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Problemas de Salud

El dolor del periostio se presenta con más frecuencia en atletas que corren, saltan o practican deportes de alto impacto. El dolor del periostio puede derivarse de la periostitis (llamado también síndrome de estrés medial de la tibia), una fractura por tensión de la tibia o fíbula, o síndrome de compartimiento. La fuente más común del dolor del periostio en corredores es la periostitis.

Síntomas

Debido a las distintas causas del dolor del periostio, los atletas a menudo se quejan primero de dolor, sensación de ardor, o tensión a lo largo del periostio. Los siguientes son síntomas de dolor del periostio relacionados al hueso y al músculo.

Los síntomas de dolor del periostio relacionados al hueso pueden incluir:

 

  • Dolor en un área específica del periostio
  • Dolor durante y después de correr
  • Dolor que empeora con el tiempo

Los síntomas de dolor del periostio relacionados al músculo pueden incluir:

  • Dolor muscular leve
  • Tensión o presión en el periostio al correr
  • Dolor solo al correr, que se alivia con el reposo
  • No sentir dolor al ejercer fuerza contra el hueso
  • Entumecimiento, hormigueo o debilidad en el pie

Causas

El dolor del periostio es por lo general el resultado de uno o más de los siguientes problemas:

 

  • La mecánica corporal se refiere a la manera en que el cuerpo se mueve mientras está en movimiento. Los atletas pueden experimentar dolor debido a una mala mecánica corporal. La manera en que el cuerpo se mueve puede verse afectada por distintos factores. Por ejemplo, la manera en que un corredor corre puede verse afectada por el tipo de pie, estilo de correr, fuerza muscular de la cadera y región central (abdominal y espalda).
  • Demasiado ejercicio puede ser un problema si los atletas lo aumentan muy rápido. Un recordatorio útil es la "Regla del 10%": aumento semanal no mayor del 10% en frecuencia, duración o intensidad.
  • Densidad ósea (fortaleza del hueso).Los huesos débiles se rompen más fácilmente, así que si existe una fractura por tensión que no pueda explicarse con mecánicas malas y aumentos rápidos en entrenamiento, puede que la densidad ósea sea el problema. Las causas de una densidad ósea baja incluyen
    • Genética (tienden a ser hereditarias)
    • Insuficiencia de calcio en la dieta (la cantidad diaria recomendada es de más de 1,300 mg al día, equivalente a 3 o 4 porciones de leche, yogur, queso u otras fuentes)
    • Períodos irregulares (ningún período menstrual por más de 6 meses seguidos), lo que provoca niveles bajos de estrógeno

Pruebas

Puede diagnosticarse inflamación en los músculos según los síntomas característicos y hallazgos en un examen físico. Se sospecha de una fractura por tensión cuando el dolor del periostio se agudiza, se centra (en un área focal), o si existen factores de riesgo para debilidad ósea tales como la triada de la atleta femenina. Las radiografías pueden mostrar una fractura por tensión si el problema ha permanecido el suficiente tiempo para ver una respuesta de curación (de 4 a 6 semanas). Sin embargo, las radiografías pueden parecer normales incluso si se sabe que existe una fractura por tensión. Para confirmar la presencia de una fractura por tensión, puede ser necesaria una resonancia magnética (IRM).

Los atletas con síndrome de compartimiento tendrán radiografías normales y ninguna evidencia de anormalidades óseas con una gammagrafía ósea o IRM. El síndrome del compartimiento se confirma al tomar una medida de presión mediante una aguja que se inserta en el músculo antes y después del ejercicio.


Tratamiento

Un período de reposo sin correr puede ser necesario para que la fractura por tensión o la periostitis se curen. Aunque el atleta puede seguir corriendo con periostitis, continuar haciéndolo puede causar que la periostitis se vuelva una fractura por tensión. Durante el descanso, puede llevarse a cabo el entrenamiento cruzado con actividades que no sean de impacto (tales como usar una elíptica, ciclismo, natación, y pesas) si el atleta no siente dolor. El hielo y el acetaminofén son eficaces contra el dolor, pero utilizar medicamentos antiinflamatorios sin esteroides (NSAID), como ibuprofeno o naproxeno, puede de hecho retrasar la curación de algunas fracturas por tensión. Otros tratamientos como estimuladores óseos son controversiales. En casos muy escasos el reposo no es suficiente para curar la fractura y es necesaria una cirugía.


Prevención

La periostitis y las fracturas por tensión pueden disminuirse si se permite el suficiente tiempo para aumentar de manera gradual los niveles de la actividad de impacto (aumentar máximo el 10% por semana). Si un atleta tiene pie plano o pie con un arco alto, un zapato adecuado o una plantilla pueden ser útiles. Debido a que las fracturas por tensión en el periostio inician por lo general con periostitis, identificar y tratar la periostitis - antes de que avance - puede prevenir el desarrollo de fracturas por tensión. Mantener los huesos saludables mediante una buena dieta (alta en vitamina D y calcio), prácticas seguras de pérdida de peso, y atención a cualquier problema menstrual puede ayudar a reducir el riesgo de fracturas por tensión.

Los síndromes del compartimiento son más difíciles de prevenir. Sin embargo, equilibrar el acondicionamiento de bajo impacto con el de alto impacto, seleccionar superficies más suaves para correr, y usar zapatos debidamente amortiguados para correr puede ayudar.

 

 

Última actualización
9/3/2013
Fuente
Care of the Young Athlete Patient Education Handouts (Copyright © 2012 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.