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Seguridad & Prevención

El agua es uno de los riesgos más siniestros que su hijo encontrará. Los niños pequeños pueden ahogarse en pocas pulgadas de agua, aún si han tenido instrucción de natación. Las lecciones de natación no son una forma de prevenir que los niños pequeños se ahoguen.

En el pasado, AAP se pronunció en contra de las lecciones de natación para los niños entre las edades de 1 a 3 años porque había poca evidencia de que las lecciones previnieran el ahogamiento o que dieran como resultado mejores destrezas para nadar, y existía una inquietud de que los padres fueran menos cuidadosos con respecto a la supervisión de un niño que hubiera aprendido algunas destrezas de natación.

Pero una nueva evidencia muestra que es menos probable que los niños entre las edades de 1 a 4 años de edad se ahoguen si han recibido una instrucción formal en natación.  Los estudios son pequeños y no definen qué tipo de lecciones funcionan mejor, pero AAP no recomienda lecciones obligatorias de natación para todos los niños entre las edades de 1 a 4 años en este momento. En lugar de eso, la nueva guía recomienda que los padres deben decidir si inscribir a un niño en lecciones de natación con base en la frecuencia de su exposición al agua, su desarrollo emocional, sus habilidades físicas y ciertas condiciones de salud relacionadas con infecciones por el agua de la piscina y los químicos de la piscina.

La AAP no recomienda programas formales de seguridad en el agua para niños menores a 1 año de edad.

El entrenamiento en seguridad no da como resultado un aumento significativo en las destrezas de seguridad junto a la piscina para los niños pequeños. Si inscribe a un niño menor a cuatro años en un programa de natación, asegúrese de que la clase que escoja se adhiere a los lineamientos establecidos por la YMCA nacional. Entre otras cosas, estos lineamientos prohíben sumergir a niños pequeños y anima a los padres a participar en todas las actividades. Pero recuerde que aún un niño que sabe nadar necesita ser vigilado constantemente. Cuando su hijo esté cerca del agua, siga estas reglas de seguridad:

  1. Tenga conciencia de cuerpos pequeños de agua que su hijo podría encontrar, tales como tinas del baño, estanques con peces, cunetas, fuentes, barriles para lluvia, latas para regar, incluso el balde que usa cuando lava el auto. Vacíe los contenedores de agua cuando termine de usarlos. A los niños les atraen los lugares y cosas como estas y necesitan supervisión constante para asegurarse de que no caigan dentro.
  2. Los niños que ya nadan, aún en una piscina poco profunda para niños pequeños, siempre deben ser observados por un adulto, preferiblemente uno que conozca RCP (reanimación cardiopulmonar). El adulto debe estar a la distancia de un brazo, proporcionando “supervisión que pueda tocarlos” cuando los infantes, bebés o niños pequeños estén en o cerca del agua. Vacíe y guarde las piscinas inflables después de cada sesión de juegos.
  3. Haga que se cumplan las reglas de seguridad: No correr cerca de la piscina y no empujar a otros bajo el agua.
  4. No permita que su hijo use juguetes o colchones inflables en lugar de chaleco salvavidas. Estos juguetes pueden desinflarse súbitamente, o su hijo puede deslizarse y caer en agua que sea muy profunda para él.
  5. Asegúrese de que estén marcados claramente los lados profundos y poco profundos de cualquier piscina en la que su hijo nade. Nunca permita que su hijo haga un clavado en una piscina poco profunda.
  6. Las piscinas en patios traseros, (incluso las piscinas grandes, inflables, sobre la tierra), deben estar completamente rodeadas de una reja alta de por lo menos 4 pies (1.2 metros) que separe completamente la piscina de la casa. La reja debe tener una puerta que se cierre y bloquee por sí misma, que se abra hacia afuera de la piscina, con el cierre por lo menos a 54 pulgadas de alto. Revise la puerta frecuentemente para asegurarse de que funciona bien. Mantenga la puerta cerrada y con llave en todo momento. Asegúrese de que su hijo no pueda manipular el cierre o escalar la reja. Ninguna abertura debajo de la reja o entre los postes debe ser mayor a 4 pulgadas (10 cm.) de ancho. Mantenga los juguetes fuera del área de la piscina cuando no los use para que los niños no sientan tentación de tratar de alcanzarlos por la reja.
  7. Si su piscina tiene una cubierta, quítesela completamente antes de nadar. Además, nunca permita que su hijo camine sobre la cubierta de la piscina; el agua podría haberse acumulado sobre ella y esto la hace tan peligrosa como la misma piscina. Además su hijo podría caerse y quedar atrapado debajo de ella. No use una cubierta de piscina en lugar de una reja de cuatro lados porque es probable que no se use adecuada y consistentemente.
  8. Mantenga un salvavidas con una cuerda junto a la piscina, en todo momento. Si es posible, tenga un teléfono en el área de la piscina con los números de emergencias claramente marcados.
  9. Los spas y tinas calientes son peligrosos para los niños pequeños, ya que pueden fácilmente ahogarse o sufrir calentamiento excesivo en ellos. No permita que los niños pequeños utilicen estas instalaciones.
  10. Su hijo debe usar siempre un chaleco salvavidas cuando nade o viaje en un bote. Un chaleco salvavidas le queda bien si no puede quitárselo sacándolo por la cabeza de su hijo después de que ya se lo haya amarrado. Para los niños menores de cinco años, en especial los no nadadores, también debería tener un cuello de flotación para mantener la cabeza hacia arriba y la cara hacia afuera del agua.
  11. Los adultos no deben beber alcohol cuando nadan. Presenta un peligro para ellos así como para cualquier niño que puedan estar supervisando.
  12. Asegúrese de eliminar las distracciones mientras los niños estén en el agua. Hablar por teléfono, trabajar en la computadora y otras tareas necesitan esperar hasta que los niños estén fuera del agua. 

 

Última actualización
5/19/2013
Fuente
Adapted from Caring for Your Baby and Young Child: Birth to Age Five (Copyright © 2009 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.