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Vida familiar
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12 consejos para enseñarles gratitud a los niños

​Por: Kathleen Berchelmann, MD, FAAP

¿Cansado de las discusiones, los celos y el egoísmo? Los niños son materialistas y ventajistas por naturaleza, pero lo bueno es que la gratitud puede ser enseñada. Y de la gratitud fluye la alegría.

Trucos para enseñarles gratitud a los niños y crear un hogar más feliz:

  1. ¡Sorpréndalos! Evite darles demasiadas opciones: Las sorpresas ayudan a los niños a ver las cosas como un regalo, no como algo a lo que tienen derecho. Tener demasiadas opciones genera infelicidad—siempre se quedará pensando si puedo obtener algo mejor. Una noche, intentamos tener una conversación con nuestros niños sobre dónde podríamos ir en nuestras vacaciones de verano. En sólo cinco minutos, el parque de Disney no era suficiente. Todos tenían una idea mejor y nadie iba a estar contento con la decisión que pudiéramos tomar. Rápidamente le puse punto final a esa conversación y más o menos una semana después anuncié que tenía una sorpresa grande: ¡Nos íbamos al Mt. Roushmore! Les mostré mis planes para nuestro campamento en el parque nacional y todos estaban sumamente emocionados. Nuestro paseo de bajo presupuesto resultó ser un éxito rotundo.
  2. Hable de lo mejor de su día: Encuentre tiempo todos los días para hablar de las cosas por las que está agradecido—quizás en la mesa a la hora de comer, antes de ir a dormir o mientras esta conduciendo su automóvil. Pregúntele a sus niños, ¿Cuál fue la mejor parte de su día?
    • Para los niños más grandes, intente llevar un diario de gratitud. Los diarios de gratitud han demostrado ser un método eficaz para ayudar a los niños a ser más felices: Un estudio le pidió a 221 alumnos de sexto y séptimo grado que anotaran cinco cosas por las que se sentían agradecidos todos los días por espacio de dos semanas. Tres semanas después, estos estudiantes tenían una mejor perspectiva de la escuela y se sentían más satisfechos con la vida comparados con los niños asignados a anotar una lista de problemas o cosas molestas.
  3. Cuénteles a sus niños sobre su pasado: ¿Cuáles son las historias de dificultad y perseverancia de su familia? La bisabuela de mi marido planchada para ganarse la vida— ahora su plancha la usamos como sujeta libros en nuestra casa, recuérdeles a lo niños lo que realmente significa trabajar duro. Cuando niña, mi abuela lavaba platos por diez centavos a la semana durante el tiempo de la depresión económica. Tenemos su fotografía en nuestro estudio y le contamos a nuestros niños su historia. ¿No sabe mucho de su pasado? Vaya con su familia a un museo de historia, a un campo de batalla, o a otro sitio histórico. Usted regresará agradecido a su casa.
  4. Ayude a que sus niños a servir a alguien que no necesite de caridad: Es muy bueno para los niños participar en colectas de alimentos y en otros programas de caridad de la comunidad, pero estos eventos sólo ocurren algunas veces por año y casi nunca conocen a las personas a las que están sirviendo. Encuentre a alguien en su vida diaria que sus niños puedan ayudar con frecuencia, aunque esta persona realmente no necesite de caridad. Tenemos una vecina que vive sola y aprecia los alimentos que nos sobran a la comidas, pues así  ella no tiene que cocinar para una persona. A nuestros niños les encanta llevarle la comida. Una noche, todos se estaban quejando de la cena que les preparé porque no les había gustado, hasta que les pedí que le llevaran un plato a nuestra vecina. Repentinamente todos dejaron de quejarse y salieron de prisa con la comida para la vecina, ansiosos de tener la oportunidad de servirla.
  5. Céntrese en lo positivo, todo el día: Yo les repito a mis niños varias veces al día, "La actitud es algo que se elige". Elegir tener una actitud positiva es verdaderamente la primera regla en nuestra casa. Es trabajo de todos los días tener constantemente que cambiar las quejas y los celos por un enfoque más positivo. "¡Tengo sed!" debe convertirse en "¿Mamá, me podrías por favor dar algo de beber?", "¿Dónde están mis zapatos?" debe convertirse en "Papi, ¿me puedes ayudar por favor a encontrar mis zapatos?".
  6. Diga "Gracias": Enseñe a sus niños pequeños a dar las "gracias" como parte de una oración completa, por ejemplo, "Gracias, papá por preparar la cena". Exhorte a sus niños en edad escolar a que den las gracias durante el día, especialmente cuando usted les está ayudando a alistarse para ir al colegio o cuando los lleva en su automóvil a sus actividades. Haga que le agradezcan a los entrenadores por la práctica y a los profesores de música por sus lecciones.
    • ¿Se le dificulta hacer que sus niños digan "gracias" sin sus recordatorios? Por diez años les recordé a mis niños que debían decir gracias cuando les servían en un restaurante, pero no pude lograr que lo hicieran sin sugerírselo. Ahora, si se les olvida dar las gracias tienen que buscar a la persona que les sirvió y agradecerle personalmente antes de irse. Lo recordatorios ya no son necesarios…
  7. Sea un buen ejemplo: ¿Cuántas veces en el día usted dice "gracias"? ¿Le ha dicho a sus niños las cosas por las que está agradecida hoy? Nuestros niños nos están observando en todo momento durante el día. No podemos pedirles que sean agradecidos si nosotros no lo somos. Cuando llegue a casa, hable de los momentos felices de su día y haga un esfuerzo consciente de no quejarse.
  8. Enseñe que "es mejor dar que recibir". Incluso los niños más pequeños pueden comprar o hacer regalos para otros: Lleve a los niños pequeños a hacer compras para los festivos en el almacén del dólar. Rételos a que elijan regalos para otros sin comprar nada para ellos mismos. ¡No es fácil! Vea: Cómo inspirar la generosidad en los niños.
  9. Deje tiempo para hacer las labores del hogar: La mayoría de los niños tienen cerca de cuatro horas entre el tiempo que llegan a la casa de la escuela y la hora de dormir. Durante esas cuatro horas, tienen que terminar las tareas, participar en actividades extracurriculares, cenar, tomar un baño, e ir a la cama. Es difícil encontrar tiempo para labores caseras. Sin estos quehaceres, los niños simplemente no pueden comprender lo que significa el funcionamiento del hogar—así que los platos y la ropa limpia son algo que dan por hecho. Encuentre labores caseras apropiadas para la edad de los niños que puedan hacer aunque sólo sea por 5 minutos al día. Deje los quehaceres más laboriosos para el fin de semana, tales como el trabajo en el jardín, la limpieza del baño y los cambios de sábanas.
  10. Permítale a los niños más grandes cuidar de los pequeños. Dicen que nadie puede realmente entender lo que significa criar a un niño hasta que uno tiene sus propios hijos. Quizá, pero dejar que los niños más grandes se responsabilicen de los más pequeños les da la oportunidad de empezar a entender y tener una actitud más agradecidas hacia sus padres. Empareje a los niños grandes con los pequeños para los quehaceres o para hacer las tareas escolares.
    • Los niños en edad escolar pueden leerle libros a los niños más pequeños o ayudarles a vestirse. Sus niños mayores adquieren confianza en sí mismos, un sentido de la responsabilidad y la relación que establecen con sus hermanos menores les durará toda la vida.
  11. Dé regalos empíricos (experiencia), no objetos o cosas: ¿Tiene demasiados juguetes? ¿Qué tal dar de regalo una membrecía del museo infantil, el pago para la incrispcripción al club de fútbol, o un viaje a un campamento? Los regalos empíricos construyen relaciones, no el materialismo.
  12. Supervise el consumo mediático de los niños: A nuestros niños los bombardean con publicidad dirigida a su edad que no pueden entender o son muy jóvenes para resistir. Los medios de comunicación alimentan el materialismo. Nuestro trabajo es supervisar cuidadosamente su consumo mediático para que no sean arrastrados por la publicidad y para que no se sientan insatisfechos o vacíos.

Información adicional:

Sobre la Dra. Berchelmann:

​Kathleen Berchelmann, MD, FAAP, es pediatra en el Hospital Infantil Mercy (Mercy Children's Hospital), profesora clínica auxiliar de pediatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Missouri y es portavoz oficial de la American Academy of Pediatrics. Kathleen y su esposo tienen seis niños.​



Última actualización
11/21/2015
Fuente
Copyright © 2015 Kathleen Berchelmann M.D., FAAP
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.
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