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Problemas de Salud

Eran poco más de las doce de la noche y la tos áspera de mi hijo de 9 meses sonaba terrible. Su abdomen se contraía con cada inhalación, algo que sabía que era un signo de dificultad respiratoria. Como mi hijo mayor había tenido problemas respiratorios, no me eran extraños los silbidos y las tosecitas secas en la mitad de la noche. Sin embargo, al ver que un baño de vapor y un tratamiento con nebulizador no aliviaban la dificultad de mi hijo, mi esposo sugirió llamar al 911.

De manera sorprendente, yo dudé. “¿Qué pasa si no es nada?”, me pregunté. No quería ser una de “esas madres” que enloquecen con cada resfriado y pensé que llamar al 911 sería una exageración. Pero al pasar varios minutos sin ninguna mejora, llamamos.

Resultó que mi hijo tenía un caso grave de crup. Se necesitaron tres horas de tratamiento en la sala de emergencias para que su respiración volviera a la normalidad y algunas horas más de observación para asegurarse de que estuviera bien. Antes de las 8 a.m., estábamos de vuelta en nuestro hogar, sanos y salvos.

Desde entonces, me he preguntado por qué dudé antes de llamar al 911. Siempre es mejor prevenir que curar. Sin embargo, el miedo y la incertidumbre no me permitieron actuar de manera rápida, y las consecuencias pudieron haber sido muy negativas.

¿Cuándo se trata realmente de un emergencia?

Si usted cree que su hijo está enfermo, puede comenzar por comunicarse con su pediatra. “Cuando sea posible, es más fácil y eficiente ver al médico en su consultorio. Los hospitales requieren mucho papeleo y esperas largas antes de que su hijo reciba atención”, señala Steven P. Shelov, MD y jefe de redacción del libro de la American Academy of Pediatrics (Academia Americana de Pediatría) Your Baby's First Year (Los primeros años de su hijo).

Sin embargo, no dude en llamar al 911 o a su número de emergencia local para pedir ayuda si le preocupa que la vida de su hijo pueda estar en peligro o que su hijo esté gravemente enfermo o lesionado. “Los problemas médicos graves, por lo general, se manejan mejor en el hospital. Allí, siempre hay personal y equipos médicos disponibles”, explica Shelov.

“Una verdadera emergencia es cuando usted piensa que una lesión o una enfermedad graves están poniendo la vida de su hijo en peligro o pueden causar un daño permanente”, continúa explicando. “En estos casos, un niño necesita tratamiento médico de emergencia de inmediato”.

¿Cuáles son los signos de una emergencia?

Las emergencias pueden ser el resultado de una enfermedad o lesión. Su hijo puede mostrar cualquiera de los siguientes signos:

  • Actúa de manera extraña o está más retraído y menos alerta.
  • Estado de inconsciencia o falta de respuesta cuando habla con su hijo.
  • Sacudidas rítmicas y/o pérdida del conocimiento (convulsión).
  • Esfuerzo creciente o dificultad para respirar.
  • Piel o labios de color azul, púrpura o gris.
  • Rigidez en el cuello o erupción con fiebre.
  • Dolor persistente en aumento o intenso.
  • Corte extendido, profundo o que afecte la cabeza, el pecho o el abdomen.
  • Sangrado que no se detiene luego de aplicar presión durante cinco minutos.
  • Quemadura extensa y/o que afecte las manos, los pies, la ingle, el pecho o la cara.
  • Cierto grado de pérdida de la consciencia, confusión, dolor de cabeza o vómitos después de una lesión en la cabeza.

Muchas emergencias implican lesiones repentinas, que pueden ser causadas por las siguientes situaciones:

  • Choque en bicicleta o en auto.
  • Caídas.
  • Lesiones deportivas.
  • Quemaduras o inhalación de humo.
  • Atragantamiento.
  • Estar a punto de ahogarse.
  • Armas de fuego u otras armas.
  • Choques eléctricos.
  • Intoxicación.

Comuníquese con su centro de intoxicación al 1-800-222-1222 de inmediato si su hijo ha tragado una sustancia que usted sospecha es venenosa o el medicamento de otra persona, incluso si su hijo no tiene ningún signo ni síntoma.

¿Qué hago en una emergencia?

Si su hijo necesita un tratamiento médico de emergencia:

  • Mantenga la calma.
  • Comience a hacer respiración de rescate o reanimación cardiopulmonar (RCP) si su hijo no está respirando.
  • Llame al 911 si necesita ayuda inmediata. Si usted no tiene servicio de 911 en su zona, llame al servicio local de ambulancias de emergencia o al servicio médico de emergencia del condado. La mayoría de los teléfonos celulares pueden comunicarse con el 911, pero deberá indicarle a la operadora dónde se encuentra.
  • Aplique presión continua en el lugar del sangrado con un paño limpio.
  • Si su hijo está teniendo una convulsión, colóquelo en el piso con la cabeza y el cuerpo de costado. No le coloque nada en la boca.
  • Si su hijo está lesionado, no lo mueva a menos que haya un peligro inmediato (por ejemplo, un incendio).
  • Quédese con su hijo hasta que llegue la ayuda.

Lleve al hospital cualquier medicamento que su hijo esté tomando, junto con cualquier sustancia que sospeche que es venenosa o medicamento que crea que haya tomado. Una vez que llegue, infórmele al personal de emergencia el nombre del pediatra de su hijo.

Si su hijo tiene necesidades especiales de atención, prepare un formulario de información de emergencia (Emergency Information Form, EIF) o un formulario similar que describa esas necesidades a los proveedores de atención de emergencia. Este formulario se encuentra disponible en www.aap.org. Adjunte esta información a su lista de números de teléfono de emergencia y entréguesela a la primera persona de atención de emergencia que asista a su hijo.

Este artículo fue publicado en Healthy Children Magazine.  Para ver el ejemplar completo, haga clic aquí.

 

Última actualización
5/19/2013
Fuente
Healthy Children Magazine, Fall 2006
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.