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Problemas de Salud

Los ardores y punzadas son dolores intensos que ocurren cuando los nervios que pasan por el cuello hacia el brazo se tensan o comprimen. Esto sucede normalmente en los deportes de contacto o colisión en donde es posible que se empuje los hombres hacia atrás o la cabeza y cuello se empujan con fuerza hacia un lado. Los ardores son más comunes en los jugadores de fútbol pero también son comunes en aquellos que participan en hockey, lucha libre, lacrosse y clavados. El término ardor se usará en este artículo para referirse a los ardores y punzadas.

Síntomas

Los atletas que acaban de sufrir un ardor, normalmente sostendrán sus brazos débilmente en cada lado y se les observará agitarlos para eliminar la sensación de hormigueo o ardor. El dolor por ardor o punzada corre desde el cuello y hombro hacia abajo al brazo hasta la mano. Además del dolor del ardor, puede sentirse como que el brazo está entumecido o como “alfileres y agujas". También puede observarse debilidad en el hombro y brazo. Normalmente, después del ardor, aparece dolor y espasmo en el cuello, pero el dolor sobre los huesos en el cuello, dolor que llega hasta ambos brazos o el dolor que llega hasta las piernas, sugiere una posible lesión de la columna vertebral.

Evaluación médica

Los atletas con ardor deberán ser evaluados por un médico y no deberán regresar a hacer deportes hasta que se hayan recuperado totalmente. Un simple ardor o los efectos de ardores recurrentes pueden ocasionar un daño neurológico permanente. Los nervios que se han lesionado son más susceptibles a las lesiones. Un especialista médico capacitado debe realizar una prueba para evaluar la lesión nerviosa y la recuperación. Además, los ardores se pueden confundir fácilmente con otras lesiones del cuello. Los atletas que sienten dolor al tacto en los huesos del cuello o síntomas en ambos brazos o una de las piernas, deberán estabilizarse en el campo de juego y se les deberá trasladar a un centro que pueda evaluar las posibles lesiones de la columna vertebral.

Tratamiento

El tratamiento principal para los ardores es descansar hasta que los síntomas hayan desaparecido por completo y se haya recuperado la fuerza del músculo. La mayoría de los ardores duran segundos o minutos. Algunas veces, los síntomas duran horas o días y los atletas deben descansar de la práctica de su deporte todo el tiempo. El hielo en la base del cuello durante al menos 20 minutos, 3 a 4 veces al día, puede ayudar durante las primeras 48 a 72 horas después de la lesión. Utilizar medicamentos antiinflamatorios sin esteroides (NSAID), como ibuprofeno o naproxeno, también le puede ayudar. Ya que es inusual que un ardor ocasione daños permanentes al nervio en los atletas jóvenes, cualquier atleta con un ardor deberá ser examinado por un médico. Además, no deberían tener autorización de regresar a la práctica y jugar hasta que un médico haya determinado que tienen completa sensación, fortaleza y movimiento del cuello.

Algunos atletas están más propensos a los ardores que otros. Los atletas con ardores frecuentes (como ardores múltiples en una temporada o múltiples temporadas con un ardor, deberán consultar con un médico. Si los síntomas duran más o se hacen más severos, un período de descanso más prolongado será una buena idea. Una vez se han lastimado los nervios, generalmente se vuelven a lesionar con más facilidad.

Prevención

La mejor manera de evitar un ardor es que los atletas utilicen la técnica de atajar más adecuada (“observe lo que golpea”) y que fortalezcan los músculos de sus cuellos. Esto ayudará a limitar el exceso de movimiento del cuello por el contacto o colisiones y reducir la tensión o compresión de los nervios. En fútbol, se han fabricado varios collares (protectores para el cuello, collarines), los que pueden colocarse en las hombreras para limitar el movimiento del cuello. La eficacia de estos dispositivos para evitar ardores no está clara. Los atletas que usan estos collares deben asegurarse de que todavía pueden extender sus cuellos y tener visión durante cuando atajan. En fútbol, tener la capacidad de ver lo que se golpea, generalmente reduce el riesgo de lesiones serias que puedan ocurrir cuando el cuello se dobla hacia adelante al momento del impacto. Los ardores también se pueden prevenir al evitar contacto o colisiones hasta que los efectos de un ardor anterior se ha resuelto por completo.

 

Última actualización
9/4/2013
Fuente
Care of the Young Athlete Patient Education Handouts (Copyright © 2010 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.