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Vida Sana

Los aditivos de los alimentos, cuando se utilizan correctamente, nos permiten disfrutar de una variedad de alimentos saludables en cada estación del año. Muchas personas, son cautelosas con los aditivos, creen que son químicos tóxicos fabricados en laboratorios. Esos temores son infundados. La gran mayoría de los 3,000 aditivos aproximadamente permitidos por la FDA son alimentos o ingredientes normales de los alimentos.

Los aditivos ayudan a mantener nuestros alimentos saludables en por lo menos 5 maneras importantes.

  1. Retrasan la descomposición.
  2. Estos mejoran o mantienen el valor nutricional.
  3. Hacen que los panes y alimentos horneados crezcan.
  4. Mejoran el sabor, el color y la apariencia.
  5. Mantienen la consistencia de los sabores y texturas.

Los aditivos que se enumeran en las etiquetas de los alimentos bajo sus nombres químicos parecen menos intimidante cuando conoce sus nombres cotidianos equivalentes. Por ejemplo, sal es cloruro de sodio, vitamina C es ácido ascórbico y vitamina E es alfa-tocoferol. No todos los aditivos tienen un nombre familiar, pero es reconfortante recordar que todos los alimentos están compuestos de químicos, al igual que nuestros cuerpos. Las regulaciones conocidas como buenas prácticas de manufactura limitan las cantidades de aditivos que se pueden usar en los alimentos. Los fabricantes utilizan solo lo necesario de un aditivo para obtener el resultado deseado.

Los aditivos usados más comúnmente son la sal, azúcar y jarabe de maíz, vitamina C, vitamina E e hidroxianisola butilada (BHA) e hidroxitolueno butilado (BHT). Estas sustancias prolongan la vida útil, evitan que las grasas y los aceites se pongan rancios, y previenen la decoloración y los cambios de textura. Los aditivos también se utilizan en los materiales de empaque y deben estar aprobados para este propósito.

Aditivos que enriquecen y fortifican

Los aditivos utilizados para enriquecer y fortificar son especialmente beneficiosos. El enriquecimiento restaura los nutrientes esenciales que se pierden durante el procesamiento de la materia prima. Por ejemplo, la harina blanca y el arroz están enriquecidos con vitamina B que se elimina cuando los granos se muelen. Como una medida de salud pública, ciertos alimentos están fortificados con nutrientes importantes para asegurarse de que las personas consuman suficiente para permanecer saludables. La Vitamina D, por ejemplo, se agrega a la leche; la vitamina A a la margarina; y el hierro y ácido fólico a las harinas y cereales.

Los aditivos no parecen tener influencia en la hiperactividad

Hace años, el Dr. Benjamin Feingold, un alergólogo pediatra, indicó que el comportamiento de los niños hiperactivos mejoraba dramáticamente cuando seguían una dieta que eliminaba los aditivos, incluyendo los colorantes y saborizantes artificiales, así como los salicilatos naturales en las frutas y vegetales. Pero cuando se hicieron pruebas científicas, la dieta Feingold no tuvo un efecto favorable. Sin embargo, algunos niños parecen beneficiarse de la atención adicional de los padres.

En otros casos, la creencia en la eficacia de la dieta parecía provocar una mejora similar al efecto placebo que se observa algunas veces con los tratamientos médicos. En un estudio, el comportamiento de un pequeño grupo de niños con hiperactividad más severa cambió empeorando cuando recibieron alimentos con altas dosis de colorantes artificiales. Sin embargo, las dosis algunas veces eran mayores de lo que los niños normalmente consumían y los hallazgos, por lo tanto, no aplican a las situaciones normales.

No obstante, es posible que un niño pueda ser inusualmente sensible a un ingrediente o alimento específico. Si está convencido de que existe una conexión entre el comportamiento de su hijo y su dieta, hable con su pediatra, quien puede realizar pruebas de sensibilidad o recomendar que se reduzca el consumo de un alimento que provoca el problema y buscar fuentes alternas si se involucran nutrientes esenciales

 

Última actualización
5/19/2013
Fuente
Nutrition: What Every Parent Needs to Know (Copyright © American Academy of Pediatrics 2011)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.