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Vida familiar

Los niños y el tiempo frente a la pantalla: las preguntas de las 5 "C" para adolescentes mayores

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​Los últimos años de la adolescencia (de 15 a 17 años) son una época de mayor independencia y sentido de la identidad propia. Los grupos de pares cobran más importancia que nunca durante esta etapa. El uso de los dispositivos electrónicos puede ser una de las formas que tienen los adolescentes de explorarse a sí mismos y a los demás como parte sana y normal del desarrollo adolescente. Las relaciones entre pares también pueden pasar por momentos difíciles que pueden amplificarse en Internet.

Por lo general, los adolescentes quieren sentir que tienen el control de sus vidas, lo que puede provocar más discusiones con sus padres y cuidadores. Sin embargo, siguen necesitando que usted sea una presencia confiable, constante y comprensiva en sus vidas.

Supervise el uso que hace su hijo adolescente de las pantallas y mantenga conversaciones abiertas, continuas y afectuosas. A medida que su hijo adolescente muestre más responsabilidad, dele más independencia. Use las preguntas de las 5 "C" para padres de adolescentes mayores como una guía fácil de recordar.

¿Cuáles son las 5 "C"?

El Centro de Excelencia en Redes Sociales y Salud Mental Juvenil (Center of Excellence on Social Media and Youth Mental Health) de la American Academy of Pediatrics (AAP) desarrolló las 5 "C" como una guía por edades para criar a los hijos en torno a las pantallas y crear hábitos digitales saludables a medida que crecen. Consulte "Los niños y el tiempo frente a la pantalla: guía de las 5 "C" del uso de pantallas".

Las preguntas de las 5 "C" para padres de adolescentes mayores

1. CHICOS

¿Quién es su hijo, cómo reacciona ante los dispositivos electrónicos y cuáles son sus motivaciones para usarlos?

Asegúrese de que su hijo adolescente sepa que usted quiere entenderlo. Los padres pueden apoyar a sus hijos adolescentes al preguntarles cómo se sienten, cómo van las cosas con sus amigos y si quieren compartir alguna dificultad o algo en lo que les haya ido bien.

Si su hijo le cuenta un conflicto reciente con amigos, escúchelo y hágale preguntas para apoyarlo, por ejemplo: "¿Cómo te sentiste?" o "¿Qué aprendiste de eso?". Evite soluciones demasiado simplistas, como "Bueno, entonces vamos a quitarte el teléfono".

Si su hijo comete un error en una situación, hágale saber que lo apoya. Asegúrele que todos cometen errores y que pueden ser oportunidades valiosas de aprendizaje. Apoye sus reflexiones personales sobre sus relaciones y experiencias en línea y fuera de línea.

2. CONTENIDO

¿A qué presta atención?

La adolescencia también es una época en la que los jóvenes tienen más opciones e independencia en cuanto a los contenidos que eligen en las pantallas. Los adolescentes podrían verse expuestos a contenidos muy diferentes de los que habían visto de niños, y podrían sentirse inseguros sobre cómo pensar al respecto.

En las redes sociales, el contenido de otros usuarios por lo general no se clasifica ni se revisa, por lo que puede ser desde algo tonto hasta peligroso. Los algoritmos de las redes sociales (reglas programadas que deciden cómo se clasifica y recomienda el contenido a los usuarios) deciden lo que aparece en las páginas de inicio, para bien o para mal. Ayude a su hijo a procesar y reflexionar sobre las experiencias con videos escandalosos, falsos o crueles.

Dado que los adolescentes son cada vez más independientes, ayude a su hijo a desarrollar sus habilidades de alfabetización digital. Hable sobre los desafíos virales en las redes sociales y otros comportamientos más arriesgados. Anímelo a tener más control sobre el contenido que ve en su página de inicio al gestionar los algoritmos. Para hacerlo, puede usar el botón "No me interesa", filtros de contenido basados en palabras o desactivar los contenidos recomendados por los algoritmos.

3. CALMA

¿Cómo calma sus emociones o se duerme?

Puede ayudar a su hijo a desarrollar estrategias tranquilizadoras saludables. Por ejemplo, hablar con amigos y familiares de confianza, hacer ejercicios mentales y corporales y sumergirse en experiencias que le resulten útiles y le hagan reflexionar (lectura, música o arte). Otras formas estupendas de calmarse son dar un paseo, crear sus propios contenidos, jugar con mascotas o participar en tareas de voluntariado para ayudar a los demás.

Si los adolescentes presentan síntomas de depresión o ansiedad y tienen dificultades para utilizar estrategias de afrontamiento, hable con su médico para obtener más apoyo.

EVITE que haya teléfonos y dispositivos de videojuegos en el dormitorio por la noche, ya que están relacionados con los problemas para dormir. Esto podría ser un desafío para los adolescentes mayores, por lo que puede ser útil enchufar el teléfono al otro lado de la habitación (si lo usan como alarma).

4. COMPLEMENTAR

¿En qué se interponen las pantallas?

El uso del teléfono y las redes sociales puede interrumpir los momentos en que los adolescentes quieren concentrarse, como durante las clases o al hacer las tareas escolares. Hable con su hijo sobre estrategias tales como usar el "modo no molestar" o "modo de concentración" durante esos momentos, para que controle cuándo los dispositivos pueden captar su atención.

Vuelva a hablar con su hijo para ver cómo resultan esas estrategias. Esto ayuda a que se convierta en una conversación y un apoyo continuo, en lugar de un esfuerzo puntual. Proponga momentos libres de dispositivos durante los viajes en auto y la hora de la comida, para que su hijo adolescente tenga toda su atención.

El sueño adecuado puede ser un desafío para los adolescentes: ayude a su hijo a crear una rutina de sueño y a planificar cómo asegurarse de que los dispositivos electrónicos no retrasen ni interrumpan el sueño. Preste atención al uso problemático de las pantallas, que se produce cuando el uso es compulsivo, interfiere con las amistades o provoca discusiones frecuentes.

5. COMUNICACIÓN

¿Cómo hablar de los dispositivos electrónicos para criar a un niño inteligente y responsable?

Empiece la conversación con preguntas abiertas (¿Cómo te sientes con respecto a esto? ¿Qué opinas de...?). Para ayudar a que su hijo se sienta cómodo, puede hablar de sus propias tensiones con las redes sociales. Considere la posibilidad de pedir opiniones sobre cómo usted, como padre o madre, gestiona el uso de sus propios dispositivos cuando está con la familia para que sea una oportunidad de compartir abiertamente. Vean juntos programas y películas: pueden ser excelentes tópicos para conversar sobre temas como el consumo de sustancias, las relaciones románticas u otros temas difíciles.

Para descargar una versión en PDF de estos consejos, haga clic aquí.

Elabore un plan para el consumo digital para toda la familia (¡también para los padres!)

Para ayudar a los adolescentes, los padres pueden consultar el plan para el consumo digital de la familia e incluir la opinión de su hijo sobre las reglas en las que se centrará la familia. Asegúrese de que los adultos también respeten las reglas, ya que los adolescentes en esta etapa pueden reconocer muy fácilmente a los adultos que se rigen por la norma de "haz lo que yo digo, no lo que yo hago".

Más información


Nota del editor: Las 5 "C" se inspiraron y basaron en los "consejos de las 3 'C' sobre los niños y las pantallas" desarrollados hace años por la experta en educación y escritora Lisa Guernsey.

La financiación para el Centro de Excelencia en Redes Sociales y Salud Mental Juvenil de la AAP fue posible gracias a la subvención n.º SM087180 de SAMHSA del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, por sus siglas en inglés) de EE. UU. Los contenidos pertenecen a los autores y no representan necesariamente las opiniones oficiales ni el respaldo de SAMHSA/HHS o el gobierno de los EE. UU.

Última actualización
5/15/2024
Fuente
American Academy of Pediatrics (AAP) Center of Excellence on Social Media and Youth Mental Health (Copyright © 2024)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.
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