Los investigadores médicos estudian las vacunas constantemente. Para que se recomiende una vacuna como parte del
calendario de vacunación de niños y adolescentes, debe ser testeada de diferentes maneras, comprobada como segura y monitoreada de cerca. Las pruebas de seguridad comienzan tan pronto como se crea una nueva vacuna y comienzan los ensayos clínicos. También se recopila evidencia de que sigue siendo segura durante el tiempo que la vacuna está en uso.
Encontrar respuestas a sus preguntas sobre las vacunas
Los pediatras reciben muchas preguntas sobre las vacunas. Están listos para responderlas a todas, sin importar qué tan complicadas o simples, comunes o inusuales sean. Hay mucha información circulando por ahí, pero mucha de ella no es verdadera. Puede ser difícil saber qué es verdad. Por eso es importante hablar con alguien en quien pueda confiar, alguien entrenado para entender la ciencia y discutir lo que significa para su hijo.
El conocimiento y la experiencia de los pediatras los convierten en excelentes consejeros para navegar el mar de información que nos rodea. Le pueden ayudar a evaluar los riesgos y beneficios de las vacunas, y así tomar la mejor decisión para su hijo. Ahora más que nunca, hablar con su pediatra puede darle claridad y tranquilidad.
La verdad sobre las vacunas y el autismo
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. (CDC, por sus siglas en inglés) recientemente publicaron afirmaciones engañosas sobre el
autismo en su página web. Queremos ser claros: décadas de estudios de alta calidad y a gran escala demuestran que las vacunas no causan autismo. Los padres merecen tranquilidad. La Dra.
Susan Kressly, expresidente de la American Academy of Pediatrics (AAP), explicó que "décadas de investigaciones rigurosas han probado que las vacunas no causan autismo". También aclaró que "las vacunas son una de las maneras más seguras y efectivas de proteger la salud de los niños y ayudarlos a desarrollar todo su potencial".
Qué necesita saber sobre las vacunas
La AAP hace recomendaciones de vacunación para niños y adolescentes de la mano de expertos y en base a una revisión exhaustiva de toda la evidencia.
Como padre, puede sentirse tranquilo al saber que se han hecho cientos de estudios a gran escala alrededor del mundo sobre la seguridad de las vacunas en las últimas décadas. Estos estudios demuestran que:
Las vacunas recomendadas son seguras para niños y adolescentes.
Las vacunas no causan autismo o retrasos en el desarrollo.
Los ingredientes de las vacunas son seguros.
Las vacunas no están asociadas a condiciones como alergias, diabetes o problemas de fertilidad.
La vacuna contra el sarampión no causa inflamación de los intestinos o autismo.
El riesgo de tener una convulsión febril después de recibir la vacuna combinada contra el sarampión, las paperas, la rubéola y la varicela (MMRV, por sus siglas en inglés) es extremadamente bajo.
Las investigaciones siguen confirmando que las vacunas protegen a los niños y a los adolescentes de enfermedades graves.
Cómo sabemos que las vacunas son seguras: una mirada a las investigaciones
Esta recopilación es una mirada general a algunos de los estudios publicados en revistas científicas reconocidas. Demuestra que no existe una conexión entre las vacunas y las condiciones de salud autoinmunes, virales o del neurodesarrollo.
Nota: Esta no es una lista completa de todos los estudios que existen. Los científicos hacen y publican nuevos estudios sobre la seguridad de las vacunas constantemente. Los estudios en esta recopilación fueron publicados entre finales de la década de 1990 y comienzos de la década de 2020. Antes de que cualquier estudio se publique, expertos en el tema lo revisan cuidadosamente. Revisan a profundidad sus métodos y sus datos, para asegurarse de que los resultados que presenta sean acertados y confiables.
Las vacunas recomendadas son seguras
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La seguridad de las vacunas usadas para la inmunización rutinaria en Estados Unidos: una actualización. |
Agencia de Investigación en Salud y Calidad (AHRQ, por sus siglas en inglés) Publicación No. 21-EHC024 (2021) Este reporte de 2021 es una actualización de un
reporte hecho en 2014, por la Agencia de Investigación en Salud y Calidad (AHRQ, por sus siglas en inglés). Demuestra que no hay nueva evidencia de que exista un riesgo mayor de efectos adversos poco comunes (alergia severa, convulsiones causadas por fiebre y problemas de coagulación) después de recibir cualquiera de las vacunas recomendadas para niños y adolescentes. |
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Asociación entre la exposición acumulada estimada a antígenos durante los primeros 23 meses de vida y las infecciones no prevenibles con vacunas durante los primeros 24 y 47 meses de vida. |
Glanz JM, et al.
JAMA. 2018; 319: 906-913 Este estudio evaluó los casos de 994 niños entre 24 y 47 meses de edad que visitaron el departamento de emergencias de un hospital o tuvieron una cita médica prioritaria. 193 niños tenían una enfermedad infecciosa para la que no existe una vacuna. Los investigadores contaron el número de antígenos al que todos los niños estuvieron expuestos a través de las vacunas. Compararon el grupo de 193 niños con el grupo de niños restantes (801) que fueron al médico por razones distintas. No se encontró ninguna diferencia entre los dos grupos de niños que tuviera que ver con su exposición a múltiples vacunas a lo largo de sus primeros 23 meses de vida o su riesgo de infecciones que no se pueden prevenir con vacunación.
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Evaluación de la eficacia y seguridad de las vacunas contra el COVID-19 de ARNm en niños de entre 5 y 11 años: revisión sistemática y metaanálisis. |
Watanabe A, et al.
JAMA Pediatr. 2023; 177(4): 384-394 Los autores de esta revisión analizaron de cerca los datos de 17 estudios que involucraron 10,935,541 niños vacunados y 2,635,251 niños no vacunados de entre 5 y 11 años de edad. Concluyeron que, cuando los niños se vacunan contra el COVID-19, tienen un riesgo menor de infectarse con SARS-CoV-2, tener síntomas de COVID-19, ser hospitalizados o tener síndrome multisistémico inflamatorio. Además, la frecuencia de eventos adversos severos asociados con la vacunación, incluyendo el desarrollo de miocardidits, fue baja en los niños vacunados. |
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Vacunación contra el virus respiratorio sincitial maternal en bebés menores de 6 meses: un metaanálisis de su seguridad, inmunogenicidad y eficacia. |
Mapindra MP, et al.
Neonatology. 2024; 121(3): 271-282 En este metaanálisis se evaluaron seis ensayos clínicos aleatorios de la vacuna maternal contra el VRS. Se concluyó que es seguro para las madres vacunarse contra el VRS y que, además, la vacuna genera niveles efectivos de anticuerpos en los bebés. La vacuna también reduce enfermedades severas relacionadas con VRS en bebés menores de 6 meses. La reducción generalizada de infecciones del tracto respiratorio inferior y de hospitalizaciones relacionadas con el VRS durante los primeros 6 meses de vida oscila entre un 48 % y un 52 %. |
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La eficacia y seguridad de la vacuna contra la hepatitis B: una revisión amplia de metaanálisis. |
Qiu J, et al.
Expert Rev Vaccines. 2024 Jan-Dec; 23(1): 69-81 Los autores compilaron y analizaron estudios con evidencia sobre estrategias para prevenir infecciones con el virus que causa la hepatitis B, a través de la administración de la vacuna contra la hepatitis B. Concluyeron que la vacunación universal contra la hepatitis B puede reducir efectivamente la infección con el virus. Los investigadores también concluyeron que los conservantes en las vacunas y las dosis de refuerzo fortalecen la protección inmunitaria sin causar reacciones significativas. Después de analizar la evidencia sobre la seguridad de la vacuna contra la hepatitis B en los estudios que revisaron, los investigadores concluyeron que la mayoría de las personas no tienen efectos secundarios. También determinaron que, si hay efectos secundarios (dolor en el sitio de la inyección, fatiga y mialgia), son leves. |
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Eficacia, imunogenecidad y seguridad de la vacuna antineumocócica conjugada para niños: una revisión sistemática y de metaanálisis. |
Dai Q, et al.
Front. Pediatr. 2025; 13. doi: 10.3389/fped.2025.1652946 Los autores analizaron 11 estudios que analizaron los casos de 147,274 niños de 2 años. Concluyeron que, comparada con un placebo, la vacuna
antineumocócica conjugada disminuyó la incidencia de neumonía e incrementó el nivel de anticuerpos IgG.
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Eficacia, inmunogenicidad y seguridad de la vacuna contra la tosferina durante el embarazo: un metaanálisis. |
Shi Q, et al.
Vaccines (Basel). 2025 Jun 20; 13(7): 666. doi: 10.3390/vaccines13070666 Los autores revisaron siete ensayos clínicos aleatorios y diez estudios de caso como grupo de control. Concluyeron que los ensayos clínicos y los estudios de caso no mostraron una asociación significativa entre recibir la vacuna Tdap durante el embarazo y eventos adversos serios en bebés y embarazadas.
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Vacunación universal contra la hepatitis B al nacer. Seguridad, eficacia e impacto en la salud pública. |
Center for Infectious Disease Research and Policy. Vaccine Integrity Project. Hepatitis B En este reporte de 2025, se revisaron las recomendaciones sobre la vacunación universal al nacer contra la hepatitis B hechas durante los últimos 40 años en los Estados Unidos. Las fuentes de información incluyeron tendencias epidemiológicas, cubrimiento poblacional de vacunación, ensayos clínicos, estudios clínicos, reportes de comités del gobierno federal sobre vacunas, revisiones sistemáticas, metaanálisis y análisis del riesgo de sesgo. Los autores del reporte también revisaron estudios de los programas nacionales de monitoreo para la seguridad de las vacunas, que verifican señales de seguridad para las vacunas contra la hepatitis B licenciadas para Estados Unidos. El reporte concluye que no hay ningún beneficio asociado a la seguridad de la vacuna o la protección contra la enfermedad cuando se retrasa la primera dosis de la vacuna, en comparación con recibir la vacuna al nacer. Por el contrario, retrasar la primera dosis incrementa el riesgo que los recién nacidos tienen de contraer hepatitis B. |
Las vacunas no están asociadas con condiciones de salud como la infertilidad o diabetes
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Evidencia que refuta la existencia del síndrome autoinmune/autoinflamatorio inducido por adyuvantes (ASIA, por sus siglas en inglés). |
Ameratunga R, et al.
J Allergy Clin Immunol Pract. 2017(5): 1551-1555 Los autores revisaron los criterios para diagnosticar ASIA. También revisaron la evidencia que explica la causa de este síndrome. Encontraron que los pacientes con ASIA que reciben una forma de tratamiento llamada inmunoterapia alergeno-específica (IT, por sus siglas en inglés) reciben entre 100 y 500 veces más aluminio vía intravenosa durante 3 a 5 años que las personas que reciben las vacunas contra la hepatitis B y el virus del papiloma humano. Los estudios revisados muestran que los pacientes con ASIA que reciben IT tienen una incidencia más baja de enfermedad autoinmune. Esta es una clara indicación de que los adyuvantes con aluminio no incrementan o causan enfermedades autoinmunes. También se revisaron otros estudios con pacientes con una condición autoinmune diferente (lupus) que recibieron las vacunas contra la hepatitis B y el VPH, y se encontró que su condición no se exacerbó. |
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No existe asociación entre el virus del papiloma humano (VPH) y la infertilidad en mujeres de entre 18 y 33 años. |
Schmuhl NB et al.
Vaccine. 2020. 19; 38: 4038–4043 Los autores de este estudio encontraron que no existe una conexión entre infectarse con el virus del papiloma humano y la infertilidad en mujeres del grupo de edad estudiado. |
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El calendario de vacunación para niños y la falta de asociación con la diabetes tipo 1. |
Glanz JM, et al.
Pediatrics. 2021; 148:e2021051910 Los investigadores a cargo de este estudio analizaron la historia clínica de 584,171 niños para determinar si existe una conexión entre recibir una vacuna (parte del calendario de vacunación recomendado) y que los niños se enfermen de
diabetes mellitus tipo 1. Los investigadores encontraron que la vacunación no incrementa el riesgo de que los niños se enfermen de diabetes tipo 1. |
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Estudio prospectivo de cohorte sobre vacunación, infección con SARS-CoV-2 y fertilidad. |
Wesselink AK, et al.
Am J Epidemiol. 2022; 191(8): 1383-1395 Los autores de este estudio determinaron que recibir la vacuna contra el COVID-19 no afecta la posibilidad de embarazarse. También encontraron que infectarse con el virus que causa el COVID-19 puede causar una reducción breve en la fertilidad de los varones. Esto significa que la vacuna es segura para las mujeres que quieren quedar embarazadas. También significa que no recibir la vacuna puede afectar la posibilidad de tener hijos para los varones.
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Las vacunas no causan autismo o retrasos en el desarrollo
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El autismo y la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola: no existe evidencia epidemiológica de una asociación causal. |
Taylor B, et al.
The Lancet. 1999; 353: 2026-2029 Los autores revisaron casos de autismo a lo largo del tiempo en el Reino Unido, para identificar cualquier cambio en el número de casos o la edad a la que los niños fueron diagnosticados que pudiera estar relacionado con la vacuna MMR (triple viral), introducida en ese país en 1988. El estudio identificó 498 casos de autismo (261 con autismo, 166 con autismo "atípico" y 71 con síndrome de Asperger) en niños nacidos en el Reino Unido desde 1979. Hubo un incremento constante de casos de autismo por año de nacimiento, sin cambios repentinos después de que la vacuna MMR se introdujera. No hubo ninguna diferencia diagnóstica entre los casos de autismo en niños vacunados antes o después de cumplir 18 meses de edad y los casos de autismo en niños que nunca fueron vacunados. No se encontró una relación causal entre haber recibido la vacuna MMR y la aparición de los primeros signos de autismo 1 o 2 años después. Los casos de regresión del desarrollo no se agruparon en los meses después de recibir la vacuna. |
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La vacuna contra las paperas, el sarampión y la rubéola (MMR), y la incidencia de autismo registrada por médicos de familia: un análisis de tendencias a lo largo del tiempo. |
Kaye JA, et al.
BMJ. 2001; 322: 460-463 En este estudio hecho en el Reino Unido, los autores buscaron posibles conexiones entre recibir la vacuna MMR y la creciente prevalencia de diagnosis de autismo en niños. El estudio incluyó a 96 niños con un desorden prevalente del desarrollo, nacidos entre 1992 y 1995, que recibieron la vacuna MMR. Los autores compararon a esos niños con otros niños, que no recibieron la vacuna MMR. Los autores determinaron que la posibilidad de tener autismo es la misma para los niños que recibieron la vacuna MMR y para los niños que no la recibieron. |
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Desórdenes neurológicos después de recibir la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR). |
Mäkelä A, et al.
Pediatrics. 2002; 110: 957–963 Este estudio analizó los casos de 535,544 niños entre 1 y 7 años que recibieron la vacuna MMR entre noviembre de 1982 y junio de 1986 en Finlandia. Los investigadores determinaron que no existe ninguna conexión entre recibir la vacuna MMR y tener encefalitis, meningitis aséptica o autismo. |
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Estudio poblacional de la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR), y su relación con el autismo. |
Madsen KM, et al.
NEJM. 2002; 347: 1477-1482 En este estudio poblacional hecho en Dinamarca, se incluyeron a 537,303 niños nacidos entre 1991 y 1998. Los investigadores no encontraron ninguna conexión entre el autismo y la edad en la que se recibió la vacuna MMR, el tiempo transcurrido después de haber recibido la vacuna o la fecha de vacunación. |
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Evaluación de la seguridad de las vacunas: vacunas y autismo. |
Institute of Medicine, The National Academies Press: 2004 Un comité independiente de evaluación determinó que no existe una relación causal entre la vacuna MMR y el autismo. Este informe, titulado Evaluación de la Seguridad de las Vacunas del Instituto Médico, involucró a un comité de 15 miembros expertos en pediatría, medicina interna, inmunología, neurología, enfermedades infecciosas, epidemiología, bioestadísticas, salud pública, percepción del riesgo, análisis de decisión, enfermería, genética, ética y comunicación de la salud. El comité analizó más de 200 estudios relevantes. El grupo también concluyó que no hay una relación causal entre vacunas que contienen timerosal y el autismo. |
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Edad de la primera vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola en niños con autismo. Comparación con un grupo de control en un contexto escolar de una zona urbana de Atlanta. |
DeStefano F, et al.
Pediatrics. 2004; 113: 259-266 En este estudio de control a gran escala, los investigadores compararon el momento en el que un grupo de niños con autismo recibió la vacuna MMR con un grupo de control de niños en un contexto escolar que no recibieron la vacuna. Los investigadores no encontraron ninguna conexión entre recibir la vacuna MMR a la edad recomendada y un riesgo mayor de condiciones como estancamiento, regresión o MR en el grupo de niños con autismo. |
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Relación entre la vacuna MMR y el autismo. |
Klein KC, Diehl EB.
Ann Pharmacother. 2004; 38: 1297-1300 Los investigadores identificaron y evaluaron 10 artículos científicos sobre autismo y la vacuna MMR. No encontraron ninguna relación causal entre la vacuna y el autismo. |
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No hay un efecto de retirada de la vacuna MMR en la incidencia del autismo: un estudio poblacional total. |
Honda H, et al. J
Child Psychol Psychiatry. 2005; 46: 572-579 En un estudio de todos los niños nacidos entre 1988 y 1996 en Yokohama, Japón, el número de casos de trastorno del espectro autista (TEA) se incrementó significativamente a pesar de que la vacunación con la vacuna MMR se redujo durante el mismo periodo. Además, hubo un incremento agudo en TEA que comenzó con la cohorte que nació en 1993, un año después de que la administración de la vacuna MMR para niños japoneses fuera descontinuada. Los autores concluyeron que la retirada de la vacuna MMR no causó una reducción en la incidencia de TEA y que la administración de la vacuna no explica el incremento de TEA a lo largo del tiempo. |
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Vacunas y autismo: una revisión de la literatura científica. |
Doja A, Roberts W.
Can J Neurol Sci. 2006; 33: 341-346 En una revisión de la literatura científica sobre vacunas y autismo, se encontró que una mayoría abrumadora de estudios han determinado que la vacuna MMR no causa autismo. Asimismo, no se hallaron pruebas convincentes que respalden un vínculo entre el timerosal (el conservante de las vacunas) y el autismo. Además, no se encontró evidencia que respalde la terapia de quelación para el tratamiento del autismo. |
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¿Existe un fenotipo regresivo del trastorno del espectro autista asociado a la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola?: un estudio CPEA. |
Richler J, et al. J
Autism Dev Disord. 2006; 36: 299-316 Los autores no encontraron evidencia de que exista una conexión entre una pérdida observable de habilidades (fenotipo regresivo) en el trastorno del espectro autista (TEA) y la vacuna MMR. Este estudio se llevó a cabo en varios lugares donde se entrevistó a cuidadores para que describieran la pérdida de hitos del desarrollo comunicativo y social. Además, los cuidadores reportaron que los niños con TEA tuvieron un desarrollo atípico antes de la pérdida observable de habilidades. |
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La vacuna MMR y la regresión en los trastornos del espectro autista: resultados negativos presentados desde Japón. |
Uchiyama T, et al.
J Autism Dev Disord. 2007; 37:210-217 En este estudio de 904 pacientes en Japón con trastornos del espectro autista (TEA), se encontró que la vacuna MMR y la regresión no están conectados. No se encontró una diferencia significativa en la incidencia de regresión entre niños que recibieron la vacuna MMR y la incidencia en niños que no recibieron esa vacuna. |
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Vacunación contra el sarampión y respuesta de los anticuerpos en los trastornos del espectro autista. |
Baird G, et al.
Arch Dis Child. 2008; 93: 832-837 Los investigadores estudiaron casos de 98 niños de entre 10 y 12 años en el Reino Unido con TEA que fueron vacunados. Establecieron dos grupos de control con edades similares: 52 niños con necesidades educativas especiales, pero no TEA, y 90 niños en el grupo de "desarrollo típico". No se encontró evidencia de una respuesta diferente al virus del sarampión o al componente de sarampión en la vacuna MMR en niños con TEA, sin y con regresión, y en niños de los grupos de control que recibieron una o dos dosis de la vacuna MMR. Tampoco se encontró una conexión entre síntomas de autismo y la concentración de anticuerpos contra el virus del sarampión. |
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No hay asociación entre la vacuna contra el sarampión, el autismo y la enteropatía. Un estudio de casos y controles. |
Hornig M, et al.
PLoS One. 2008; 3:e3140 El autismo no está asociado a la presencia de rastros del virus del sarampión en el tracto gastrointestinal después de recuperarse de una infección o de recibir la vacuna MMR. En este estudio, los investigadores buscaron rastros del virus del sarampión en los intestinos de 25 niños con autismo y desórdenes gastrointestinales. Hicieron lo mismo en otros 13 niños con los mismos desórdenes gastrointestinales, pero sin autismo. El virus fue detectado en 1 niño de cada grupo. No se encontró evidencia de una conexión entre la presencia del virus del sarampión en el tracto gastrointestinal y el autismo. |
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La vacunación a tiempo durante el primer año no afecta negativamente los resultados del desarrollo neuropsicológico. |
Smith M and Woods C.
Pediatrics. 2010; 125: 1134-1141 Los investigadores buscaron cualquier conexión posible entre vacunas que los niños reciben durante el primer año de vida y su desarrollo neuropsicológico entre 7 y 10 años después. El estudio involucró a más de 1,000 niños nacidos entre 1993 y 1997. La vacunación a tiempo durante el primer año de vida se comparó con la vacunación incompleta o pospuesta durante el primer año de vida. Los investigadores no encontraron efectos negativos en el desarrollo neuropsicológico a largo plazo, específicamente en 42 pruebas diferentes. Las pruebas neuropsicológicas fueron sobre habla, lenguaje, memoria verbal, aptitud, coordinación motora fina, habilidad visual y espacial, atención y función ejecutiva, regulación del comportamiento, tics y funciones intelectuales generales. Los investigadores concluyeron que la vacunación a tiempo está asociada a mejores resultados en muchos de esos criterios. |
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La exposición incremental a antígenos hechos de proteínas estimulantes y polisacáridos en las vacunas no está asociada con el riesgo de autismo. |
DeStefano F, et al.
J Peds. 2013; 163: 561-567 Científicos estudiaron los casos de 321 niños con diagnosis de trastorno del espectro autista (TEA) o TEA con regresión y 752 niños no diagnosticados con esas condiciones. Compararon el número de componentes usados en las vacunas que cada grupo de niños recibió a través de vacunas. Su objetivo era determinar si los niños con un diagnóstico de TEA, trastorno autista (AD, por sus siglas en inglés) o TEA con regresión recibieron más componentes usados en las vacunas. Los investigadores concluyeron que tener un diagnóstico de TEA, AD o TEA con regresión no está asociado a la exposición a componentes de las vacunas en ninguno de los periodos de tiempo estudiados (del nacimiento a los 3 meses, del nacimiento a los 7 meses y del nacimiento a los 2 años). También concluyeron que esos diagnósticos no están asociados al número de componentes en las vacunas que un niño haya recibido en un día. |
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Las vacunas no están asociadas con el autismo: un metaanálisis con evidencia de estudios de caso y estudios de cohorte. |
Taylor L, et al.
Vaccine. 2014; 32: 3623-3629 Los autores hicieron una revisión de 10 estudios (5 de cohorte y 5 de caso) que involucraron más de 1.25 millones de niños. Analizaron las conexiones entre el trastorno del espectro autista (TEA), vacunas, el ingrediente timerosal (un tipo de mercurio) y la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR, por sus siglas en inglés). Los investigadores no encontraron ninguna asociación causal entre vacunas y el TEA, o entre el TEA y la vacuna MMR. Además, no encontraron ninguna asociación causal entre timerosal y el TEA.
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Casos de autismo por estatus de vacunación con MMR entre niños en Estados Unidos con hermanos mayores con y sin autismo. |
Jain A, et al.
JAMA. 2015; 313: 1534-1540 Este estudio analizó el estatus de vacunación con MMR en niños con y sin trastorno del espectro autista (TEA), con hermanos mayores con y sin TEA. El riesgo relativo para un niño que recibió un diagnóstico de TEA a los 2, 3 o 4 años se calculó a partir del número de dosis de MMR (0 dosis o 1 dosis) y la existencia de un hermano con TEA o un hermano sin TEA. El riesgo relativo también se calculó en los niños que recibieron un diagnóstico de TEA a los 5 años con base en 1) si recibieron 0 dosis, 1 dosis o 2 dosis de la vacuna MMR y 2) si el niño tenía un hermano con TEA o un hermano sin TEA. No se encontró una asociación negativa entre la vacunación con MMR y el riesgo de TEA. Además, no se encontró relación causal entre recibir 1 o 2 dosis de la vacuna MMR y tener un riesgo mayor de TEA en niños con un hermano mayor con TEA. |
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Exposición en el útero a la vacuna materna contra el COVID-19 y neurodesarrollo del bebé a los 12 y 18 meses. |
Jaswa Eleni G, et al.
JAMA Pediatrics. 2024; 178(3): 258-265 Este estudio incluyó 2,261 y 1,940 bebés de 12 y 18 meses de edad respectivamente. Los bebés estuvieron expuestos a la vacuna contra el COVID-19 mientras estaban en el útero. Se determinó que recibir esa vacuna no está asociado con marcadores de neurodesarrollo anormales en el Cuestionario de Edades y Etapas, tercera edición. |
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Preocupaciones del desarrollo infantil temprano después de una infección con SARS-CoV-2 y de recibir la vacuna contra el COVID-19 durante el embarazo: un estudio retrospectivo de cohorte a nivel poblacional en Escocia. |
Hardie I, et al. The Lancet. 2025; 9(3): 162-171 Los autores de este estudio buscaron conexiones entre infecciones con SARS-CoV-2 durante el embarazo, recibir la vacuna contra el COVID-19 durante el embarazo y preocupaciones del desarrollo infantil temprano en niños de entre 13 y 15 meses de edad en Escocia. Las preocupaciones incluyeron comunicación, resolución de problemas y desarrollo de habilidades sociales, emocionales, de comportamiento y habilidades motores gruesas. Los investigadores analizaron información de 24,919 pares de niños y madres. No encontraron ninguna conexión entre una infección con SARS-CoV-2 durante el embarazo y preocupaciones sobre el desarrollo de un niño. En lugar de eso, los investigadores encontraron que recibir la vacuna contra el COVID-19 durante el embarazo puede reducir las posibilidades de que surjan preocupaciones sobre el desarrollo de los niños, específicamente sobre resolución de problemas y comportamiento emocional y social. |
Los ingredientes de las vacunas son seguros
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Asociación entre autismo y vacunas que contienen timerosal. |
Hviid A, et al.
JAMA. 2003; 290: 1763-1766 Un estudio de 467,000 niños nacidos en Dinamarca entre 1990 y 1996 comparó a niños que recibieron vacunas con timerosal y niños que recibieron una formulación de la misma vacuna libre de timerosal. El riesgo de trastornos del espectro autista fue el mismo para los niños que recibieron vacunas que contienen timerosal y para los niños que recibieron vacunas sin timerosal. No se encontró una relación causal entre recibir vacunas que contienen timerosal y el desarrollo del trastorno del espectro autista. |
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Autismo y vacunas con timerosal: no hay evidencia consistente para establecer una asociación. |
Stehr-Green P, et al.
Am J Prevent Med. 2003; 25: 101-106 Este estudio comparó la prevalencia e incidencia del autismo en California, Suecia y Dinamarca, entre mediados de la década de 1980 y finales de la década de 1990. En California, el promedio de la dosis de timerosal recibida a través de las vacunas se incrementó durante la década de 1990. Sin embargo, en Suecia y Dinamarca, la exposición al timerosal de las vacunas fue baja durante las décadas de 1970 y 1980, disminuyó durante finales de la última y fue eliminada a principios de la década de 1990. En los 3 lugares, la incidencia y prevalencia del trastorno del espectro autista comenzó a incrementarse en el periodo entre 1985 y 1989, y la tasa de incremento se aceleró a principios de la década de 1990. Los resultados del estudio no apoyan la teoría de que una exposición mayor a las vacunas que contienen timerosal es responsable por el aparente incremento en las tasas de autismo observado a nivel mundial. |
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Timerosal y casos de autismo: evidencia ecológica negativa a partir de información sobre la población danesa. |
Madsen KM, et al.
Pediatrics. 2003; 112: 604-606 Científicos recolectaron información del Registro Central Psiquiátrico Danés. Analizaron todas las admisiones psiquiátricas desde 1971 y todos los contactos ambulatorios en departamentos psiquiátricos en Dinamarca desde 1995. No encontraron una tendencia al incremento en la incidencia de autismo durante el periodo durante el que se usó timerosal en Dinamarca. Entre 1991 y 2000, después de que se descontinuó el uso de timerosal para vacunas en Dinamarca, la incidencia de autismo aumentó y continuó incrementándose a lo largo de la década siguiente. La información recolectada no apoya una correlación entre vacunas que contienen timerosal y la incidencia del autismo. |
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Exposición al timerosal en bebés y desórdenes del desarrollo: un estudio de cohorte retrospectivo en el Reino Unido no evidencia una asociación causal. |
Heron J, et al.
Pediatrics. 2004; 114: 577-583 Los autores de este estudio monitorearon la exposición al timerosal de más de 14,000 niños nacidos en el Reino Unido entre 1991 y 1992. La edad a la que las dosis de vacunas que contenían timerosal se administraron fueron registradas. Se calcularon las cantidades de etilmercurio en timerosal que los niños de 3, 4 y 6 meses recibieron y se compararon con una variedad de medidas de desarrollo infantil cognitivo y del desarrollo, para niños de entre 6 y 91 meses de edad. No se encontró evidencia de que la exposición temprana al timerosal tuviera un efecto negativo en el desarrollo cognitivo o psicológico. |
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Trastornos generalizados del desarrollo en Montreal, Quebec, Canada: prevalencia y conexiones con las vacunas. |
Fombonne E, et al.
Pediatrics. 2006; 118: 139-150 Los autores de este estudio analizaron los casos de 28,000 niños en Montreal, Quebec, Canadá, nacidos entre 1987 y 1998. Incluyeron 180 casos identificados de trastorno generalizado del desarrollo, un término en desuso para referirse a un grupo de condiciones que hoy en día se diagnostican como Trastornos del Espectro Autista (TEA). El estudio determinó que el timerosal y la vacuna MMR no están conectados a la prevalencia de los trastornos generalizados del desarrollo. La evidencia recolectada demuestra que no hay una asociación entre trastornos generalizados del desarrollo y recibir 1 o 2 dosis de la vacuna MMR, así como tampoco hay asociación entre esa condición y la exposición a niveles altos de etilmercurio. |
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Exposición temprana al timerosal y desarrollo neuropsicológico en niños de entre 7 y 10 años. |
Thompson WW, et al.
NEJM. 2007; 357: 1281-1292 Los autores de este estudio compararon el nivel de desarrollo de 1,047 niños de entre 7 y 10 años que estuvieron expuestos de manera temprana al mercurio en las vacunas que contienen timerosal o a inmunoglobulina con timerosal. Los resultados encontrados no evidencian una relación causal entre la exposición temprana al timerosal en las vacunas o en la inmunoglobulina y la existencia de déficits en la función neuropsicológica entre los 7 y 10 años. |
Incrementos continuos en casos de autismo reportados al Sistema de Servicios del Desarrollo de California: mercurio retrógado.
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Schechter R, et al.
Arch Gen Psychiatry. 2008; 65: 19-24 Los autores analizaron información sobre autismo recopilada por el Sistema de Servicios del Desarrollo de California entre 1995 y 2007. El timerosal se dejó de añadir a las vacunas para niños en 2002. Sin embargo, los casos de autismo continuaron aumentando cada trimestre después del retiro del timerosal de las vacunas. Los resultados del estudio no apoyan la hipótesis de que la exposición al timerosal durante la niñez es la causa principal del autismo.
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Exposición prenatal y temprana al timerosal en las vacunas y en la inmunoglobulina y su relación con el riesgo de autismo. |
Price C, et al.
Pediatrics. 2010; 126: 656-664 Los autores de este estudio revisaron los registros de organizaciones que administran servicios de salud y entrevistaron a los padres de 256 niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA). También estudiaron los casos de otros 752 niños sin autismo, con año de nacimiento, género y organización administradora de salud equivalentes a los de los niños con autismo. La exposición prenatal y temprana al mercurio de las vacunas con timerosal o inmunoglobulina con timerosal no está relacionada con el incremento en el riesgo de TEA. |
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No hay una asociación entre la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR) y el autismo en niños: un estudio de casos y controles. |
Budzyn D, et al.
Pediatr Infect Dis J. 2010; 29: 397-400 Investigadores en Polonia compararon la historia de vacunación de 96 niños con autismo, de entre 2 y 15 años, y la historia de vacunación de 192 niños sin ese trastorno. No encontraron una relación causal entre recibir la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR, por sus siglas en inglés) y desarrollar autismo. De hecho, los niños diagnosticados con autismo vacunados antes de su diagnosis tuvieron un riesgo menor de desarrollar autismo que aquellos que no fueron vacunados. El resultado fue similar en el caso de niños que recibieron una vacuna contra el sarampión de un solo
antígeno. |
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Farmacocinética actualizada del aluminio tras la exposición de bebés a través de la dieta y la vacunación. |
Mitkus RJ, et al. Vaccine. 2011; 29(51): 9538–9543 Este estudio compara la cantidad de aluminio en las vacunas y el aluminio en la dieta de los bebés durante su primer año de vida con la cantidad de aluminio segura, establecida en el modelo Nivel de Riesgo Mínimo. Los investigadores concluyeron que la exposición a vacunas con
adyuvantes hechos de aluminio es extremadamente baja para los bebés. También concluyeron que los beneficios de recibir esas vacunas exceden cualquier riesgo potencial. |
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Niveles de aluminio en la sangre y el pelo, historia de vacunación y desarrollo temprano del bebé: un estudio transversal. |
Karwowski MP, et al. Acad Pediatr. 2018; 18: 161-165 Los autores de este estudio analizaron la posible conexión entre la cantidad de aluminio encontrada en el cuerpo humano y el desarrollo de un grupo de niños de entre 9 y 13 meses. Los niños asistían a un centro de cuidado infantil urbano. Los investigadores usaron las Escalas Bayley de Desarollo Infantil para medir el desarrollo y
modelos de regresión linear para medir la carga de aluminio. Los investigadores encontraron que no existe una conexión entre la cantidad de aluminio en el cuerpo de los niños y su historia de vacunación o su
desarrollo cognitivo o de lenguaje. |
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Vacunas con adyuvantes de aluminio y enfermedades crónicas en la niñez: un estudio de cohorte a nivel nacional. |
Andersson NW, et al.
Annals of Internal Medicine. 2025; 178(10): 1369-1377 Los autores de este estudio analizaron la información de más de 1.2 millones de niños de dos años nacidos en Dinamarca entre 1997 y 2018. Compararon la información disponible a nivel nacional sobre vacunación infantil con los diagnósticos y posibles variables de confusión en los casos de esos niños. La cantidad de aluminio en las vacunas para niños cambió a lo largo del tiempo. Los investigadores no encontraron evidencia para apoyar la idea de que hay una asociación entre la exposición temprana de los niños al aluminio que contienen
algunas vacunas y un riesgo mayor de trastornos autoinmunes, atópicos, alérgicos o del neurodesarrollo. |
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El rol de los adyuvantes de aluminio y su seguridad en las vacunas para niños. |
Nirenberg E, et al.
Pediatrics. 2025; doi:10.1542/peds. 2025-074874 Investigadores explican cómo décadas de investigación científica demuestran que los
adyuvantes de aluminio en las vacunas son seguros y no están conectados con el autismo, el asma o los trastornos autoinmunes en niños. Este reporte compara la exposición al aluminio en las vacunas con la exposición al aluminio de fuentes con las que hay interacción diaria. Los autores resaltan que el
calendario de vacunación recomendado por la AAP tiene significativamente menos aluminio que una sola dosis de antiácido estomacal, por ejemplo. El reporte también responde a las preocupaciones que los padres tienen sobre las vacunas. |
Las vacunas contra el sarampión no causan inflamación de los intestinos
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No hay evidencia de que la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola cause enfermedad inflamatoria de los intestinos o autismo: un estudio prospectivo. |
Peltola H, et al.
The Lancet. 1998; 351:1327-1328 Durante 14 años, este estudio prospectivo siguió a personas que desarrollaron síntomas gastrointestinales después de 1 hora o más de haber recibido la vacuna MMR, y que los experimentaron durante 24 horas o más. Los investigadores también revisaron registros de hospitales y centros de salud, y entrevistaron a enfermeras de salud pública. Encontraron que no existe evidencia de que la vacuna MMR esté asociada con la enfermedad inflamatoria del intestino o el autismo. |
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La vacuna MMR y otras vacunas que contienen sarampión, no incrementan el riesgo de enfermedad inflamatoria de los intestinos: un caso de estudios y controles parte del Estudio de Seguridad, Proyecto Datalink. |
Davis RL, et al.
Arch Pediatr Adolesc Med. 2001; 155: 354-359 Este estudio analizó posibles conexiones entre vacunas contra el sarampión y el riesgo de tener enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa o síndrome del intestino irritable (SII). El estudio determinó que no existe una conexión entre haber recibido la vacuna, la edad a la que se recibió y un incremento en el riesgo de enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa o SII. La vacunación con MMR y otras vacunas que contienen sarampión o haber sido vacunado temprano en la vida no incrementan el riesgo de SII. |
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Vacunación contra el sarampión, las paperas y la rubéola y problemas intestinales o de regresión del desarrollo en niños con autismo: un estudio poblacional. |
Taylor B, et al.
BMJ. 2002; 324:393 Este estudio se enfocó en niños nacidos entre 1979 y 1998, incluyendo 473 con autismo. Los investigadores no encontraron evidencia de que la vacuna MMR y una nueva variante del autismo y problemas intestinales o de regresión del desarrollo estuvieran conectados. |
El riesgo de convulsión febril después de recibir la vacuna combinada MMRV es extremadamente bajo
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Las vacunas que contienen sarampión y las convulsiones febriles en niños de entre 4 y 6 años. |
Klein N, et al.
Pediatrics. 2012; 129: 809-814 Este estudio de cohorte incluyó 715,484 niños de entre 43 y 83 meses para determinar el riesgo de tener una
convulsión febril después de recibir la vacuna. Organizados en cuatro grupos, los niños recibieron la vacuna combinada MMRV, vacunas separadas MMR y contra la varicela en el mismo día, solo la vacuna MMR y solo la vacuna contra la varicela. Los autores concluyeron que la tasa de convulsiones febriles después de recibir la vacuna combinada MMRV fue de 1 en 86,750 dosis. No hubo un incremento en el riesgo de convulsiones febriles en ninguno de los grupos estudiados durante las 6 semanas siguientes a la vacunación. |
Cómo los estudios sobre vacunas separan causa y coincidencia
¿Qué pueden decirnos las ventas de helado y de unidades de aire acondicionado acerca de los estudios sobre vacunas? Explican una idea importante, que
correlación y relación causal no son lo mismo.
En un estudio, si dos cosas pasan al mismo tiempo o una después de la otra, los investigadores buscan de cerca cualquier conexión entre ellas. Dos cosas pueden pasar al mismo tiempo o una después de la otra, pero una no siempre causa la otra.
Por ejemplo, una tienda vende helado y unidades de aire acondicionado. El encargado de la tienda nota que cuando se vende más helado también se venden más unidades de aire acondicionado. Puede que haya una relación entre los incrementos en ventas de los dos productos. Después de todo, están ocurriendo al mismo tiempo. Sin embargo, más ventas de helados no causan más ventas de unidades de aire acondicionado, o lo opuesto.
Esto también pasa con las vacunas. Cuando alguien tiene algún problema de salud después de recibir una vacuna, eso no necesariamente significa que la vacuna causó el problema. Los investigadores estudian estas situaciones con mucho cuidado. De hecho, cientos de estudios sobre los efectos de las vacunas en los niños hechos durante varias décadas demuestran que las vacunas son seguras.
Los investigadores médicos revisan constantemente nueva información sobre las vacunas para asegurarse de que sus investigaciones estén al día y de que esa información esté disponible para el público. Esto incluye estudiar todos los tipos de reacciones a las vacunas, incluso las reacciones raras y negativas. Décadas de investigación en muchos países demuestran que los beneficios de las vacunas sobrepasan de lejos sus riesgos.
Si un evento adverso ocurre después de que un niño recibe una vacuna, sus padres pueden reportarlo al
Sistema de Registro de Eventos Adversos de Vacunas (VAERS, por sus siglas en inglés). Pueden hacerlo incluso si el efecto adverso no está relacionado con la vacuna. VAERS registra y les sigue la pista a los reportes de reacciones negativas posiblemente conectadas con alguna vacuna. Los investigadores médicos y las autoridades de salud pública usan esa información para evaluar cualquier daño que pueda estar relacionado con vacunas, incluso si la posibilidad de que sea así es muy pequeña. Aprenda más sobre cómo VAERS es parte de un sistema de monitoreo más grande
aquí (enlace en inglés).
¿De dónde viene el mito sobre el autismo y la vacuna MMR?
En 1998, un estudio argumentó que existe una conexión entre la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR, por sus siglas en inglés) y el autismo. Más tarde se comprobó que los resultados del estudio eran falsos. Sin embargo, esa idea ha causado miedo y confusión en muchos padres.
En 2011, el periodista británico Brian Deer hizo una investigación sobre el Dr. Andrew Wakefield, el autor del estudio de 1998. En un artículo de 2011 en BMJ, titulado
"Los secretos del miedo sobre la vacuna MMR: cómo el caso contra esa vacuna fue manipulado" (enlace en inglés), Brian Deer explica cuáles fueron las prácticas de Wakefield durante el estudio. Esta investigación periodística reveló serios problemas en el trabajo de Wakefield. Como resultado, en 2010, la investigación de Wakefield fue retirada de la revista académica donde se publicó inicialmente. Además, Wakefield perdió su licencia para practicar medicina.
Sin embargo, antes de que el artículo fuera retirado de la revista académica y refutado públicamente, ya había sido citado más de 600 veces. Este es un ejemplo de qué tan fácil se propaga la desinformación y qué tan difícil es corregirla.
Más evidencia sobre la falsedad del estudio de Wakefield aparece en un estudio de 2021 publicado en PLoS que se titula
"Cuantificando el efecto de Wakefield et al. (1998) en el escepticismo sobre la seguridad de la vacuna MMR en Estados Unidos" (enlace en inglés). También aparece en una investigación original publicada en 2019 en JAMA y titulada
"Evaluación de las citas del artículo de Wakefield et al. con afirmaciones fraudulentas sobre la conexión entre vacunas y autismo" (enlace en inglés).
Finalmente, el 12 de febrero de 2009, la Corte Federal de Apelaciones de Estados Unidos (también conocida como la "corte de vacunas") decidió sobre el tema en tres casos. La corte encontró evidencia científica abrumadora de que no hay ninguna conexión entre la vacuna MMR, el
timerosal (un conservante) y el autismo.
Recuerde
Si tiene cualquier pregunta sobre las vacunas para su hijo, no dude en hablar con su pediatra.
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