Los suplementos nutricionales y las vitaminas están en todas partes, y a menudo prometen maravillas. Muchas veces se comercializan como productos que ayudan a tener una buena salud, prevenir enfermedades o, incluso, fortalecer el sistema inmunitario de su hijo. Pero, ¿es verdad que los niños necesitan suplementos para mantenerse sanos?
Mucho de lo que oímos sobre vitaminas y suplementos nutricionales viene de
influencers, celebridades y familiares o amigos bien intencionados. Sin embargo, es difícil saber qué es real en medio de tantas opiniones y bombo publicitario. ¿Qué productos son útiles en realidad? ¿Cuáles pueden ser innecesarios o incluso dañinos para la salud?
Siga leyendo para aprender cómo tomar decisiones informadas sobre suplementos nutricionales y vitaminas para niños.
¿Es verdad que los niños necesitan suplementos o vitaminas?
La mayoría de los niños sanos no necesitan suplementos vitamínicos, alimentarios o de minerales. Usualmente, cuando consumen una variedad de alimentos sanos como frutas, verduras, granos enteros, productos lácteos y proteínas, reciben todos los nutrientes que sus cuerpos necesitan. Es muy raro que los niños necesiten multivitamínicos si se alimentan de manera
balanceada y variada.
Los niños y adolescentes solo necesitan suplementos si:
No están recibiendo suficientes nutrientes a través de los alimentos que consumen, por ejemplo, porque tienen una dieta restrictiva o muy limitada.
Han sido diagnosticados con una deficiencia nutricional.
Tienen una condición médica que incrementa el riesgo de una deficiencia nutricional.
Muchos padres le dan suplementos a sus hijos para evitar que se enfermen. Aunque los suplementos pueden resolver problemas relacionados con deficiencias nutricionales, la mejor manera de prevenir infecciones es seguir las
recomendaciones de vacunación. Las vacunas le enseñan al sistema inmunitario de los niños cómo reconocer y resistir gérmenes que pueden afectar su salud.
¿Los suplementos para niños son seguros?
Muchos suplementos nutricionales pueden ser seguros cuando realmente se necesitan, son escogidos con cuidado y usados de la manera adecuada. Sin embargo, estos son algunos riesgos que debe considerar:
Los suplementos alimenticios no son regulados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés). La FDA no evalúa la seguridad o efectividad de los suplementos antes de que se pongan a la venta. No hay suficientes normas para asegurar que estos productos no han sido contaminados, adulterados o hayan caducado cuando usted los compra. Además, puede que no tengan tapas a prueba de niños.
Otra preocupación sobre la seguridad de los suplementos es el riesgo de consumo excesivo. Las megadosis de vitaminas, por ejemplo, grandes cantidades de vitamina A o D, pueden ser tóxicas. Los síntomas de intoxicación por vitaminas incluyen nausea, sarpullidos, dolores de cabeza y, a veces, problemas médicos más serios.
Por eso es tan importante aprender sobre la seguridad y la cantidad de los ingredientes incluidos en un suplemento. También es importante hablar con su pediatra antes de darle un suplemento a su niño.
¿Los suplementos de vitamina C incrementan la inmunidad de mi hijo?
La vitamina C es importante para mantener una función inmunitaria adecuada, siempre y cuando sea parte de una dieta balanceada y variada. Tiene propiedades antioxidantes, lo que quiere decir que protege a las células frente a varios tipos de daño. También tiene propiedades antimicrobianas y ayuda al cuerpo a producir anticuerpos para resistir gérmenes dañinos.
Sin embargo, los niños no necesitan suplementos sofisticados para obtener suficiente vitamina C. La mejor fuente son las frutas y las verduras. Muchas de ellas son extremadamente ricas en vitamina C y además le dan a su hijo fibras y otros nutrientes clave. Añadir frutas y verduras a las comidas y refrigerios de su niño es una manera fácil de apoyar su salud.
Algunos estudios han demostrado que los suplementos de vitamina C pueden reducir la gravedad y duración de los síntomas del resfriado común. No obstante, ese no es el caso de todas las personas que consumen suplementos de vitamina C con este propósito. Además, no hay evidencia de que estos suplementos eviten que los niños se contagien de un resfriado en primer lugar.
Los suplementos de vitamina C no pueden prevenir o curar infecciones respiratorias como la tosferina o el VRS. No hay evidencia que apoye la afirmación de que tomar suplementos de vitamina C "limpia" el cuerpo de las bacterias o virus que causan esas enfermedades. Tampoco hay evidencia de que los suplementos de vitamina C curen la tosferina o el VRS.
¿La vitamina A y el aceite de bacalao curan o previenen el sarampión?
No. Tomar suplementos de vitamina A o consumirla a través del aceite de bacalao no previene la infección con sarampión en niños ni loscura de esa enfermedad.
El aceite de bacalao contiene vitaminas A y D, que son importantes para una buena salud. Sin embargo, esto no hace que un niño tenga menos posibilidades de enfermarse de sarampión.
Si un niño tiene una deficiencia extrema de vitamina A y se enferma de sarampión, es más probable que tenga complicaciones graves de salud. Es por eso que la suplementación de vitamina A disminuye el riesgo que
los niños en esa condición tienen de contagiarse de sarampión. Sin embargo, la deficiencia de vitamina A es muy poco común en Estados Unidos. Es poco probable que su hijo tenga esta deficiencia.
Tomar demasiada vitamina A puede afectar la salud de un niño. Puede causar nausea, daños al hígado y otros problemas de salud.
¿Los suplementos con probióticos ayudan a los niños a resistir enfermedades?
Los probióticos son bacterias buenas que están naturalmente presentes en grandes cantidades en el sistema digestivo. Algunos alimentos fermentados los tienen de manera natural. También los venden como suplementos alimenticios o ingredientes añadidos a algunos productos de comida.
Es importante que discuta con su pediatra si su niño se puede beneficiar de los probióticos antes de añadirlos a su dieta en forma de suplemento. No todos los niños necesitan suplementos de probióticos y, para algunos, pueden ser dañinos.
¿Qué pueden o no pueden hacer los probióticos?
Los probióticos pueden apoyar un microbioma intestinal sano. A su vez, esto puede ayudar a que la actividad del sistema inmunitario sea mejor. También hay evidencia de que los probióticos pueden reducir el riesgo de infecciones respiratorias en bebés y niños, y ayudar a controlar los síntomas de algunas enfermedades gastrointestinales.
La manera más efectiva de obtener probióticos es mantener una dieta sana. Los alimentos fermentados son ricos en probióticos (yogur, kéfir, chucrut, pepinillos encurtidos, kimchi, pan de masa fermentada y tempeh entre otros). Ciertos tipos de fibra en algunos alimentos también actúan como prebióticos que alimentan a las bacterias intestinales buenas y las ayudan a trabajar mejor.
Es importante ser selectivo con los probióticos
Por ejemplo, tomar
kombucha no es una opción para los niños porque puede contener alcohol.
(Aprenda más sobre probióticos aquí:
¿Pueden los probióticos ayudar a prevenir los problemas de estómago cuando mi hijo tiene que tomar antibióticos?)
Los probióticos pueden ser riesgosos para niños con sistemas inmunitarios vulnerables que no pueden protegerlos del todo (inmunocomprometidos). La bacteria en los probióticos puede causar una infección en el flujo sanguíneo (sepsis) en ese caso.
Darle un suplemento de probióticos en forma de pastilla o polvo a su hijo debe ser un último recurso. Es una decisión que se puede tomar de la mejor manera con la información sobre probióticos más actualizada y la mayor claridad sobre la condición médica de su niño a la mano.
Su pediatra es el aliado mejor calificado con el que puede trabajar para tomar esta decisión.
¿Los suplementos de vitamina D fortalecen el sistema inmunitario de los niños?
Sin vitamina D, los niños tienen más posibilidades de
sufrir infecciones o condiciones autoinmunes (enlace en inglés). La vitamina D también es crucial para desarrollar huesos saludables. Una combinación de exposición cuidadosa al sol y una buena dieta es la mejor manera para darle suficiente vitamina D a su hijo.
Sin embargo, puede que los pediatras recomienden suplementación de vitamina D para bebés. La exposición de los bebés al sol debe ser cuidadosa para evitar daños a su piel. Necesitan protector solar, sombreros y ropa especial que los proteja del sol.
Para evitar el riesgo de una deficiencia de vitamina D mientras usted protege a su bebé del sol, puede que su pediatra recomiende suplementación.
La AAP recomienda 400 IU (10 mcg) de
vitamina D al día para bebés menores de 1 año y 600 IU (15 mcg) por día para niños mayores de 1 año.
Cómo mantener niveles saludables de vitamina D en las familias vegetarianas
Algunas familias tienen dietas que excluyen cualquier tipo de carne. Si este es su caso, es importante saber que la vitamina D se encuentra principalmente en alimentos de origen animal.
Puede que su pediatra o un nutricionista calificado recomiende suplementos para que su hijo reciba cantidades adecuadas de nutrientes, vitaminas o minerales importantes.
Las yemas de huevo y la leche de vaca son buenas fuentes de vitamina D no carnívoras. Los champiñones y el tofu son buenas fuentes no animales de vitamina D, así como las leches sin lácteos (de almendras o de otras nueces, por ejemplo), los jugos de naranja o los cereales para desayunar fortificados.
Recuerde
Los suplementos y vitaminas pueden cumplir un rol en la salud de un niño, pero sus beneficios dependen de la situación y tienen límites.
La mayoría de los niños reciben los nutrientes que necesitan de una dieta balanceada y no hay evidencia de que los suplementos aumenten la inmunidad o prevengan enfermedades graves. De hecho, consumir cantidades muy altas de ciertas vitaminas puede ser perjudicial para la salud.
Antes de darle un suplemento a su hijo, hable con su pediatra. Su pediatra puede ayudarle a decidir qué es realmente necesario teniendo en cuenta la edad de su hijo, su dieta y su estado de salud.
¿Cuál es la mejor manera de apoyar el sistema inmunitario de su hijo? Limítese a lo fundamental: comidas nutritivas, dormir bien, actividad física regular y las vacunas recomendadas.
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