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Problemas de salud
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Cómo comprender los temores y las ansiedades infantiles

Mi hijo parece tenerle miedo a muchas cosas. ¿Debo preocuparme?

Todos los niños experimentan miedos en algunas etapas del crecimiento. A medida que los niños exploran el mundo que los rodea, adquieren nuevas experiencias y afrontan nuevos retos; las ansiedades son casi una parte inevitable del crecimiento.

Los miedos son comunes:

Según un estudio, el 43 % de los niños entre 6 y 12 años tienen muchos miedos y preocupaciones. El miedo a la oscuridad, particularmente a quedarse solos en la oscuridad, es uno de los temores más comunes en este grupo de edades. Lo mismo sucede con el miedo a los animales, como los perros grandes que ladran. Algunos niños tienen miedo a los incendios, los lugares altos o las tormentas eléctricas. Otros, que están enterados de los informativos en la televisión y los periódicos, están preocupados por los ladrones, los secuestradores o la guerra nuclear. Si hubo una enfermedad grave o una muerte reciente en la familia, pueden preocuparse por la salud de quienes los rodean.

En los niños de 6 a 8 años, los miedos fluctúan. La mayoría son leves, pero incluso cuando se intensifican, generalmente disminuyen por sí solos después de un tiempo.

Acerca de las fobias:

A veces los miedos pueden volverse tan extremos, persistentes y focalizados que se convierten en fobias. Las fobias, que son miedos intensos e irracionales, pueden llegar a ser persistentes y debilitantes, y a influir e interferir de manera significativa en las actividades diarias habituales de un niño. Por ejemplo, la fobia a los perros de un niño de 6 años puede volverlo tan temeroso que podría negarse por completo a salir a cualquier lugar porque podría haber un perro. Un niño de 10 años podría sentirse tan aterrorizado por los informativos sobre un asesino en serie que podría insistir en dormir con sus padres por la noche.

Algunos niños en este grupo de edades tienen fobias hacia las personas que conocen a diario. Esta timidez grave puede impedirles tener amigos en la escuela y relacionarse con la mayoría de los adultos, especialmente con los extraños. Podrían evitar conscientemente situaciones sociales como fiestas de cumpleaños o reuniones de niñas o niños exploradores, y a menudo les resulta difícil conversar cómodamente con cualquier persona que no pertenezca a su familia inmediata.

La ansiedad por la separación también es común en este grupo de edades. A veces este temor se puede intensificar cuando la familia se muda a un nuevo vecindario o los niños son llevados a una guardería donde no se sienten cómodos. Estos niños podrían tener miedo a ir a un campamento de verano o incluso asistir a la escuela. Sus fobias pueden provocarles síntomas físicos como dolores de cabeza o de estómago, y finalmente obligarlos a encerrarse en su propio mundo, con una depresión clínica.

A los 6 o 7 años aproximadamente, cuando los niños comienzan a entender qué es la muerte, puede surgir otro miedo. Con el reconocimiento de que la muerte finalmente nos llegará a todos, y que es permanente e irreversible, se puede intensificar la preocupación normal sobre la posible muerte de familiares, o incluso de la propia muerte. En algunos casos, esta preocupación por la muerte puede llegar a ser incapacitante.

El tratamiento de miedos y fobias:

Afortunadamente, la mayoría de las fobias son bastante tratables. En general, no son un signo de una enfermedad mental grave que requiera muchos meses o años de terapia. Sin embargo, su hijo podría beneficiarse de la ayuda profesional de un psiquiatra o psicólogo especializado en el tratamiento de las fobias si sus ansiedades continúan e interfieren con la posibilidad de disfrutar de la vida cotidiana.

Como parte del plan de tratamiento para las fobias, muchos terapeutas sugieren exponer al niño al origen de su ansiedad en pequeñas dosis, que no representen una amenaza. Con la orientación de un terapeuta, un niño que le tiene miedo a los perros podría comenzar por hablar de este miedo y mirar fotografías o un video sobre perros. Luego, podría observar a un perro real detrás de la seguridad de una ventana. A continuación, con uno de los padres o un terapeuta a su lado, podría pasar unos minutos en la misma habitación con un cachorro tierno y amistoso. Finalmente, descubrirá que puede acariciar al perro y luego se expondrá a situaciones con perros más grandes y desconocidos.

Este proceso gradual se llama desensibilización, lo que significa que su hijo será un poco menos sensible al origen de su miedo cada vez que lo enfrente. Por último, el niño ya no sentirá la necesidad de evitar la situación que fue el origen de su fobia. Si bien este proceso parece lógico y fácil de realizar, sólo se debe hacer bajo la supervisión de un profesional.

A veces la psicoterapia también puede ayudar a los niños a aumentar la seguridad en sí mismos y ser menos temerosos. Los ejercicios de respiración y relajación también pueden ayudar a los niños en circunstancias estresantes.

Ocasionalmente, su médico puede recomendar medicamentos como un componente del programa de tratamiento, aunque nunca como la única herramienta terapéutica. Estos medicamentos pueden incluir antidepresivos, que están diseñados para aliviar la ansiedad y el pánico que suelen ser la base de estos problemas.

Lo que pueden hacer los padres:

Estas son algunas sugerencias que muchos padres encuentran útiles para sus hijos con miedos y fobias.

  • Hable con su hijo sobre sus preocupaciones y sea comprensivo. Explíquele que muchos niños tienen miedos, pero con su apoyo, él o ella puede aprender a superarlos.

  • No le reste importancia ni ridiculice los miedos de su hijo, especialmente delante de sus compañeros.

  • No intente obligar a su hijo a ser valiente. Le llevará tiempo enfrentar y superar gradualmente sus ansiedades. Sin embargo, puede alentarlo (pero no obligarlo) a enfrentar progresivamente sus miedos.

Puesto que los miedos son una parte normal de la vida y suelen ser una respuesta a una amenaza real o percibida al menos en el entorno del niño, los padres deben tranquilizar y brindar apoyo a su hijo. Al hablar con sus hijos, los padres deben reconocer las preocupaciones de los niños sin intensificarlas ni reafirmarlas. Señale lo que ya se está haciendo para proteger al niño y permítale que participe en la identificación de otras medidas que podrían adoptarse. Una crianza así de simple, sensible y directa, puede resolver o al menos controlar, la mayoría de los temores infantiles. Cuando las palabras tranquilizadoras realistas no tienen funcionan, el miedo del niño puede ser una fobia.


Última actualización
1/23/2017
Fuente
Caring for Your School-Age Child: Ages 5 to 12 (Copyright © 2004 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.
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