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Vida Familiar

Los padres con frecuencia tienen dificultad para diferenciar entre las variaciones en el comportamiento normal y los verdaderos problemas de conducta. En realidad, la diferencia entre el comportamiento normal y anormal no siempre es clara; por lo general se trata de una cuestión de grado o expectativa. Una línea muy fina divide a menudo el comportamiento normal del anormal, en parte porque lo que es "normal" depende del nivel de desarrollo del niño, que puede variar mucho entre los niños de la misma edad. El desarrollo puede ser desigual, también, con el desarrollo social de un niño rezagado de su crecimiento intelectual, o viceversa. Además, el comportamiento "normal" está determinado en parte por el contexto en que se produce, es decir, por la situación y el tiempo específicos, así como por los propios valores familiares particulares y expectativas que se tienen del niño, así como los antecedentes culturales y sociales.

Comprender el progreso único del desarrollo de su hijo es necesario para interpretar, aceptar o adaptar su comportamiento (y el suyo). Recuerde, los niños tienen grandes variaciones individuales de temperamento, desarrollo y comportamiento.

Sus propias respuestas como padre están guiadas por el hecho de que usted vea el comportamiento como un problema. Con frecuencia, los padres reaccionan de forma exagerada o sobre interpretan un cambio menor, normal y de corto plazo en el comportamiento. En el otro extremo, pueden ignorar o minimizar un problema grave. También podrían buscar respuestas rápidas y simples para lo que son, en realidad, problemas complejos. Todas estas respuestas pueden crear dificultades o prolongar el tiempo para llegar a una resolución.

El comportamiento que los padres toleran, pasan por alto o consideren razonable difiere de una familia a otra. Algunas de estas diferencias provienen de la crianza de los propios padres, podrían ellos mismos haber tenido unos padres muy estrictos o permisivos y las expectativas que tienen de sus hijos por consiguiente, son las mismas. Otro comportamiento se considera un problema cuando los padres sienten que la gente los está juzgando por el comportamiento de sus hijos; esto conlleva a una respuesta inconsistente de los padres, quienes pueden tolerar en el hogar el comportamiento que los avergüenza en público.

El temperamento, estado de ánimo habitual y las presiones diarias propias de los padres también influyen en la manera de interpretar la conducta del niño. Los padres permisivos pueden aceptar una gama más amplia de comportamientos como algo normal y etiquetar algo como un problema de una manera más lenta, mientras que los padres que por naturaleza son más severos actúan más rápidamente para disciplinar a sus hijos. Los padres deprimidos o los padres que tienen dificultades maritales o financieras son menos propensos a tolerar mucha flexibilidad en la conducta de sus hijos. Los padres generalmente difieren entre sí en sus propios antecedentes y preferencias personales, dando lugar a diferentes tipos de crianza que influirán en el comportamiento y desarrollo del niño.

Cuando el comportamiento de los niños es complejo y difícil, algunos padres encuentran razones para no responder. Por ejemplo, los padres suelen racionalizar ("No es mi culpa"), desesperarse ("¿Por qué yo?"), ignorarlo ("Los niños superan estos problemas  de todos modos"), negarlo ("En realidad no hay problema"), dudar de si actúan o no ("Puedo herir sus sentimientos"), evitar ("Yo no quise enfrentar su ira") o tener miedo al rechazo ("No me va a amar").

Si usted está preocupado por el comportamiento o desarrollo de su hijo o si no está seguro de cómo uno afecta al otro, consulte a su pediatra lo antes posible, aunque sea solo para estar seguro de que el comportamiento y desarrollo de su hijo están dentro de un rango normal.

 

Última actualización
5/19/2013
Fuente
Caring for Your School-Age Child: Ages 5 to 12 (Copyright © 2004 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.