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Vida Sana

Creo que mi hijo tiene intolerancia a la lactosa.  ¿Cómo lo puedo confirmar?

La intolerancia a la lactosa se presenta en aquellas personas que no pueden digerir la lactosa. La lactosa es el azúcar que se encuentra en la leche y en otros productos lácteos, como el helado y los quesos blandos. La gente intolerante a la lactosa no produce suficiente lactasa, una enzima natural elaborada por el tracto intestinal que se encarga de digerir la lactosa. Cuando no hay suficiente lactasa, el organismo no digiere la lactosa ingerida y ésta permanece en los intestinos causando gas, inflamación estomacal, retortijones y diarrea.

Muchos padres confunden los términos intolerancia a la lactosa y alergia a la leche. Aunque pueden tener algunos síntomas en común, son trastornos completamente distintos. La intolerancia a la lactosa es un problema digestivo, mientras que la alergia a la leche involucra al sistema inmunológico. Hay pruebas para detectar tanto la alergia a la leche como la intolerancia a la lactosa.

Síntomas

Entre los síntomas comunes de la intolerancia a la lactosa figuran los siguientes:

  • Retortijones
  • Inflamación estomacal
  • Gases
  • Diarrea
  • Náuseas

Estos síntomas suelen comenzar aproximadamente de media hora a dos horas después de haber ingerido alimentos que contienen lactosa.

¿Cómo saber si mi hijo sufre de intolerancia a la lactosa?

Una de las formas de saber si su hijo tiene dificultad para digerir la lactosa es retirar todos los productos lácteos de la dieta del niño por dos semanas y ver si los síntomas desaparecen. Luego de dos semanas, vuelva a darle poco a poco pequeñas cantidades al día de productos lácteos para ver si los síntomas reaparecen.

Puesto que muchos productos no lácteos y platos preparados contienen lactosa, puede ser difícil eliminar todos estos alimentos de la dieta del niño. (Véase "Otros alimentos que pueden contener lactosa".) Si cree que su hijo es intolerante a la lactosa, hable con su pediatra. Es posible que se le tengan que practicar unos exámenes. El examen más común para detectar la intolerancia a la lactosa es la prueba de lactosa en el aliento, también conocida como prueba del hidrógeno. Esta prueba mide los niveles de hidrógeno en el aliento después de que el paciente haya ingerido una solución de lactosa. Normalmente, en la respiración de una persona se hallan sólo niveles bajos de hidrógeno. Sin embargo, cuando la lactosa no se digiere, se fermenta en el intestino y produce hidrógeno, el cual a su vez es exhalado a través de los pulmones.

Es posible que el pediatra refiera al niño a un especialista. De ser necesario, el especialista puede medir la lactasa y otras enzimas de una muestra del intestino delgado. La muestra se suele obtener durante una endoscopia diagnóstica. Este procedimiento les permite a los médicos ver el interior de los intestinos y obtener muestras de tejido.

¿Qué tipos de cambios pueden ayudarle a mi hijo?

La intolerancia a la lactosa no tiene cura. Sin embargo, si su hijo padece de este trastorno, ciertos cambios en su alimentación pueden favorecerle mucho. Usted puede ayudar a decidir qué cambios son los más propicios para su hijo.

  • Mediante ensayo y error. Con el tiempo su hijo aprenderá, mediante ensayo y error, cuánta leche o productos lácteos puede tolerar. Los niños pequeños que sufren de intolerancia a la lactosa deben abstenerse de cualquier alimento que contenga lactosa. Entre estos alimentos figuran la leche, el helado y los quesos blandos, tales como el requesón, el queso americano y el queso mozzarella. Los niños mayores por lo general pueden comer pequeñas cantidades de alimentos que contengan lactosa, particularmente si se comen como parte de una comida y no solos. Muchos niños pueden seguir comiendo yogurt y quesos añejados, tales como el suizo, el "cheddar" o de papa y el parmesano.
  • Pastillas de lactasa sin receta médica. Déle a su hijo una pastilla de lactasa antes de cada comida. Esto podría ayudarle a digerir los alimentos que contienen lactosa.
  • Productos sin lactosa o bajos en lactosa. Ofrézcale a su hijo leche y productos lácteos libres o bajos en lactosa. La leche con poca lactosa retiene todos los ingredientes de la leche regular y se puede guardar en la nevera por el mismo tiempo.

Recuerde

La intolerancia a la lactosa no tiene por qué convertirse en un tormento para su hijo. Hay muchas opciones para los niños que sufren de este trastorno. Hable con su pediatra acerca de los productos o cambios en la dieta que puedan ser los más propicios para su hijo.

 

Última actualización
7/24/2013
Fuente
Lactose Intolerance and Your Child (Copyright © 2004 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.