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Vida Sana

¿Cuál fue su primera reacción cuando se enteró que su hijo necesitaba controlar su peso? En esa situación, muchos padres piensan, “debo ponerlo a dieta”. Después de todo, en una cultura en la que ser delgado parece ser el objetivo de la vida y los estadounidenses parecen no tener suficientes libros de dietas, usted podría, por instinto, pensar que la solución está en la última novedad de pérdida de peso, aunque esas dietas rara vez se diseñan para niños en crecimiento o con una buena nutrición en mente.

No importa lo que algunos gurús pregonan, el conteo de calorías y el ejercicio al punto de fatiga no son la respuesta, especialmente cuando se trata de niños. De hecho, restringir las calorías en un niño en crecimiento puede representar riesgos para su salud. No debería hacerlo a menos que su pediatra se lo recomiende y supervise esos esfuerzos.

Entonces, ¿cuál es la respuesta? La base para una niñez sana es una buena nutrición constante, comida tras comida. En vez de preocuparse por las metas de pérdida de peso, debe enfocarse en un estilo de vida saludable para todos los miembros de su familia, sin importar el peso de cada uno de ellos. Establezca alguna estructura para la alimentación de su familia: 3 comidas bien planeadas y 2 refrigerios al día. Si sigue los pasos para minimizar la comida chatarra en la dieta de su familia, elimine las bebidas azucaradas como refrescos, preste atención a los tamaños de las porciones y agregue actividad física a la mezcla, de esta forma su hijo con sobrepeso crecerá y tendrá un peso saludable.

Para preparar alimentos con alto valor nutricional, cocine las comidas familiares con selecciones como:

  • Frutas y vegetales frescos
  • Granos enteros cereales y pan
  • Productos lácteos bajos en grasa o sin grasa como leche, yogur y quesos
  • Carnes magras y sin piel incluyendo pollo, pavo, pescado y hamburguesas sin grasa

Los principios básicos de una buena nutrición en realidad no son tan complicados. Significa elegir un jamón de pavo bajo en grasa en vez de carne de res o, preparar un sándwich de pollo a la parilla en vez de una hamburguesa con queso. Los tamaños de las porciones a esta edad deben ser menores que las porciones de un adulto. Cuando esté en la cocina, recuerde cocinar con métodos que involucren una cantidad mínima de grasa, prefiriendo principalmente asar, rostizar y cocinar al vapor.

Durante los primeros años de la juventud, hay muchos obstáculos que pueden obstaculizar sus bien intencionados esfuerzos de mantener una buena alimentación para su familia. En las mañanas, como tiene prisa de sacar a su hijo para la escuela, ¿hay días en los que no tiene tiempo para sentarse a comer un desayuno nutritivo? En la escuela, ¿algunas veces su hijo toma malas decisiones en la cafetería o en las máquinas expendedoras?

Como padre, parte de su responsabilidad es encontrar soluciones a cualquier obstáculo que pueda surgir. Si la cafetería de la escuela no ofrece muchas elecciones saludables o no puede convencer a su hijo para que compre opciones saludables (y en muchas escuelas primarias y secundarias solo se ofrece un plato principal para el almuerzo), prepare a diario un almuerzo saludable para que su hijo lleve a la escuela. Puede preparar un sándwich de pavo en un pan multigrano o de pita. O bien, un sándwich de mantequilla de maní y jalea. Hay muchas selecciones buenas, pero aléjese del pastrami, salami y otras carnes para con alto contenido de grasa. Agregue un pedazo de fruta a la bolsa del almuerzo de su hijo y quizás una bolsa de pretzels. Además, puede agregar una botella pequeña de agua o le puede dar dinero para comprar en la cafetería leche baja en grasa.

Cuando su hijo llega a casa de la escuela, puede ir directamente a la despensa o al refrigerador y buscar algo para comer. Tenga algunos refrigerios saludables de los que pueda elegir; por ejemplo, vegetales crudos con aderezo sin grasa, fruta fresca, galletas de soda de grano entero, palomitas de maíz, pretzels sin sal o tortillas horneadas con salsa. Mantenga el helado, galletas dulces y pasteles fuera de su alcance, o aún mejor, fuera de la casa (resérvelos para ocasiones especiales). Si no limita el acceso a los refrigerios como estos, está injustamente preparando a su hijo para perder la batalla contra el aumento de peso.

Mientras tanto, manténgase alerta de otros obstáculos potenciales para una alimentación saludable. Por ejemplo, algunas veces, su hijo en edad escolar puede intercambiar alimentos con amigos, darles el sándwich y la fruta que usted le envió y cambiarlos por una bolsa de papas fritas. Después de la escuela, si se va a la casa de un compañero, ahí puede comer dulces en vez de una manzana. En resumen, aunque usted haga un buen trabajo educando a su hijo para que elija alimentos nutritivos, él se enfrentará a muchas tentaciones, casi a diario.

También recuerde que usted es un ejemplo a seguir en este proceso, así que elija alimentos saludables para usted y el resto de la familia. Aunque los niños en edad escolar están más ocupados que nunca, haga un esfuerzo por encontrar tiempo para comer en familia con tanta frecuencia como sea posible. Cuando todos se sientan a la mesa del comedor, es una oportunidad perfecta para que cada miembro de la familia describa su día y la familia se una más.

 

Última actualización
7/9/2014
Fuente
A Parent's Guide to Childhood Obesity: A Road Map to Health (Copyright © 2006 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.