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Edades & Etapas

Probablemente notará una fuerte caída en el apetito de su hijo pequeño luego del primer cumpleaños. De repente se volverá melindroso acerca de lo que come, volteará la cabeza luego de unos pocos bocados o se resistirá a sentarse a la mesa a la hora de comer. Podría parecer que debería comer más ahora que es tan activo, pero existe una buena razón para el cambio. Su índice de crecimiento disminuyó y ahora no necesita tanto alimento.

Su hijo pequeño necesita aproximadamente 1,000 calorías diarias para cubrir las necesidades para el crecimiento, energía y buena nutrición. Si alguna vez ha estado con una dieta de 1,000 calorías, sabrá que no es mucho alimento. Pero su hijo estará bien con esto, dividido entre tres pequeñas comidas y dos refrigerios diarios. No cuente con que siempre se alimente de esa manera, sin embargo, dado que los hábitos alimenticios de los niños pequeños son erráticos e impredecibles de un día a otro. Puede que esté alimentándose muy bien en el desayuno pero que casi no consuma alimentos el resto del día. O puede que consuma solo los alimentos favoritos tres días seguidos y luego los rechace completamente. O puede consumir 1,000 calorías un día y, de manera notable, más o menos uno o dos días después. Las necesidades de su hijo variarán dependiendo del nivel de actividad, el índice de crecimiento y el metabolismo.

Como regla general, un verdadero error es volver los tiempos de comida en un combate de boxeo para que consuma una dieta balanceada. Cuando rechaza los alimentos que usted preparó no le rechaza a usted, así que no lo tome como algo personal. Además, mientras más lo presione para alimentarse, menos logrará que lo haga. Por el contrario, ofrézcale una selección de alimentos nutritivos cada vez que se siente a comer y permítale elegir lo que él quiera. Varíe los sabores y consistencias de los alimentos lo más que pueda.

Si rechaza todo, puede guardar el plato para cuando él tenga hambre. Sin embargo, no le permita consumir galletas dulces o golosinas luego de negarse a comer, ya que esto solo fomentará su interés en alimentos de calorías vacías (aquellos con contenidos altos de calorías pero relativamente bajos de nutrientes importantes, tales como vitaminas y minerales) y disminuirá su apetito por los nutritivos. Por mucho que cueste creerlo, la dieta de su hijo será más balanceada luego de varios días si pone a su disposición una amplia gama de alimentos saludables y no le presiona a consumir uno específico en un momento determinado.

Su hijo pequeño necesita alimentos de los mismos cuatro grupos alimenticios que usted necesita:

  1. Carne, pescado, aves de corral, huevos
  2. Productos lácteos
  3. Frutas y vegetales
  4. Granos de cereal, patatas, arroz, panes, pasta

Cuando planifique el menú de su hijo, recuerde que el colesterol y otras grasas son muy importantes para el crecimiento y desarrollo normal, así que no debe limitarlos durante esta etapa. Los bebés y los niños pequeños deben obtener aproximadamente la mitad de las calorías de la grasa. Gradualmente puede disminuir el consumo de grasas una vez que su hijo tenga dos años de edad (disminuirla a aproximadamente un tercio de las calorías diarias al cumplir cuatro o cinco años de edad). Aunque no debe perder el enfoque del hecho que la obesidad infantil es un problema creciente, en el segundo año de vida, los niños necesitan grasa en la dieta. Si mantiene la ingesta calórica de su hijo con aproximadamente 1,000 calorías diarias, no deberá tener que preocuparse de estarle sobre alimentando y poniéndole en riesgo de aumentar demasiado de peso.

Para su primer año, su hijo debe ser capaz de consumir la mayoría de alimentos que sirva al resto de la familia, pero con algunas precauciones. Primero, asegúrese de que los alimentos estén lo suficientemente tibios para no que quemen la boca de su hijo. Compruebe la temperatura, ya que los tomará sin tomar en cuenta lo caliente que puedan estar. Además, no le proporcione alimentos muy condimentados, con mucha sal, mantequilla o azúcar. Agregar estos, evita que su hijo sienta los sabores naturales de los alimentos y puede ser dañino para su buena salud a largo plazo.

Los niños pequeños parecen ser más sensibles que los adultos para estos condimentos y puede que rechacen los alimentos muy condimentados.

Su pequeño aún puede ahogarse con trozos grandes de alimentos que puedan obstruir las vías respiratorias. Tenga en mente que los niños no aprenden a masticar con movimientos de trituración hasta que tienen aproximadamente cuatro años de edad. En el segundo año de vida, asegúrese de que todo lo que le dé esté machacado o cortado en trozos pequeños que sean fáciles de masticar. Nunca le ofrezca manís, uvas enteras, tomates cherry (a menos que estén cortados en cuatro), zanahorias, semillas (por ejemplo, ayote procesado o semillas de girasol), hot dogs enteros o en porciones grandes, palitos de carne o dulces duros (incluyendo gomitas) o trozos grandes de mantequilla de maní (está bien proporcionarles una capa fina de mantequilla de maní en una galleta o un pan). Especialmente los hot dogs y las zanahorias deben cortarse a lo largo y luego en pequeños pedazos. Asegúrese de que su hijo pequeño consuma alimentos solo mientras esté sentado o supervisado por un adulto. Aunque probablemente no quiera consumirlo todo de una vez, "comer a la carrera" o mientras habla aumenta el riesgo de que se ahogue. Enséñele a la edad más temprana posible a tragar los alimentos antes de hablar.

Para su primer año o poco después, su hijo pequeño deberá beber líquidos de un vaso. Ahora necesitará menos leche, ya que la mayoría de las calorías las obtendrá de alimentos sólidos.

 

Última actualización
8/6/2014
Fuente
Caring for Your Baby and Young Child: Birth to Age 5 (Copyright © 2009 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.