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11% de niños encuestados después del bombardeo de la maratón de Boston podrían sufrir de estrés postraumático

La investigación ha documentado el precio psicosocial del terrorismo en los jóvenes, pero la mayor parte de ese trabajo se ha centrado en los ataques a gran escala como los del 11 de septiembre.

Un nuevo estudio del número de julio de 2014 de Pediatrics, "La adaptación de la juventud de la zona de Boston después del bombardeo de la maratón y la subsecuente persecución de los culpables", publicado en línea el 2 de junio, examina cómo los jóvenes de la zona fueron afectados por el bombardeo de la maratón de 2013, un evento público para las familias, y la subsiguiente persecución de los culpables que afectó a casi 1 millón los residentes de la zona de Boston.

Los investigadores encuestaron a 460 padres de niños que vivían en la zona que abarca 25 millas del lugar de la maratón o Watertown. Se informó que alrededor del 11 por ciento de los niños encuestados que asistieron a la maratón sufrieron de estrés postraumático, un índice comparable al divulgado entre los niños que asistían a la escuela en Nueva York seis meses después del 11 de septiembre. Esta proporción de jóvenes con estrés postraumático fue aproximadamente 6 veces mayor entre los jóvenes que asistieron a la maratón que entre los que no asistieron al evento. Los niños vieron un promedio de 1,5 horas de cobertura de televisión el día del ataque, y 21 por ciento de los niños vieron más de tres horas. Sólo un tercio de los padres intentó restringir el acceso de los niños a la cobertura del ataque y de la persecución de los culpables. Entre las familias encuestadas, se estableció una conexión más sólida entre el acceso a la cobertura de la persecución de los culpables con problemas de salud mental que con el ataque mismo.

De acuerdo a los autores del estudio, los resultados pueden ayudar a identificar a los jóvenes que necesitan más de atención clínica después de un evento traumático como el de un ataque terrorista. El estudio demuestra que las repuestas comunitarias que se producen después de un ataque también pueden impactar notablemente el bienestar psicológico de los niños.

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Published
6/2/2014 12:00 AM