Por Mary V. Greiner, MD, MS, FAAP
Cientos de miles de niños estadounidenses cada año enfrentan una realidad: si existen motivos fundados para preocuparse por un maltrato que ponga en riesgo la salud o la seguridad de un niño en su hogar, un tribunal ordenará que el menor sea retirado temporalmente de su casa y puesto bajo la custodia de los servicios de bienestar infantil.
Entonces, ¿adónde va el niño a partir de ese momento? En muchos casos, pasa a formar parte de una familia de acogida. Los padres o cuidadores de acogida son voluntarios dedicados y capacitados que han decidido abrir sus hogares y familias a un niño que lo necesita, durante el tiempo que los tribunales consideren necesario. El objetivo siempre es lograr la reunificación del niño con su familia de origen, siempre que sea posible.
Sin embargo, mientras tanto, la familia de acogida se convierte en el hogar para un niño que lo necesita. Y la diferencia que estos cuidadores pueden marcar en la vida de un niño es sumamente positiva.
¿Quién puede ser un padre o cuidador de acogida?
No existe un único perfil de persona que se convierta en cuidador de acogida. Algunos son parejas casadas con hijos; otros son personas solteras sin hijos en casa. Algunos son adultos jóvenes; otros son adultos mayores cuyos hijos ya son adultos y no viven en el hogar. ¡Cualquier situación puede ser adecuada para el acogimiento familiar!
En cualquier caso, los cuidadores de acogida pasan por un proceso de evaluación a través de su agencia de acogimiento. Por lo general, esto incluye una verificación exhaustiva de antecedentes y una inspección del hogar para garantizar que el posible cuidador pueda ofrecer el ambiente cálido, seguro y afectuoso que el niño necesita. También incluye capacitación práctica para preparar al candidato ante las responsabilidades y desafíos del acogimiento, como comprender el impacto que el trauma tiene en los niños.
Ante todo, los padres de acogida son personas extraordinarias que han asumido el compromiso de compartir sus hogares con niños que necesitan un lugar seguro donde vivir, y de hacerlo durante el tiempo que sea necesario.
Considerar la decisión de acoger niños
Tomar la decisión de convertirse en padre o cuidador de acogida no es fácil: es importante que los candidatos reflexionen profundamente sobre por qué desean hacerlo y cuáles son sus motivaciones. Tener claras las motivaciones y expectativas desde el principio puede resultar útil más adelante, cuando las situaciones se vuelvan más difíciles o estresantes.
Contar con el apoyo de toda la familia es otro paso fundamental en el proceso de toma de decisiones. Muchos expertos recomiendan hablar del tema en familia para comprender mejor cómo la acogida de un niño (o varios) transformará la dinámica familiar, las rutinas y otros aspectos de la vida cotidiana.
Los expertos también subrayan la importancia de que los futuros padres de acogida comprendan los desafíos que conlleva esta decisión. Al acoger a niños, es necesario ofrecer un hogar acogedor, cálido y afectuoso, capaz de brindar los cuidados necesarios incluso cuando los menores manifiesten síntomas de trauma.
Un niño en la puerta de casa
Es uno de esos momentos profundos que los padres de acogida nunca olvidan: el día (o la noche) en que el niño llega a su puerta, generalmente acompañado por el trabajador social. ¿Qué hacer entonces?
Lo ideal es mantener la calma y mostrarse acogedores al explicar quiénes son, por qué el niño se encuentra en ese nuevo hogar y por qué se trata de una situación temporal. Deben dejar claro que se alegran de tener al niño en casa y que su labor consiste en velar por su seguridad y bienestar mientras permanezca allí.
A menudo, es buena idea hacer un recorrido por la casa e incluir a todos los miembros de la familia, así como mostrar la habitación donde vivirá el niño. Es importante recordar que casi cualquier niño preferiría estar en casa con su familia de origen, aunque esto no sea posible. Cualquier acción que los padres de acogida emprendan para ayudar al niño a sobrellevar esta difícil situación será beneficiosa.
Entre dos hogares
A medida que el niño acogido se adapta a lo que se espera sea una situación temporal, es natural que surjan muchas preguntas. Los expertos destacan la importancia de hablar con los niños con honestidad, utilizando un lenguaje adecuado a su nivel de desarrollo, sobre el proceso y lo que cabe esperar.
Para los niños en acogida, las visitas a la familia de origen suelen ser una parte importante del proceso, y se enfrentan a muchas novedades: una nueva familia, nuevos vecinos y, a veces, una nueva escuela. Esta situación puede resultar difícil para el niño, por lo que es clave fomentar la mayor continuidad y estabilidad posibles. Los expertos recomiendan recurrir a objetos familiares —como peluches—, así como a rituales y costumbres, para proporcionar al niño una sensación de bienestar. Esto puede ayudar a recordarles a los niños que hay personas en sus vidas que los quieren y se preocupan por ellos.
Cuando el niño regresa de una visita, pueden surgir emociones difíciles; el periodo de "reincorporación" es una oportunidad para mantener la calma y acompañar al niño, brindándole al mismo tiempo el espacio que necesita para hablar de sus emociones, si se siente cómodo haciéndolo.
Regresar a casa o quedarse donde se está
Una transición aún mayor ocurre para el niño en situación de acogimiento familiar —y también para la familia de origen y la familia de acogida— cuando el tribunal decide que ha llegado el momento de que el niño regrese a casa. Por lo general, esto sucede cuando la familia de origen ha cumplido con los objetivos establecidos por los servicios de bienestar infantil y los tribunales.
No es nada fácil separarse de un niño al que se ha acogido en el hogar y en el corazón, pero es importante ser honesto y abierto sobre lo que está sucediendo. Lo ideal es que exista una buena relación entre la familia de acogida y la familia de origen, lo cual contribuye enormemente a mantener sólido el sentido de continuidad y el bienestar del niño.
El regreso a casa es el desenlace más frecuente para los niños que dejan el sistema de acogimiento familiar. Por ello, los padres de acogida suelen cuidar al niño durante un tiempo limitado, centrándose en su seguridad, estabilidad y bienestar mientras la familia de origen trabaja para volver a hacer del hogar un lugar seguro.
A veces, los niños no pueden regresar a casa de forma segura. En esas situaciones, aproximadamente una cuarta parte de los niños que salen del sistema de acogimiento son adoptados, la mayoría de las veces por familiares o por los propios padres de acogida, que ya los conocen y cuidan de ellos.
Ya sea por unas pocas noches, unos años o el resto de la vida del niño, un padre de acogida puede marcar una diferencia enorme en la vida de un niño que lo necesita.
Más allá del acogimiento familiar
No todo el mundo puede ser padre de acogida; sin embargo, muchas personas que no pueden acoger niños en sus hogares pueden desempeñar un papel fundamental en la vida de un niño en acogimiento familiar a través del voluntariado.
Existen muchas funciones para los voluntarios en la vida de un niño en acogimiento familiar. La mayoría de los estados cuentan con programas de defensores especiales designados por el tribunal (CASA, por sus siglas en inglés), en los que el tribunal nombra voluntarios para defender los mejores intereses del niño en cada etapa del proceso. Otras funciones de voluntariado incluyen actuar como mentores, tutores académicos, entrenadores o representantes educativos.
También existen muchas otras formas de ayudar, como donar artículos (ropa, material escolar, juguetes) o brindar apoyo económico a organizaciones que ayudan a los niños en acogimiento familiar.
Aunque sea solo una hora al mes, el tiempo dedicado a un niño en acogimiento familiar puede aportar beneficios significativos y duraderos.
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Acerca de la Dra. Greiner
Mary V. Greiner, MD, MS, FAAP es directora médica del centro Comprehensive Health Evaluations for Cincinnati's Kids (CHECK) del Cincinnati Children's Hospital, el cual brinda atención médica integral y multidisciplinaria a niños vinculados al sistema de bienestar infantil, y preside el Consejo de la AAP sobre Acogimiento Familiar, Adopción y Cuidado por Parientes.