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Vida Familiar

Para ayudar a su hijo a superar el proceso de divorcio con el menor número posible de complicaciones, tenga en cuenta lo siguiente:

  • Intente que su divorcio sea tan amigable como sea posible. Si usted y su ex cónyuge continúan discutiendo los temas del acuerdo de divorcio en los días de visita al niño, ese conflicto interferirá en el proceso de sanación. Ambos deberían estar dispuestos a ceder un poco en beneficio de su hijo y a no actuar de forma exagerada sobre los asuntos  que queden sin resolver entre ustedes dos.
    • Cuando sea posible, evite una batalla legal prolongada, lo cual puede asustar y desmoralizar a su hijo. Muchos estados exigen que los padres que se divorcian tengan un mediador antes de presentar las peticiones de custodia; intente resolver esos asuntos fuera de los tribunales para ahorrar el tiempo de todos, el dinero y evitar empeorar las cosas.
    • Algunas investigaciones sugieren que la custodia compartida tiene a ser más favorable para los niños que la custodia legal única, pero esto cierto sólo si ambos padres pueden mantener una comunicación abierta, tolerar sus diferencias y trabajar juntos en equipo. A menudo los arreglos de la custodia compartida, lo cual obliga al niño a ir y venir y adaptarse a dos hogares, causa estrés e interfiere con la vida social del niño.
  • Esfuércese por entender los sentimientos de su hijo y su ex cónyuge sin intentar cambiarlos. Piense en su ex cónyuge como un copadre e intente mantener una relación en la cual puedan hablar sin sentirse incómodos. Esto puede requerir algún tiempo y paciencia, pero al final deseará poder trabajar con su ex cónyuge para criar a su hijo, no para mantener adversarios.
    • Inicialmente, la mayoría de padres divorciados encuentran más fácil discutir los asuntos de la paternidad por teléfono, debido a que el contacto en persona puede propiciar un clima emocional de incomodidad. Pero ya sea que elija tener estas conversaciones por teléfono o en persona, usted y su ex cónyuge deberán hablar sobre las expectativas que tienen de cada uno y establecer algunas reglas para comunicarse durante el período posterior al divorcio.
    • Desde el principio, los asuntos más importantes que deben tratar son las visitas y la relación con su hijo. Haga un horario para establecer los días en los que el padre que no tiene la custodia llamará y visitará. Así mismo, usted y su ex cónyuge deben establecer un horario regular para hablar por teléfono y tratar asuntos relacionados con su hijo; al mantenerse en contacto rutinariamente, podrán resolver los problemas de su hijo antes de que se conviertan en crisis.
    • Por supuesto, estas pláticas no solo deben ser sobre problemas sino también para compartir observaciones sobre eventos en la vida de su hijo. A medida que se establezca la confianza, podrá notar que cada vez es más fácil hablar sobre los temas relacionados con la escuela, la salud, valores morales, valores religiosos y otros asuntos importantes. Con el tiempo podrán establecer una copaternidad aceptable.
  • Respete la relación de su hijo con su otro padre. Permítale pasar tiempo con su ex cónyuge, sin hacerlo sentir culpable porque disfruta hacerlo. Él necesita tener una relación tanto con su papá como con su mamá. Recuerde, uno de los factores más importantes para ayudar a los hijos a salir adelante satisfactoriamente, es una relación frecuente con ambos padres. Sin importar lo que usted personalmente sienta por su ex cónyuge, a menos que él o ella sea abusivo(a) con su hijo, es mejor que su hijo vea a ambos padres constantemente en vez de tener sólo un contacto intermitente o ningún contacto.
    • Si usted es el padre que tiene la custodia, es su responsabilidad persuadir al padre que no tiene la custodia para que mantenga este contacto con su hijo. Si su ex cónyuge rompe la relación con su hijo, busque ayuda profesional usted misma para encontrar las formas de contactar e incluir al padre que no tiene la custodia en la vida de su hijo. Algunas veces, la ex-familia política puede ayudar a animar a su ex cónyuge a que asuma el rol de la paternidad con más seriedad. Las visitas ordenadas por el tribunal tienden a hacer que los niños se resientan y no promueven las relaciones positivas.
  • Defínale claramente a su hijo cualquier cambio de responsabilidades dentro de la familia. Si regresa a trabajar, por ejemplo, puede decirle, "Necesito que colabores más con mami, y eso significa ayudarme un poco más. Cuando lleguemos a casa después de recogerte de la guardería, necesito tu ayuda y que pongas la mesa para cenar". Sin embargo, no haga que su hijo sienta que tiene que asumir un papel de padre, lo que quiere decir, evite declaraciones como "Ahora tú eres el hombre de la familia" o "Ahora tengo que depender de ti".
    • Algunas veces, usted o su hijo se pueden beneficiar de alguna ayuda emocional durante y después del divorcio. Si se siente abrumada por los cambios en su vida, o si su hijo tiene dificultades a largo plazo para ajustarse a las nuevas circunstancias, hable con su pediatra para una referencia a un profesional de salud mental.
    • Mientras  procesa el sentimiento de pérdida todo niño puede tener algunas dificultades, por ejemplo, un estudiante que saca B puede sacar C en sus clases por un tiempo. Sin embargo, si tiene un mal comportamiento en la escuela y busca peleas con sus compañeros de clase y no realiza el trabajo suficiente para por lo menos pasar las clases, entonces posiblemente necesite asesoría. La agresión extrema, experimentar con drogas o sexo o las señales de depresión (irritabilidad, abstinencia, apatía, poco sueño, pérdida de interés en actividades habituales) también son señales de que necesita ayuda.
    • El terapeuta puede recomendar tratamiento para usted y su hijo juntos cuando los asuntos los involucre a los dos. Además puede sugerir que su ex cónyuge participe en la terapia cuando se hable de los problemas que afectan a su hijo.
    • Las secuelas del divorcio para su hijo dependerán mucho de qué tan bien reanude usted su vida cotidiana y la relación que su hijo tenga con los padres.

 

Última actualización
9/25/2014
Fuente
Caring for Your School-Age Child: Ages 5 to 12 (Copyright © 2004 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.