oportunidad para que los padres brinden elecciones de alimentos saludables­ a sus hijos mientras refuerzan sus buenos hábitos de alimentación: aprender a tener hambre, en lugar de sentirse satisfechos todo el tiempo.

Cuando comen refrigerios, los niños suelen agarrar los alimentos que estén más cerca de su alcance. Si su alacena contiene galletas dulces, eso es lo que probablemente comerá su hijo. Sin embargo, si hay artículos más saludables en el refrigerador o en la mesa de la cocina, su hijo se acostumbrará a comer esos alimentos. Las elecciones más saludables y simples son las frutas y las verduras crudas, que requieren muy poca o ninguna preparación. Anime a su hijo a crear el hábito de comer refrigerios saludables teniendo a su alcance frutas y verduras cortadas (zanahorias, pepinos, apio, ajíes y bróculi o brécol).

Los niños más grandes también pueden aprender algunas técnicas simples de cocina. Mientras preparan los refrigerios para ellos, usted puede enseñarle a diferenciar las elecciones saludables de las menos saludables. Sin embargo, asegúrese de que aprendan las precauciones de seguridad para el uso de una cocina, un horno, un microondas­ u otro electrodoméstico para cocinar.

 

Última actualización
12/2/2014
Fuente
Caring for Your School-Age Child: Ages 5 to 12 (Copyright © 2004 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.