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Problemas de Salud

La enfermedad inflamatoria pélvica (EIP), una infección del tracto genital superior femenino, es una complicación grave de algunas infecciones de transmisión sexual (ITS). Se presenta con más frecuencia en mujeres adolescentes y adultos jóvenes. La enfermedad inflamatoria pélvica puede afectar el útero, los ovarios y las trompas de Falopio.

Los organismos de transmisión sexual, especialmente aquellos responsables de la gonorrea (Neisseria gonorrhoeae) y las infecciones por clamidia (Chlamydia trachomatis), se consideran como la causa de la mayoría de los casos de EIP, aunque existen otros organismos asociados con algunos casos. Los gérmenes de estas infecciones viajan de la vagina y del cuello uterino hacia la parte superior del tracto genital.

Signos y síntomas

En algunos casos, no se presentan signos ni síntomas, pero la infección puede dañar el sistema reproductivo. Sin embargo, en la mayoría de los casos, la EIP ocasiona dolor y sensibilidad pélvica abdominal inferior, con una intensidad que oscila de suave a severa. Con frecuencia, estos síntomas empiezan aproximadamente una semana después del inicio de un período.

Los síntomas adicionales pueden incluir:

  • Fiebre
  • Vómitos
  • Secreción vaginal anormal
  • Hemorragia menstrual irregular
  • Dolor abdominal superior derecho (poco común)

Cuándo debe llamar a su pediatra

Si su hija se queja de síntomas asociados con la EIP, su pediatra debe examinarla inmediatamente, incluso si niega tener actividad sexual.

¿Cómo se hace un diagnóstico?

La enfermedad inflamatoria pélvica no es fácil de diagnosticar. No existe un solo signo, síntoma o prueba de laboratorio que proporcione un diagnóstico definitivo de EIP. Su médico realizará el diagnóstico con base en un examen físico y evaluaciones de laboratorio de las secreciones del cuello uterino. A veces, el pediatra usa un ultrasonido o realiza un examen de los órganos abdominales y pélvicos utilizando un pequeño conducto flexible llamado laparoscopio. Estos métodos pueden ayudar a distinguir la EIP de las afecciones con síntomas similares, como apendicitis, un quiste de ovario con ruptura o embarazos ectópicos (en las trompas de Falopio).

A las niñas adolescentes con EIP se les debe realizar pruebas de sífilis y gonorrea al igual que clamidia, hepatitis B e infecciones de VIH.

Tratamiento

El tratamiento con antibiótico oral, normalmente con más de un medicamento, se receta para la mayoría de los casos de EIP. Se tendrá que volver a examinar a los pacientes varios días después para asegurarse de que el tratamiento está funcionando.

En ocasiones, especialmente cuando los síntomas son graves o es necesario suministrar antibióticos intravenosos en lugar de píldoras, se deberá hospitalizar al paciente. Las parejas sexuales, que cualquier niña con EIP haya tenido en los últimos 60 días, se deben someter a una prueba de infección por clamidia o gonorrea, incluso si no tienen síntomas.

¿Cuál es el pronóstico?

El tratamiento con antibióticos cura satisfactoriamente la mayoría de las infecciones de EIP. Como parte de este tratamiento, el paciente con EIP deberá evitar tener relaciones sexuales hasta que sus parejas sexuales hayan completado el tratamiento con los medicamentos con receta médica.

Las complicaciones pueden presentarse incluso si se trata la EIP. Algunas niñas adolescentes y mujeres adultas experimentan infecciones recurrentes y dolor pélvico crónico. Las mujeres con EIP tienen mayor riesgo (6 veces más posibilidad) de sufrir un embarazo ectópico o en las trompas de Falopio, así como mayor riesgo de infertilidad debido a la cicatrización de las trompas de Falopio.

Prevención

Se deberá enseñar a las adolescentes a practicar el sexo seguro para evitar las ITS. Las niñas adolescentes y mujeres jóvenes también pueden reducir sus posibilidades de presentar EIP al no usar duchas vaginales. Algunas investigaciones sugieren que las duchas vaginales propagan las bacterias en el tracto genital superior.

 

Última actualización
7/1/2013
Fuente
Adapted from Immunizations and Infectious Diseases: An Informed Parents Guide (Copyright © 2006 American Academy of Pediatrics) and updated 2011
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.