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Problemas de Salud

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH)) es un trastorno del desarrollo que afecta el comportamiento, la atención y el aprendizaje de los niños. Si no se reconoce, estos niños pueden enfrentar una crítica excesiva, fracaso y decepción, mientras sus padres luchan con lo que deben hacer.

Los niños con TDAH se distraen con facilidad y tienen problemas para concentrarse. Ellos pueden ser impulsivos y parecen actuar sin pensar, tocar objetos que están fuera de los límites o correr a la calle para seguir una pelota sin preocupación aparente por su propia seguridad. En momentos de calma, es posible que sepan qué hacer. Ellos no pueden lidiar bien con la frustración y pueden tener cambios dramáticos de estado de ánimo. En la escuela pueden ser inquietos y estar llenos de energía, encontrando dificultad para quedarse quietos, saltando de su asiento constantemente, como si fueran incapaces de controlar su movimiento perpetuo. A menudo, tienen dificultad con las destrezas de secuenciación y organizacionales. Otros que no se pueden concentrar se pueden sentar tranquilamente, soñando despiertos y pareciendo "irse con el pensamiento". Debido a su comportamiento otros niños y los maestros pueden rechazarlos, en el proceso, sus boletas de calificaciones pueden ser decepcionantes y su autoestima puede sufrir, a pesar del hecho de que a menudo son tan inteligentes como sus compañeros.

A lo largo de los años, una variedad de etiquetas como disfunción cerebral mínima, trastorno hipercinético/impulsivo, hipercinesia, hiperactividad, y trastorno de déficit de atención con y sin hiperactividad, se han utilizado para describir a los niños con algunos de estos problemas de comportamiento. Ahora, la mayoría de expertos están utilizando el término trastorno de déficit de atención e hiperactividad como el diagnóstico para los niños cuyo comportamiento tiende a ser característicamente impulsivo, distraído o una combinación de ambos. Debido a que todos los niños tienen estos rasgos en algún momento, el diagnóstico suele requerir que los síntomas estén presentes por lo menos seis meses a los siete años de edad, que sean evidentes en varias situaciones y más intensos de lo que usualmente se ve en otros niños de la misma edad y género.

Más del seis por ciento de niños en edad escolar tiene TDAH. Los niños superan en número a las niñas. Los investigadores están evaluando múltiples causas del trastorno, incluyendo la herencia, la química cerebral y los factores sociales. Algunos investigadores creen que los niños con TDAH tienen niveles anormalmente bajos y desequilibrios de ciertos neurotransmisores, las sustancias químicas que transmiten mensajes entre las células cerebrales. Estudios recientes sugieren que varias partes del cerebro pueden estar funcionando de forma diferente que en la mayoría de los niños.

Muchos niños con TDAH tienen también problemas de lectura y otros problemas de aprendizaje específicos, que además interfieren con su éxito en la escuela. (La mayoría de niños que tienen problemas de aprendizaje específicos no tienen TDAH). Los niños con dificultades con el lenguaje y la memoria tienen problemas con las tareas escolares que se ven agravados cuando las características del TDAH como la distracción e impulsividad están presentes. Un niño con TDAH puede afectar a su familia de muchas maneras. Las rutinas normales de la familia pueden ser difíciles de mantenerse debido a que el comportamiento del niño ha sido tan desorganizado e impredecible, a menudo por varios años. Los padres no pueden planificar paseos u otros eventos familiares con comodidad, sin saber cuál será el comportamiento o el nivel de actividad probable de su hijo. Los niños con TDAH a menudo se vuelven "frenéticos" y fuera de control en ambientes estimulantes. Ellos también pueden mostrar un comportamiento agresivo y resistente hacia los padres o tener baja autoestima. Esto puede resultar en la exasperación del niño por no cumplir con las expectativas de los padres o para manejar las tareas del día a día debido a los síntomas del TDAH.

El rendimiento escolar también sufre y los maestros se quejan con los padres, quienes también tienen que lidiar con las dificultades de sus hijos por conflictos con sus compañeros, comportamiento inadecuado y tener pocos amigos. La condición puede producir un enorme estrés para las familias, quienes a menudo buscan médicos y otras personas capaces de proporcionar la atención que ellos necesitan.      

 

Última actualización
6/6/2014
Fuente
Caring for Your School-Age Child: Ages 5 to 12 (Copyright © 2004 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.