Omitir los comandos de cinta
Saltar al contenido principal

Noticias

A muchos pacientes con antecedentes de obesidad no les diagnostican trastornos alimentarios

​Los niños y los adolescentes que han sufrido de sobrepeso o fueron obesos pertenecen en gran parte al grupo de pacientes que reciben tratamiento por trastornos alimentarios, incluyendo atracones de comida, bulimia y anorexia.  Los estudios revelan que con frecuencia  toma más tiempo detectar estos problemas para que estos niños reciban un diagnóstico y que empiecen a recibir tratamiento.

En el informe de los casos publicado en el número de octubre de Pediatrics, “Los trastornos alimentarios de los adolescentes con antecedentes de obesidad”, publicado en línea el 9 de septiembre, se describen los retos específicos para identificar y tratar los trastornos alimenticios en los pacientes jóvenes con antecedentes de obesidad.

  • En el primer caso se describe a un niño varón de 14 años de edad que perdió 87 libras (39.4 kilogramos) en el lapso de dos años; lo que empezó siendo un esfuerzo para comer saludable y hacer ejercicio, pronto se convirtió en un caso severo de restricción.  Pese al hecho de que había perdido más de la mitad de su peso, las anotaciones médicas en su historial no indicaban tomar precauciones  para evitar un posible trastorno alimentario hasta que su madre solicitó una evaluación.
  • En el segundo caso, una joven de 18 años de edad perdió 83 libras (37.6 kilogramos) en un lapso de tres años, pasando del percentil 97 al percentil 10. Durante varias visitas médicas, su madre expresó preocupación debido al poco consumo de grasa y a la restricción de alimentos, pero estas preocupaciones fueron ignoradas y la amenorrea y los mareos de la adolescente fueron atribuidos a la deshidratación o posiblemente al síndrome de ovario poliquístico.
  • En ambos casos, pese a los chequeos médicos regulares y a los obvios síntomas de malnutrición, los trastornos alimenticios no fueron identificados y por consiguiente empeoraron. De acuerdo con los autores del estudio, cualquier pérdida de peso, aunque ponga a un niño a un nivel promedio de peso después de tener sobrepeso, debe conducir a una evaluación para determinar la posibilidad de trastornos alimentarios.

Los autores del estudio concluyen que los síntomas de los trastornos alimentarios deben siempre ser tenidos en consideración por parte del médico sin importar el peso corporal del paciente.

Published
9/9/2013 12:00 AM