Cada año, hasta 200,000 bebés y niños pasan a vivir en hogares de acogida en los Estados Unidos. Más de la mitad son menores de 5 años, y más del 20 % son bebés que aún no han cumplido su primer año de vida.
Los bebés y niños pequeños en hogares de acogida enfrentan un alto riesgo de sufrir problemas de desarrollo, emocionales, conductuales y de salud. Sin embargo, con el apoyo adecuado, el acogimiento familiar puede ser una gran oportunidad para ayudar a los niños a sanar y prosperar.
Cómo afectan las experiencias tempranas al desarrollo infantil
La primera infancia, desde el nacimiento hasta los 5 años, es el periodo más crítico para el desarrollo cerebral. Durante esta etapa, un desarrollo saludable depende de: relaciones estables con los cuidadores, capacidad de respuesta emocional, rutinas predecibles y entornos seguros y afectuosos. Consulte también "
Consejos para favorecer un desarrollo mental y emocional sano en su hijo".
¿Por qué los niños pasan a hogares de acogida?
Los niños pasan a hogares de acogida cuando su entorno familiar no es seguro o es inestable. Muchos han sufrido maltrato o negligencia debido a circunstancias que impiden a sus padres cuidarlos adecuadamente. Son causas freuentes el consumo de alcohol o drogas, las enfermedades psiquiátricas o mentales graves y la separación por fallecimiento, encarcelamiento o abandono.
Es más probable que los niños que ingresan en hogares de acogida hayan vivido situaciones y acontecimientos que alteran las bases de un desarrollo saludable. Algunos ejemplos son:
Negligencia, o maltrato físico, sexual o emocional.
Condiciones de vida insalubres, inseguras o inestables.
Exposición a la violencia en el hogar o en la comunidad.
Pobreza, hambre o falta de vivienda.
Obstáculos para un sueño seguro y saludable.
Exposición prenatal al alcohol y las drogas.
Razones de salud mental del cuidador.
Racismo y discriminación.
Interrupciones repetidas en el vínculo afectivo y el cuidado.
Por qué son importantes el apoyo y la intervención tempranos
Sin el apoyo y la intervención tempranos adecuados, las experiencias adversas en la infancia (como las mencionadas) pueden modificar la arquitectura cerebral y alterar el desarrollo del niño. Esto puede contribuir a problemas a largo plazo, tales como:
Dificultades de aprendizaje.
Problemas para controlar las emociones y la conducta, incluyendo rabietas difíciles de manejar.
Hiperactividad y dificultades de atención, con escasa percepción del peligro.
Problemas emocionales y sensoriales.
¿Cómo ayuda el acogimiento familiar a los niños?
El acogimiento familiar ofrece a los niños un entorno seguro, estable y afectuoso. Ofrece a los niños protección inmediata, trasladándolos de entornos inseguros a hogares con padres de acogida que se comprometen a brindarles alimentación, refugio, atención médica, educación y apoyo emocional.
La acogida familiar no solo protege a los niños de peligros inmediatos, sino que también brinda la oportunidad de detectar a tiempo retrasos en el desarrollo y ofrecer apoyo para mejorar su crecimiento y evolución.
¿A qué riesgos de salud se enfrentan los niños en acogida?
Los niños que ingresan al sistema de acogida tienen más probabilidades que sus pares de enfrentar problemas graves que afectan negativamente su cerebro y su cuerpo. Algunos ejemplos son:
Riesgos de salud prenatales
Algunos niños en acogida nacen de padres que consumen drogas, tabaco o alcohol. Esto puede generar riesgos para la salud, como el trastorno del espectro alcohólico fetal, que afecta el cerebro, el crecimiento y la apariencia física de los niños. En casos graves, los bebés nacen con adicción a las sustancias consumidas por la madre durante el embarazo y requieren cuidados posnatales especiales para sobrevivir.
Dificultades económicas
Los niños en acogida pueden provenir de familias de bajos ingresos sin acceso a una atención médica adecuada. Es posible que no reciban la atención médica que obtienen los bebés y niños sanos en las primeras etapas de la vida, desde las visitas de control de niño sano hasta las vacunas, entre otros cuidados.
Racismo u odio cultural
El racismo y el trato injusto pueden perjudicar la salud y el desarrollo físico y emocional de un niño. También pueden dificultar que las familias obtengan el apoyo que necesitan.
Los niños de familias negras, latinas, nativas americanas y nativas de Alaska son más propensos a entrar en el sistema de acogida. Esto refleja
patrones injustos dentro del sistema que deben cambiar, especialmente en lo que respecta a las denuncias de bienestar infantil, las decisiones de separación familiar, la reunificación y la planificación de la permanencia. Es importante ayudar a las familias a mantenerse unidas de manera segura. Medidas de apoyo como la ayuda económica, el
cuidado por parte de familiares (acogida por parientes) y los servicios de prevención comunitarios pueden ayudar a las familias en riesgo de separación y mejorar los resultados para los niños.
Retrasos en el desarrollo
Los estudios demuestran que los niños en acogida tienen dificultades para alcanzar los hitos del crecimiento y del desarrollo escolar. Por ejemplo, pueden tardar más que otros niños en empezar a caminar o hablar. Los niños en acogida corren un riesgo especialmente alto de sufrir retrasos en el desarrollo. Aunque muchos de ellos necesitan apoyo en esta área y reúnen los requisitos para recibir servicios de desarrollo, solo entre el 10 % y el 26 % los reciben.
Cómo los cambios de médicos pueden complicar los riesgos
Es posible que los bebés y niños pequeños bajo cuidado de crianza temporal se hayan perdido revisiones médicas tempranas destinadas a detectar y tratar problemas de salud. Algunos quizás ni siquiera hayan visto a un pediatra antes de ingresar al sistema de acogida. Aquellos que sí han acudido al médico deberán visitar a uno nuevo al trasladarse a hogares de acogida; sin embargo, durante esta transición, podría perderse información clave sobre su salud.
Riesgos para la salud que a menudo no se notifican
Los niños pequeños pueden ingresar al sistema de acogida familiar sin mucha información sobre el historial de salud de su familia biológica. Por ejemplo, es posible que su nuevo pediatra desconozca que sus padres u otros familiares padecían afecciones como diabetes, enfermedades cardíacas, cáncer, asma, obesidad, trastornos sanguíneos (como la enfermedad de células falciformes) o problemas de salud mental.
Estas afecciones pueden tener un componente hereditario. Las evaluaciones de salud pueden ayudar a detectar indicios de que el niño también podría estar en riesgo. La ubicación en un hogar de acogida brinda la oportunidad de recopilar información e incorporarla al historial médico electrónico del niño, garantizando así que reciba la atención adecuada y continua en el futuro.
Cómo las políticas de la AAP respaldan la salud de todos los niños en acogida
La AAP está comprometida con la salud y el bienestar de todos los niños, desde el nacimiento hasta la edad adulta. Nuestras políticas más recientes abogan por prestar especial atención a la salud de los niños bajo cuidado de acogida, especialmente a los bebés y niños pequeños. Estas políticas se fundamentan en evidencia científica que demuestra qué es lo que necesitan todos los niños para crecer y desarrollarse plenamente, en particular los que están en hogares de acogida.
Puntos clave que orientan nuestras recomendaciones:
La ubicación en un hogar de acogida ofrece la oportunidad de hacer una pausa, examinar detenidamente la salud y el desarrollo del niño, y asegurar que reciba el apoyo necesario.
Los niños en acogida deberían tener acceso automático a servicios de salud especializados y a programas de intervención temprana que les ayuden a alcanzar su máximo potencial de desarrollo.
El formulario de consentimiento médico firmado por los tutores al ingresar al sistema de acogida debe extenderse a los servicios de intervención para el desarrollo. Estos servicios deben considerarse parte de la atención médica estándar, tan importantes como el tratamiento del asma o de los retrasos en el crecimiento.
Los pediatras y médicos de familia desempeñan un papel fundamental en la detección de problemas del desarrollo, la exposición a traumas y los riesgos prenatales que pueden afectar la salud del niño. En colaboración con los padres de acogida, pueden planificar un plan de atención que ayude a los niños a recuperarse y prosperar.
Los padres y los pediatras pueden colaborar para mitigar el impacto del estrés temprano y el abandono, permitiendo así que los niños sanen y crezcan.
Gracias a una atención coordinada y a experiencias tempranas positivas, los niños en acogida pueden prosperar y alcanzar su máximo potencial de desarrollo.
Recursos para padres de acogida
Los adultos que dedican tiempo y recursos al cuidado de niños en acogida merecen nuestro agradecimiento y respeto. Brindan la oportunidad de convertirse en adultos sanos y productivos a los niños que, de otro modo, podrían quedar desatendidos. Si usted es padre o madre de acogida, o está considerando serlo, estos recursos podrían resultarle útiles: