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Edades y Etapas
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Desarrollo emocional y social: de cuatro a siete meses

Entre los cuatro y los siete meses, es probable que su bebé atraviese un drástico cambio en su personalidad. Al principio de este período podría parecer relativamente pasivo y preocupado por obtener suficiente comida, sueño y afecto. Pero a medida que aprende a sentarse, a usar las manos y a moverse por sus alrededores, es probable que se sienta cada vez más seguro y preste más atención al mundo exterior. Estará ansioso por estirar las manos y tocar todo lo que ve, y si no puede hacerlo solo, exigirá su ayuda gritando, dando golpes o tirando el objeto que tenga más a mano. Una vez que vaya al rescate, probablemente se olvide de lo que estaba haciendo y se concentre en usted sonriendo, riéndose, balbuceando e imitándola durante varios minutos de corrido. Si bien se aburre rápido incluso con el juguete más interesante, nunca se cansa de su atención.

Los aspectos más sutiles de la personalidad de su bebé se determinan en gran parte por su constitución o su temperamento. ¿Es bullicioso o tranquilo? ¿Despreocupado o fácilmente irritable? ¿Obstinado u obediente? En gran parte, estos son rasgos de carácter innatos. Tal como todos los niños tienen tamaños y formas diferentes, también son diferentes sus temperamentos. Sus rasgos de carácter únicos incluyen sus niveles de actividad, su persistencia y su capacidad de adaptación al mundo que los rodea, y estos rasgos se convertirán cada vez más evidentes durante estos meses. No necesariamente todas sus características personales le resultarán disfrutables todo el tiempo, en especial cuando su decidido hijo de seis meses esté gritando frustrado intentando ir tras el gato de la familia. Pero a la larga, lo mejor para ambos es adaptarse a su personalidad natural. Y como el temperamento de su bebé es de verdad y la afecta directamente a usted y al resto de la familia, es importante que lo entienda lo más posible.

El "estilo de conducta" de su hijo incluso afecta el modo en que lo cría y cómo se siente respecto a usted misma. Por ejemplo: un niño complaciente, de temperamento apacible, probablemente la haga sentirse más competente como madre que uno que esté constantemente de mal humor.

Como probablemente ya habrá descubierto, algunos bebés de esta edad son "fáciles", tranquilos y predecibles, mientras que otros son mucho más difíciles. Los bebés de carácter fuerte y nervioso necesitan una dosis adicional de paciencia y una forma suave para guiarlos. Por lo general, no se adaptan a los cambios de ambiente tan fácilmente como los bebés más tranquilos y se tornarán cada vez más molestos si se los obliga a moverse o a hacer cosas antes de que estén listos. En gran medida, le irá mejor si intenta adaptarse al temperamento de su hijo en vez de cambiarlo. Puede reducir las tensiones de criar a un bebé reconociendo y aceptando su temperamento en vez de resistirlo o ir contra él.

El lenguaje y los mimos a veces logran maravillas para calmar los nervios de un niño irritable. Distraerlo podría ayudar a redirigir su energía. Por ejemplo, si grita porque no le devuelve el juguete que tiró por décima vez, póngalo en el piso para que pueda alcanzar el juguete él mismo.

El niño tímido o "sensible" también necesita atención especial, en particular si tiene hijos más bulliciosos en la casa que lo ponen en segundo plano. Cuando un bebé es tranquilo y poco exigente, es fácil asumir que está contento. Si no sonríe o ríe mucho, puede que pierda interés en jugar con él. Pero un bebé de este tipo a menudo necesita contacto personal aún más que los demás niños. Es posible que se sienta agobiado con facilidad y necesite que le enseñe a ser enérgico e involucrarse en las actividades que lo rodean. ¿Cómo debe hacer esto? Dele mucho tiempo para acostumbrarse a una situación en particular y asegúrese de que las demás personas se le acerquen lentamente. Déjelo mantenerse al margen antes de intentar involucrarlo directamente con otros niños. Una vez que se sienta seguro, poco a poco se volverá más receptivo a las personas que lo rodean.

Además, informe a su pediatra si tiene alguna inquietud acerca del desarrollo emocional de su bebé. Su pediatra podrá ayudarlo si sabe que hay problemas, pero esas inquietudes a menudo pueden ser difíciles de detectar en una visita de rutina al consultorio. Es por eso por lo que es importante que ponga al médico al tanto y le comunique lo que le inquieta y que describa lo que observa día a día. Anote las cosas para no olvidarlas. Y esté tranquilo porque, con tiempo y paciencia, algunos rasgos de su personalidad que le gustaría poder cambiar evolucionarán por sí solos. Mientras tanto, disfrútelo tal cual es.

The information contained on this Web site should not be used as a substitute for the medical care and advice of your pediatrician. There may be variations in treatment that your pediatrician may recommend based on individual facts and circumstances.