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Vida Familiar

Cómo usar la mesada para enseñar el valor del dinero

Aproximadamente tres de cinco adolescentes reciben una mesada. Si su hijo o hija no están entre ellos, considere los beneficios. Una mesada no debe verse como una recompensa, sino como una oportunidad para enseñar finanzas responsables a los pequeños. También les ayuda a priorizar (Si quiero comprar un par de zapatos para los que he estado ahorrando, no puedo comprarme estos aretes) y sopesar sus opciones cuidadosamente antes de hacer elecciones (Al pensarlo bien, me gustan los aretes, pero no me encantan. Olvídalo: Voy a esperar hasta tener el dinero para los zapatos).

Como cuando se aprende cualquier destreza, los errores forman parte del proceso de aprendizaje. ¿Acaso no es preferible que un niño haga un mal uso del dinero cuando las cantidades y las consecuencias son mínimas y no cuando sea un adulto y posiblemente bien provisto de tarjetas de crédito?

Existen dos filosofías sobre si la mesada de un adolescente debe depender de su desempeño de las tareas de la casa o no. Aquellos que se oponen a la práctica dicen que envía el mensaje equivocado; en muy poco tiempo los padres podrían fastidiarse con un adolescente de dieciséis años que da mil excusas con tal de no tener que sacar la basura. Las tareas de la casa se hacen porque se espera que cada miembro de la familia contribuya a la vida familiar. Punto. ¿Qué recibe a cambio? Agradecimiento y un abrazo. Si la mesada no es una recompensa por un trabajo bien hecho, a un joven que es negligente debería quitársele un privilegio, no la mesada.

El otro punto de vista es que el dinero es un motivador igual de convincente para los adolescentes como para los adultos, y que la mesada es básicamente el primer cheque de pago de un niño. Debe saber que si no cumple con sus responsabilidades, se le quitará una parte de o toda su mesada.

¿Cuál es la cantidad adecuada para una mesada?

Hay varias formas para determinar la cantidad de la mesada de un adolescente. Algunos padres simplemente les dan a sus hijos lo que otros niños del vecindario reciben. Otros calculan cuánto dinero gastan actualmente en vestuario, suministros de la escuela, meriendas para después de la escuela, CD, videos, ir al cine y otros gastos típicos de los adolescentes, y le dan todo o una parte de esa cantidad directamente al hijo. Que a usted le parezca un método viable dependerá en gran parte de cuán responsable es su hijo adolescente, sin mencionar su situación financiera. Espere a hacer pequeños ajustes a este sistema hasta llegar a la cifra mágica que cubra los gastos de su hijo sin consentirlo.

Algunos lineamientos de ayuda

  • Págueles a los niños la mesada siempre en el mismo día de la semana. La constancia es importante para que puedan practicar cómo presupuestar su dinero hasta el siguiente día de pago.
  • Intente no interferir con las decisiones que su hijo toma con el dinero, incluso si no está de acuerdo. Sin embargo, siéntase en libertad de aconsejarlo sobre cómo ser un consumidor inteligente. Por ejemplo, si su hija tiene los ojos puestos en una chaqueta de cuero tipo aviador, llévela a varias tiendas y hágale ver las diferencias en precio y calidad.
  • ¿Qué sucede si su hijo se acaba la mesada demasiado pronto y pide un anticipo del pago de la siguiente semana? Lo siento, el banco está cerrado. Prestarle dinero ahora solo fomentaría la filosofía de compre ahora y pague después que ha dejado a muchos adultos en serios problemas. No: Debe aprender a racionar su dinero de forma más consciente. Mantener una posición firme es la forma adecuada de hacerlo y así le demuestra su amor. 
  • Permita que su hijo gane dinero extra por medio de realizar tareas adicionales, especialmente si está pensando en ahorrar dinero para un artículo de mayor precio, como una bicicleta. Una excelente lección sobre el valor de la gratificación postergada. En cuanto a lo dicho anteriormente sobre no relacionar la mesada con las tareas de la casa, esto es diferente. Piense en él como un contratista independiente.

 

Última actualización
5/19/2013
Fuente
Caring for Your Teenager (Copyright © 2003 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.