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Edades & Etapas

Todos los animales crecen y abandonan el nido. Pasan por su fase de juegos, practican para la etapa adulta y luego se independizan. Entre los seres humanos, los hijos simplemente juegan por más tiempo y sus padres se preocupan más. Cuando los hijos están listos para la universidad, los padres desean que el último tiempo que pasen en casa sea muy especial. Es la última oportunidad para que la familia esté reunida. Debe ser un tiempo perfecto. Las últimas vacaciones familiares antes de que los hijos se vayan de casa deberían ser idílicas. ¿Por qué entonces le dice su hija “Te odio, mamá. Preferiría estar con mis amigos. Qué bueno que me voy en agosto, porque no podría resistir ni un minuto más en esta prisión”?

Porque ella está lista para cruzar el abismo y es mucho más fácil que decir “Te amo tanto que nunca encontraré siquiera las palabras correctas. Has hecho todo por mí. Estoy petrificada. ¿Crees que estoy lista para irme e independizarme? ¿Crees que me vas a extrañar tanto como yo te voy a extrañar a ti?”

Los adolescentes retan a los padres, porque necesitan romper algo de esa conexión: lo que implica que los padres asumen plena responsabilidad por ellos. Cuando a los padres se les reta de esta manera, es completamente comprensible que se sientan heridos o incluso enojados. Si no entienden lo que está sucediendo, los padres pueden ejercer más presión para mantener el control. Esto solo engendra resentimiento y sentimientos negativos. Pero si reconocen que su hijo adolescente está luchando por su independencia y aprenden a celebrarla, todos se sentirán mejor y menos tensos.

Cada vez que los chicos se comportan mal o les hablan cruelmente a sus padres no necesariamente reflejan su independencia en el crecimiento o sus emociones en conflicto. Algunas veces simplemente podrían estar actuando de manera cruel porque conocen las vulnerabilidades de sus padres.

Ya sea que estén enojados con justificación o de manera injusta, pueden ser maestros en pronunciar palabras hirientes. A menudo, es una forma de gritar “¡Escúchame!”. Quizá están sondeando para llamar la atención antes de que puedan sacar a colación algo que los esté angustiando. Si los padres responden con ira y se niegan a escuchar, es posible que los hijos se sientan con justificación para no compartir sus inquietudes: “Recuerda que te lo iba a contar, pero luego...” Cuando los padres escuchan y se reservan su opinión, las historias de sus hijos se van descubriendo poco a poco.

Pero sí les deben decir cuando les hieren sus sentimientos, no de una forma que los haga sentir culpables, sino simplemente como una clara expresión del hecho de que su comportamiento es inapropiado e hiriente. Esto constituye una parte importante del trabajo de un padre para forjar carácter. Aún cuando los chicos cuestionen la conexión de los padres, estos últimos deben ser congruentes en lo primordial: Su amor es incondicional y siempre estarán apoyando a sus hijos. Con este claro mensaje, los padres dicen “Sigue adelante... crece. Cuentas con mi respaldo”.

 

Última actualización
8/1/2014
Fuente
Less Stress, More Success: A New Approach to Guiding Your Teen Through College Admissions and Beyond (Copyright © 2006 Kenneth R. Ginsburg, MD, MsEd, FAAP Martha M. Jablow and Marilee Jones)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.