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Problemas de Salud

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention) calculan que en 2007 hubo, aproximadamente, 24,000 jóvenes de entre 13 y 24 años infectados por el VIH en los EE. UU.  En la actualidad, la infección por VIH es la séptima causa principal de muerte en este grupo de edades.  Durante 2001 a 2004, en los 33 estados con informes de VIH confidenciales con nombre, hubo 17,824 personas de 13 a 24 años con diagnóstico de VIH/SIDA. De estas, el 62% eran hombres.

A pesar de que el VIH/SIDA sigue sin tener cura, el diagnóstico y el tratamiento tempranos han permitido a las personas infectadas por el VIH tener vidas más largas y más productivas. Sin embargo, hay muchas otras infecciones de transmisión sexual (sexually transmitted infections, STI) y la mayoría de los adolescentes también pueden contraerlas. Si bien los casos de muerte son poco frecuentes en otras STI, estas pueden provocar infertilidad y embarazos ectópicos. Estos últimos pueden poner la vida en peligro.

Además, otras STI, como clamidia, gonorrea, herpes y sífilis, también hacen que las personas que las tienen sean más vulnerables a la infección por VIH.

Virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA)

El SIDA es causado por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH). Este se transmite a través de las relaciones sexuales sin protección con una persona infectada o a través del uso de una aguja contaminada para inyectarse drogas. También puede transmitirse a través del uso de drogas intravenosas y, con mucha menos frecuencia, a través de la sangre, los productos de la sangre, las agujas u otros instrumentos punzantes contaminados con líquidos corporales o sangre infectados.

Al entrar en la circulación, los microorganismos del VIH se apoderan de un tipo de glóbulo blanco denominado linfocitos T cooperadores (también denominados linfocitos CD4, linfocitos T o T colaboradores). En una persona con un sistema inmunitario sano, los linfocitos T se unen para ayudar a defender al cuerpo contra las enfermedades. Pero a los linfocitos T secuestrados se los fuerza a producir copias del VIH en masa. Si se deja sin tratar, los linfocitos T colaboradores producen grandes cantidades de VIH. Esto reduce aún más la cantidad de linfocitos T colaboradores normales presentes en el torrente sanguíneo y hace que la persona sea vulnerable a las enfermedades características del SIDA.

Las cinco enfermedades de este tipo más comunes son las siguientes:

  • Neumonía por Pneumocystis carinii.
  • Síndrome de emaciación (adelgazamiento extremo) por el VIH.
  • Candidiasis en el esófago.
  • Tuberculosis.
  • Sarcoma de Kaposi.

Las enfermedades oportunistas presentan una amenaza mínima cuando el sistema inmunitario funciona adecuadamente. Pero cuando las defensas del cuerpo están bajas, como sucede con el SIDA, aprovechan la oportunidad para hacer estragos.

Durante los primeros diez años de la crisis del SIDA, la enfermedad era prácticamente una sentencia de muerte para la mayoría de sus víctimas. Muy pocas personas sobrevivían más de dos años, en promedio. Sin embargo, en la actualidad existen muchos tipos diferentes de medicamentos disponibles para controlar el VIH. A pesar de que el VIH sigue sin tener cura, un buen cumplimiento con los medicamentos puede permitirles a las personas infectadas tener vidas largas y productivas y no desarrollar nunca el SIDA.

Con la introducción de la terapia antirretroviral de gran actividad, los diagnósticos de SIDA y las muertes por SIDA disminuyeron en forma considerable en los Estados Unidos de 1995 a 1998, y se mantuvieron estables de 1999 a 2008. El promedio fue de 38,279 diagnósticos de SIDA y 17,489 muertes por año, respectivamente. A pesar de la diminución de los casos de SIDA y las muertes por SIDA, se calcula que 1,178,350 personas vivían con VIH hacia fines de 2008. Esta cifra incluye 236,400 (20.1%) cuya infección no ha sido diagnosticada todavía.  En particular, las infecciones por VIH sin diagnosticar ponen a las parejas sexuales de estas personas en riesgo alto de adquirir la infección.

Clamidia

La clamidia, la STI bacteriana más prevalente (frecuente) en los Estados Unidos, es el resultado de la bacteria Chlamydia trachomatis, que puede infectar la uretra (la abertura de la vejiga) y el cuello del útero (la abertura del útero). Es común en los jóvenes de quince a diecinueve años. La enfermedad es fácil de tratar, pero como otras infecciones de transmisión sexual, la clamidia tiende a ser silenciosa. Por lo tanto, permanece sin diagnosticar hasta que se vuelve más grave que en sus etapas iniciales. Tres de cada cuatro mujeres y uno de cada dos hombres no tienen síntomas. En el 40% de los casos, para el momento en que una niña busca atención médica, la enfermedad ha avanzado hasta convertirse en enfermedad inflamatoria pélvica (pelvic inflammatory disease, PID) (que se describe más adelante), una causa importante de infertilidad femenina y dolor pélvico.

Gonorrea

La infección por clamidia en ocasiones se confunde con la gonorrea, otra infección bacteriana que se transmite por las relaciones sexuales vaginales y anales, y el sexo oral. No solo comparten muchos de los mismos síntomas, sino que las dos enfermedades pueden presentarse juntas.

La gonorrea generalmente empieza en la uretra (la abertura de la vejiga) o en el cuello del útero. Sin embargo, la bacteria Neisseria gonorrhoea, que prolifera rápidamente, puede migrar al útero y a las trompas de falopio, y provocar enfermedad inflamatoria pélvica (PID). La infección, como la clamidia, también puede afectar el recto.

Enfermedad inflamatoria pélvica (PID)

Una serie de diferentes microorganismos puede causar enfermedad inflamatoria pélvica del aparato reproductivo femenino superior. Los dos culpables más comunes son Chlamydia trachomatis y Neisseria gonorrhoea, que son responsables de cuatro de cada cinco casos.

Las niñas sexualmente activas de quince a diecinueve años son la población más vulnerable. Esto es así, en parte, porque tienen más probabilidades que otros grupos de edad de tener múltiples parejas sexuales.

La PID causada por la infección por clamidia generalmente produce síntomas leves o no produce ningún síntoma, pero debe tratarse de inmediato. De lo contrario, como otras formas de PID, puede causar inflamación y dejar cicatrices en los ovarios y las trompas de falopio. La PID causada por gonorrea, por otro lado, puede producir lo que la Dra. Meg Fisher de St. Christopher’s Hospital for Children de Philadelphia describe como “el peor dolor que una niña jamás haya tenido en el bajo vientre. Eso es lo que trae a la mayoría de ellas al médico”.

Debido a que la PID afecta las trompas de falopio, donde se produce la concepción, si las cicatrices son lo suficientemente graves, esto puede impedir que los espermatozoides masculinos lleguen al óvulo femenino. En otras palabras, la esterilidad puede ser el resultado final de la PID.

Verrugas genitales y virus del papiloma humano (HPV)

Los científicos han identificado más de cien tipos de este virus. Algunos pasan de una persona a otra durante las relaciones sexuales sin protección y causan verrugas genitales benignas (condiloma acuminata). Otros virus del papiloma humano (Human Papillomavirus, HPV) son responsables de cuatro de cada cinco casos de cáncer de cuello del útero, además de otros tumores malignos genitales.

El HPV es otra STI, a menudo silenciosa. De acuerdo con el Instituto Nacional del SIDA y las Enfermedades Contagiosas (National Institute of AIDS and Infectious Diseases), casi la mitad de las mujeres que tienen el virus no muestran ningún síntoma. Las verrugas genitales generalmente aparecen en grupos dentro y fuera de la vagina, el cuello del útero y/o el ano. Las verrugas venéreas masculinas, que son mucho menos comunes, se forman en el pene, el escroto y/o alrededor del ano. Los bultos rosados o de color piel a menudo desaparecen solos.

Las intervenciones para tratar las verrugas genitales son distintas de las intervenciones para tratar otras STI. La mayoría de los casos pueden manejarse con tratamiento tópico de las verrugas, aunque las lesiones tienden a regresar. Es posible que las verrugas grandes deban extirparse (quitarse) usando uno de varios procedimientos quirúrgicos: criocirugía (congelamiento), electrocauterización (quemado) o cirugía láser.

Herpes genital (HSV-1, HSV-2)

Existen dos tipos de virus herpes simple, el virus altamente contagioso que causa herpes genital. “El herpes simple tipo 2 generalmente se presenta en la vagina, el pene, el ano o alrededor de estos, o en las nalgas y los muslos -afirma la Dra. Fisher- Mientras que el herpes simple tipo 1 generalmente causa herpes labial alrededor de la parte externa de la boca, o ampollas en las encías o en la garganta”. Sin embargo, el virus herpes simple tipo 1 (herpes simplex virus type 1, HSV-1) en ocasiones infecta el área anogenital, mientras que ambos tipos pueden transmitirse a la boca a través del sexo oral.

Debido a que el virus habita en forma permanente los nervios sensoriales en la base de la médula espinal, el herpes genital es una afección crónica que dura toda la vida. La mayoría del tiempo, el HSV permanece latente (dormido). Pero se reactiva periódicamente y produce llagas o pequeñas ampollas, en particular, grupos de pequeñas úlceras que se parecen al herpes labial. Estos brotes, que generalmente duran alrededor de una semana, deben tomarse como una advertencia de que la enfermedad es contagiosa. El virus viaja por los nervios que llevan a la superficie de la piel. Allí prolifera y genera nuevas úlceras (los síntomas iniciales del herpes genital tienden a ser más graves y duran más tiempo que los episodios posteriores). La enfermedad puede ser contagiosa aunque no haya úlceras ni lesiones presentes.

Los adolescentes deben saber que “al menos la mitad de las veces, el herpes activo no produce ningún síntoma”, enfatiza la Dra. Fisher. “Por lo tanto, el virus puede transmitirse fácilmente por vía sexual sin que ninguno de los dos integrantes de la pareja se dé cuenta de que el portador tiene la enfermedad activa”. Las recurrencias estallan en forma regular en algunas personas, pero pueden ser impredecibles en otras. El motivo por el que se producen sigue siendo un misterio, aunque el estrés, la menstruación, la enfermedad y la exposición a la luz solar parecen ser disparadores posibles.

Sífilis

Hasta principios de los años cuarenta, momento en el que el antibiótico penicilina empezó a tener un uso comercial generalizado, se habían informado epidemias de sífilis durante siglos. Incluso en la actualidad, esta enfermedad, que alguna vez fue un verdadero azote, puede ser mortal si no se trata. La bacteria Treponema pallidum con el tiempo pasa al torrente sanguíneo. Este la envía a órganos fuera del aparato reproductivo.

Los médicos dividen el curso de la enfermedad en tres etapas: primaria (etapa 1), secundaria (etapa 2) y terciaria (etapa 3). La primera evidencia de sífilis es una úlcera abierta, redonda y dura conocida como chancro en el área genital. “Las mujeres jóvenes, a menudo, no se dan cuenta de que tienen la infección- afirma la Dra. Fisher- porque el chancro inicial generalmente se puede desarrollar dentro de la vagina, mientras que en los niños, se forma en la parte externa del pene y se nota de inmediato”.

Dado que los chancros de sífilis no son dolorosos y generalmente se sanan dentro de las cuatro a seis semanas, la mayoría de los niños no ven a un médico. Suponen que la úlcera misteriosa se fue para siempre. Sin embargo, un tercio de los hombres y las mujeres que se exponen a la sífilis primaria avanzan hasta tener a una infección secundaria. Algunas semanas después de que el chancro se cura, les sale una erupción en las palmas de las manos y en las plantas de los pies. Las manchas son marrón rojizas, tienen aproximadamente del tamaño de una moneda de un centavo y pueden extenderse a cualquier parte del cuerpo. Pronto siguen otros síntomas no deseados. La sífilis es muy tratable en esta etapa. Sin embargo, una mujer embarazada con sífilis primaria o secundaria casi con seguridad le transmitirá la bacteria al feto. La infección en las primeras etapas de la vida del feto provoca la muerte y la pérdida del embarazo. La infección en etapas más avanzadas del embarazo provoca una serie de problemas, incluidos anemia, sangrado, hinchazón de glándulas e infección de diversos órganos, como los pulmones, el bazo y el cerebro.

Los síntomas que sugieren infecciones de transmisión sexual pueden incluir:

VIH/SIDA

  • Dolores de cabeza.
  • Dificultad para tragar.
  • Fiebre.
  • Sudoración nocturna.
  • Fatiga/debilidad.
  • Pérdida del apetito.
  • Pérdida de peso.
  • Diarrea crónica.
  • Náuseas/vómitos.
  • Picazón y erupción en la piel/lesiones de la piel.
  • Tos crónica.
  • Confusión/delirio.
  • Dificultad para respirar.

Infección por clamidia

Los síntomas generalmente aparecen de una a tres semanas después de la exposición.

Mujeres:

  • Secreción vaginal anormal.
  • Dolor leve al orinar.
  • Avance de la enfermedad que pasa a enfermedad inflamatoria pélvica.

Hombres:

  • Secreción del pene.
  • Dolor leve al orinar.
  • Avance de la enfermedad que pasa a epididimitis. Esta es una inflamación de la estructura similar a un tubo que almacena y transporta los espermatozoides.

Gonorrea

Los síntomas generalmente aparecen de dos a diez días después de la exposición.

Hombres:

  • Secreción del pene.
  • Sensación de ardor leve a intensa al orinar.
  • Puede avanzar y pasar a ser a epididimitis.

Mujeres:

  • Dolor o sensación de ardor al orinar y/o secreción vaginal amarilla o con sangre.
  • Dolor abdominal.
  • Sangrado entre períodos menstruales.
  • Vómitos.
  • Fiebre.
  • Avance de la enfermedad que pasa a enfermedad inflamatoria pélvica.

Infección del recto:

  • Secreción anal.
  • Picazón anal.
  • Dolor al evacuar.

Enfermedad inflamatoria pélvica (PID)

  • Dolor en el bajo vientre.
  • Secreción vaginal anormal.
  • Fiebre.
  • Dolor al tener relaciones sexuales.
  • Sangrado menstrual irregular.

Verrugas genitales/virus del papiloma humano (HPV)

Los síntomas generalmente aparecen tres meses después de la exposición.

Mujeres:

Grupos de pequeñas verrugas dentro y fuera de la vagina, en el cuello del útero o alrededor del ano.

Hombres:

Grupos de pequeñas verrugas en el pene, el escroto o el ano.

Herpes genital

Los síntomas generalmente aparecen de dos a diez días después de la exposición. Episodio inicial, que generalmente dura de dos a tres semanas:

  • Picazón o sensación de ardor en los genitales o en el ano.
  • Dolor en los genitales, las nalgas y las piernas.
  • Secreción vaginal.
  • Sensación de presión en el abdomen.
  • Pequeños bultos rojos que afectan a la vagina, el cuello del útero, el pene y/o el área anal. Estos se convierten en ampollas y, después, se vuelven úlceras abiertas y dolorosas.
  • Fiebre.
  • Dolor de cabeza.
  • Dolores musculares.
  • Dolor al orinar o dificultad para hacerlo.
  • Hinchazón de las glándulas en la ingle.

Recurrencias, que generalmente duran alrededor de una semana:

  • Picazón o sensación de cosquilleo en los genitales, las nalgas o las piernas.
  • Pequeñas ampollas o úlceras abiertas en el lugar de la infección.

Sífilis

Etapa 1: Sífilis primaria

Los síntomas iniciales generalmente aparecen de dos a seis semanas después de la exposición y duran de cuatro a seis semanas.

  • Chancro indoloro en el pene, la vulva, la vagina, el cuello del útero o alrededor de la boca.
  • Inflamación de los ganglios linfáticos.

Etapa 2: Sífilis secundaria

Los síntomas generalmente aparecen de una a seis semanas después de que el chancro se cura y duran de tres a seis meses.

  • Erupción ligera con úlceras color café o marrón, aproximadamente del tamaño de una moneda de un centavo, generalmente en las palmas de las manos y en las plantas de los pies. También pueden cubrir el resto del cuerpo.
  • Úlceras en los genitales o el ano o alrededor de estos.
  • Fiebre leve.
  • Fatiga.
  • Dolores de cabeza.
  • Dolor de garganta.
  • Caída del cabello en forma de parches.
  • Pérdida del apetito.
  • Pérdida de peso.

Etapa 3: Etapa terciaria

Los síntomas generalmente aparecen en cualquier momento de un período de entre dos años y más de cuarenta años después de la aparición de la infección.

Sífilis en varios sistemas, incluidos el corazón y los vasos sanguíneos, la piel, los huesos y el cerebro.

 

Última actualización
3/31/2014
Fuente
Adapted from Caring for Your Teenager (Copyright © 2003 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.