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Edades y Etapas
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Temperamento del bebé

Considere estas dos bebés, ambas de la misma familia, ambas niñas:

  • La primera bebé es tranquila y calmada y le gusta jugar sola. Ella observa todo lo que sucede a su alrededor, pero rara vez demanda atención. Al dejarla sola, duerme por períodos largos y come con poca frecuencia.
  • La segunda bebé es inquieta y se asusta fácilmente. Ella mueve los brazos y las piernas casi de continuo ya sea despierta o dormida. Mientras la mayoría de los recién nacidos duermen catorce horas al día, ella duerme sólo diez, y se despierta si siente la más mínima actividad cerca. Pareciera que quiere hacerlo todo a la vez y hasta come con prisa, se atraganta durante su toma y traga tanto aire que es necesario hacerla eructar frecuentemente.

Ambas bebés son absolutamente normales y sanas. Una no es “mejor” que la otra, pero debido que sus personalidades están tan separadas, a las dos se les tratará de manera muy diferente desde el nacimiento.

Al igual que estos bebés, su bebé demostrará desde las primeras semanas de vida muchos rasgos de personalidad únicos. Descubrir estas características es una de las partes más emocionantes de tener un nuevo bebé. ¿Es muy activo e intenso o relativamente relajado? ¿Se muestra temeroso frente a una situación nueva como el primer baño, o lo disfruta? Usted encontrará pistas de su personalidad en todo lo que haga, desde dormir hasta llorar. Cuanto más atención se preste a estas señales y se aprenda a responder de manera adecuada a su personalidad única, su vida será más tranquila y predecible en los próximos meses.

Si bien la mayoría de estos rasgos iniciales del carácter están integrados en la composición hereditaria del recién nacido, su aparición puede retrasarse si su bebé nace muy prematuramente. Los bebés prematuros no expresan sus necesidades, tales como hambre, fatiga o malestar tan claramente como lo hacen los demás recién nacidos. Pueden ser demasiado sensibles a la luz, al sonido y al tacto durante varios meses. Incluso una conversación alegre puede ser demasiado intensa para ellos y causar que se pongan intranquilos y miren hacia otro lado. Cuando esto suceda, le toca al padre parar y esperar hasta que el bebé esté alerta y listo para más atención. Eventualmente, la mayoría de estas reacciones iniciales se desvanecen, y se evidencian los rasgos propios del carácter natural del bebé.

Los bebés que pesan menos de 5.5 libras o 2.5 kg al nacer (bajo peso al nacer), incluso si llegaron a término, pueden también ser menos receptivos que los demás recién nacidos. Al principio pueden tener mucho sueño y parecer que no están muy alertas. Después de unas pocas semanas pareciera que despiertan, comen con avidez, pero aún están irritables e hipersensibles a los estímulos entre las comidas. Esta irritabilidad puede durar hasta que crezcan y maduren más.

Desde el principio, los rasgos temperamentales de su bebé influirán en la forma en que lo trate y lo que sienta por él. Si tuvo ideas específicas acerca de la crianza antes que naciera su bebé, reevalúelos ahora para ver si en realidad están en tono con su carácter. Lo mismo aplica al asesoramiento de expertos que encuentra en libros, artículos y sobre todo, de parientes y amigos bien intencionados acerca de la “manera correcta” de criar a un niño. La verdad es que no hay una manera correcta que funcione para todos los niños. Usted debe crear sus propios lineamientos en base a la personalidad única de su hijo, sus propias creencias y las circunstancias de su vida familiar. Lo importante es permanecer atentos a la individualidad de su bebé. No trate de hacerlo encajar en algún molde o patrón previamente establecido. La singularidad de su bebé es su fuerza, y respetar esa fuerza desde el principio ayudará a sentar las mejores bases posibles para que tenga una autoestima alta, así como relaciones amorosas con otras personas.
Última actualización
11/21/2015
Fuente
Caring for Your Baby and Young Child: Birth to Age 5 (Copyright © 2009 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.
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