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Problemas de Salud

Debe mantener seguro a su hijo cuando hay animales alrededor, inclusive las mascotas de la familia.

Muchos padres asumen que es más probable que a los hijos los muerdan animales desconocidos o salvajes, pero de hecho, la mayoría de mordidas son causadas por animales que los niños conocen, inclusive la mascota de la familia. Aunque la lesión no suele ser grave, las mordidas pueden causar heridas graves, daño en el rostro y problemas emocionales.

Tanto como el 1 por ciento de todas las visitas a los centros de emergencia pediátricos durante los meses de verano son por heridas por mordidas de humanos o animales. Se estima que anualmente en los Estados Unidos ocurren 4.7 millones de mordidas de perros, 400,000 mordidas de gatos, 45,000 mordidas de serpientes y 250,000 mordidas de humanos. Aproximadamente 6 de cada 10 de esas mordidas de perros son en niños. Alrededor de 50 de cada 100 personas a quienes las muerde un gato desarrollan una infección, comparado con 15 a 20 de cada 100 personas por mordida de perros o humanos.

Tratamiento

Si su hijo está sangrando por una mordida de un animal, aplique presión firme y continua al área por cinco minutos o hasta que el sangrado se detenga. Luego lave con cuidado la herida con agua y jabón, y consulte con el pediatra.

Si la herida es muy grande, o si no puede detener el sangrado, continúe aplicando presión y llame al pediatra para averiguar a dónde llevar a su hijo para que reciba tratamiento. Si la herida es tan grande que los bordes no se unen, probablemente necesitará suturas (puntos). Aunque esto ayudará a reducir las cicatrices, en una mordida de animal se aumenta la probabilidad de una infección, por lo que su médico podría recetarle antibióticos.

Comuníquese con el pediatra si su hijo recibe una mordida de animal que le corte la piel, sin importar qué tan sencilla se ve la lesión. El médico tendrá que verificar si su hijo está vacunado contra el tétanos o si necesita protección contra la rabia. Ambas enfermedades pueden transmitirse por medio de mordidas de animales.

La rabia es una infección viral que puede transmitirla un animal infectado a través de mordidas o rasguños. Produce fiebre alta, dificultad para tragar, convulsiones, y finalmente, la muerte. Afortunadamente, la rabia en humanos es tan poco común en la actualidad que en los Estados Unidos no se han reportado más de cinco casos al año desde 1960. El número de muertes causadas por rabia en este país ha disminuido de cien o más cada año a principios del siglo veinte a un promedio de uno o dos cada año en la actualidad. Sin embargo, debido que la enfermedad es tan grave y la incidencia ha ido en aumento en los animales, su médico evaluará cada herida detenidamente por el riesgo de contraer esta enfermedad. El riesgo probablemente depende en gran parte del animal y de las circunstancias relacionadas con la mordida. Las mordidas de animales salvajes, especialmente murciélagos, pero también zorrillos, mapaches, coyotes y zorros, son mucho más peligrosas que las de perros y gatos domésticos vacunados (contra la rabia). La salud del animal también es importante, por lo que de ser posible, también debe capturarse al animal y mantenerse encerrado para que lo examine un veterinario. Si necesita ayuda para capturar el animal, comuníquese a la oficina de control animal de su área o con el departamento de salud pública local. Hable con el pediatra sobre reportar el incidente a su departamento de salud local. No mate al animal. Sin embargo, si ya está muerto, puede examinarse el cerebro para determinar si tenía rabia, así que llame inmediatamente al pediatra para que le indique cómo manejar la situación.

Si el pediatra determina que el riesgo de rabia es alto, él/ella inmediatamente le administrará, o coordinará para que le administren, inyecciones de la vacuna contra la rabia para prevenir la enfermedad. Si el animal que mordió es un perro o gato saludable, el pediatra recomendará observar al animal por diez días y empezar el tratamiento para su hijo solo si el animal muestra alguna señal de rabia. Si el animal es salvaje, comúnmente identificado como un riesgo de rabia si se le captura, generalmente se sacrifica de inmediato para poder examinar el cerebro y determinar si estaba infectado con rabia.

Tal como se dijo anteriormente, una mordida de animal (incluso cuando no causa rabia) puede infectarse. Informe de inmediato al pediatra si observa alguna de las siguientes señales de infección.

  • Pus o secreción en el área de la mordida
  • Inflamación o sensibilidad en el área que está inmediatamente alrededor de la mordida (es normal que esté roja por dos o tres días, pero esto en sí no es motivo de alarma).
  • Rayas rojas que parecen extenderse desde la mordida
  • Glándulas inflamadas arriba de la mordida

El pediatra podría recomendar terapia con antibióticos para un niño que tiene:

  • Heridas moderadas o graves por la mordida
  • Heridas profundas, especialmente si se penetró el hueso, tendón o articulación
  • Mordidas en el rostro
  • Mordidas en las manos y los pies
  • Mordidas en el área de los genitales

Los niños que tienen un sistema inmunológico debilitado o que no tienen bazo generalmente reciben tratamiento con antibióticos.

Es posible que el pediatra recomiende una visita de seguimiento para inspeccionar las heridas en busca de señales de infección durante las siguientes 48 horas.

Muchos de los niños a quienes les ha mordido un perro también pueden mostrar señales de trauma mental, conocido como “trastorno por estrés postraumático (PTSD, por sus siglas en ingles)” , en las semanas y meses después del incidente. Mucho después de que haya sanado la herida física, estos niños pueden seguir teniendo dificultades emocionales asociadas a la mordida. Pueden sentir miedo, incluso ansiedad porque los vuelvan a morder. Es posible que se alejen o se aferren a sus padres. Tal vez no quieran jugar afuera, tengan problemas para dormir, tengan pesadillas y mojen la cama.

Para ayudar en el proceso de recuperación, preste atención a lo que su hijo dice y siente. Préstele más atención, particularmente cuando sienta que lo necesita. Algunos niños con estrés postraumático podrían requerir que los trate un profesional de la salud mental.

 

Última actualización
5/20/2013
Fuente
Caring for Your Baby and Young Child: Birth to Age 5 (Copyright © 2009 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.