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Edades & Etapas

El entrenamiento para aprender a usar el inodoro para un niño más grande no se trata solo de una conversación productiva, decidido dominio propio y un deseo entusiasta e comportarse como niño grande. El avance del niño en edad preescolar se puede retrasar y puede aumentar la frustración de sus padres, a causa de comportamientos típicos como la desobediencia (resistirse con frecuencia a seguir instrucciones, a hacer lo contrario a lo que se le indica) y negociaciones cada vez más grandes, así como los nuevos temores y ansiedades que frecuentemente acompañan su etapa de desarrollo.

La desobediencia surge de la misma necesidad de independencia como el frecuente “¡No!” del niño pequeño A medida que su hijo se desarrolla y su pensamiento se hace más sofisticado, de manera natural tiene el deseo de controlar más su entorno y dirigir una gran parte de su vida.

Así como lo experimentó con comportamientos desafiantes hace uno o dos años, es posible que su hijo en edad preescolar ahora desee observar qué ocurrirá si  “olvida” usar el inodoro como usted le indicó o si decide que desea usar pañales de nuevo después de que ha aceptado que es momento de avanzar. Dicha resistencia es perfectamente normal, pero puede descarrilar fácilmente el proceso del entrenamiento para aprender a usar el inodoro.

La mejor manera para desmotivarlo es retirarse del conflicto, hacer que el entrenamiento para aprender a usar el inodoro sea más un proyecto de su hijo y menos suyo. Puede hacer esto al reducir la presión hablando un poco menos sobre cómo va el entrenamiento, permitiéndole elegir cuándo usar ropa interior, permitiéndole pegar calcomanías en su propia tabla de logros en vez de brindarle toda la felicitación usted mismo.

Al principio, su hijo puede retroceder con respecto a su progreso (puede no usar nada debajo de la cintura cuando está en casa en vez de ponerse la ropa interior que le desagrada), pero las consecuencias naturales de sus acciones, las bromas de sus hermanos (que debe detener inmediatamente), no deben ir más allá, pronto harán que se detenga.

Es posible que los niños en edad preescolar que hablan mucho prefieran dar excusas, argumentar o negociar para sencillamente resistirse con sus acciones. Su hijo puede explicar los constantes accidentes con “Se me olvidó”, rehusarse a visitar el baño o negociar constantemente para obtener mayores y mejores recompensas cuando tiene éxito. Nuevamente, el primer paso para sobreponerse a este tipo de resistencia es dejar de involucrarse. No hay nada que les guste más a los niños que hablan mucho que una interesante discusión o alegato; si se rehúsa a participar, pronto perderá interés en este juego.

Evite discutir o negociar manteniendo reglas sencillas (no hay cuentos antes de irse a dormir si no hay visitas al baño primero; una estrella de oro y un gran abrazo para cada sesión exitosa en el inodoro) y nunca hacer una excepción. Mientras tanto, puede usar el amor de su niño por las palabras hablándole sobre cómo funciona el cuerpo, destacando su progreso y explicar lo libre e independiente que se sentirá una vez que deje de usar pañales.

Los temores y la ansiedad con respecto al uso del inodoro son otro problema que puede surgir durante los años preescolares a medida que se extiende la imaginación de los niños. Un niño que tiene problemas al sentarse en su inodoro puede experimentar terror en un inodoro de adultos ya que imagina monstruos trepando para agarrarle o teme que se caerá al dejar correr el agua. Incluso los inodoros pequeños provocan ansiedad en algunos niños ya que se preocupan por sentarse en un tazón vacío o al eliminar su materia fecal (parte de su cuerpo ) en el mismo.

Si su hijo se resiste a ir al baño o parece temeroso o ansioso durante el uso de la bacinilla o del inodoro, intente acompañarlo mientras evacúa. Mientras hace esto, puede ayudarle dejando corre el agua inodoro, motivándole a dejar ir pedacitos de papel higiénico, permitiéndole que le acompañe a usted y a otros miembros de la familia al baño y de otro modo, tranquilizándole en forma concreta que no hay nada que temer.

Las destrezas verbales cada vez mayores de los niños en edad preescolar facilitan hablar con delicadeza sobre lo que les molesta, pero debido a que los niños de tres y cuatro años aún tienen vocabulario y comprensión limitados, es posible que sea necesario que escuche y observe cuidadosamente para descubrir la naturaleza del problema. Una vez que lo haya hecho, no le reste importancia frente su hijo.  Al decir “Eso es tonto” o “No hay ninguna bruja en el baño” solo hará que piense que no lo comprende. En vez de esto, tómese el tiempo para trabajar con él en su temor o ansiedad, explicándole que un monstruo no podría caber dentro del inodoro, colocando a su muñeca favorita en la bacinilla y pretendiendo que está haciendo popó y de otro modo, utilizando palabras para aumentar su nivel de confianza.

Afortunadamente, la necesidad natural de su hijo por desarrollar y crecer le ayudará a sobrellevar la mayoría de etapas difíciles del entrenamiento para aprender a usar el inodoro sin una enorme cantidad de esfuerzo de su parte. Durante los años preescolares, cuando la presión de los compañeros y las ambiciones de niño grande juegan ese papel principal, el entrenamiento para aprender a usar el inodoro se vuelve menos un problema de enseñar a su hijo y más uno de permanecer lo suficientemente alejado para permitirle enseñarse a sí mismo. Al rehusarse a exagerar los problemas, descubrirá que la mayoría desaparecen pronto y su hijo se encuentra camino al éxito aprendiendo a usar el inodoro nuevamente.

 

Última actualización
9/2/2014
Fuente
Guide to Toilet Training (Copyright © 2003 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.