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Problemas de salud
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La prevención de la obesidad: se explica la política de la AAP

Por:  Kelsey Sisti, M.D., FAAP

La epidemia de la obesidad ha aumentado dramáticamente en los niños. ¿Sabía que uno de cada cinco niños que está en el kínder ya tiene sobrepeso?

Con el propósito de empezar las conversaciones acerca de la prevención de la obesidad de forma oportuna, la American Academy of Pediatrics (AAP) publicó un nuevo informe clínico, “La función del pediatra en la prevención primaria de la obesidad”. En este se incluyen algunos consejos prácticos para que las familias pueden incorporar hábitos sanos en sus agitadas vidas y cortar de raíz estos malos hábitos desde el principio (cuando son más fáciles de romper).

Consejos prácticos para las familias

Alimentos

A veces es difícil lograr que nuestros niños tengan una vida sana cuando nosotros mismos luchamos con este problema; sin embargo, los estudios de investigación han demostrado que los alimentos que les damos a nuestros hijos en la infancia tienen un efecto duradero en su salud como adultos.

  • Compre de manera astuta. El creciente aumento de precios de los alimentos hace que la preparación de comidas saludables sea un desafío. La AAP recomienda usar los recursos en línea de la USDA (Departamento de Agricultura de los EE.UU.) para comprar alimentos saludables de forma económica.
  • Los alimentos saludables deben ser de fácil acceso. Jarras con agua, frutas, verduras y otros alimentos de bajas calorías a la hora de los refrigerios deben estar siempre disponibles y a plena vista; por ejemplo, en la parte del frente del refrigerador o en tazones o recipientes grandes en el mostrador de la cocina. Substituya el recipiente para galletas por uno con frutas.
  • Controle el tamaño de las porciones. El tamaño de las porciones ha aumentado dramáticamente durante los últimos años. Use a una cuchara más pequeña para servir, lo mismo que platos más pequeños para ayudar a los niños a servirse porciones adecuadas de los alimentos de más altas calorías. Cuando salga a comer en familia, tenga en cuenta el tamaño de las porciones y proponga comerse la  mitad y llevarse la otra mitad a casa para comer luego.
  • Comer al desayuno. Saltarse las comidas, especialmente el desayuno, está ligado a la obesidad. Debido a que en las mañanas nuestro tiempo es limitado, busque opciones saludables para comer en el camino.
  • Cocine con sus niños. A los niños los hace sentir bien ser ayudantes en la cocina, así que déjelos que mezclen o añadan ingredientes al recipiente que está preparando y verá como es más probable que quieran consumir lo que ayudaron a preparar.
  • Cuente los colores del plato. Entre más colores tenga su plato, más saludable, así que haga un juego o una competencia y cuente cuántos colores hay en sus platos. (por ejemplo, dos verduras verdes, una naranja, una amarilla…)
  • Dele la oportunidad a sus niños de tomar algunas decisiones, cuando sea posible, sobre lo que van a comer a la hora de la cena. (por ejemplo, "¿Te gustaría comer habichuelas o arvejas en la cena?").
  • Restrinja las golosinas y los refrigerios. Los niños deben comer 3 comidas equilibradas y de 1 a 2 refrigerios pequeños durante el día. No deje que sus niños coman golosinas todo el día; los niños necesitan estructura para limitar el consumo de refrigerios. Las golosinas son para ciertas ocasiones especiales como cumpleaños y días festivos. No deben ser parte de la dieta diaria de su niño.
  • Restrinja el jugo a 4 onzas o menos al día y evite bebidas azucaradas como sodas o bebidas energéticas.
  • Evite usar los alimentos como una recompensa o premio (por ejemplo, celebrar con helado, a saliendo a comer fuera de casa) o como castigo (restringir ciertos alimentos debido al mal comportamiento).
  • No coma directamente de la envoltura o el envase. Los refrigerios deben sacarse de sus empaques originales y colocarse en bolsas o contenedores o recipientes más pequeños.
  • Apague la  televisión a la hora de cenar. Los estudios de investigación han demostrado que las personas consumen más alimentos cuando están viendo televisión comparadas con la que no lo hacen. Aproveche el tiempo para reconectarse con su familia a la hora de la cena.

Refrigerios

Los refrigerios saludables son esenciales y lograr que sus hijos los consuman no siempre es fácil. Así que, ayude a hacerlo más fácil.

  • Saque algún tiempo para lavar y para cortar las frutas y las verduras cuando llega a casa del supermercado.
  • Coloque la fruta fresca en un recipiente llamativo sobre el mostrador o mesa de la cocina.
  • Coloque los trozos de verduras o frutas pre-cortadas en recipientes en los niveles inferiores de la nevera o refrigerador
  • Para los niños más grandes, congele arándanos o uvas en una bandeja y luego colóquelos en una bolsa plástica o en un recipiente pequeño. Éste es un refrigerio refrescante que también es muy saludable para ellos.

Sueño

Los niños no duermen lo suficiente y esto está contribuyendo al aumento del riesgo de la obesidad. Los padres pueden fomentar los buenos hábitos para dormir estableciendo una rutina nocturna  con sus niños pequeños. Evite poner a dormir a sus niños pequeños en la cama con biberones o tacitas con tapa y saque los televisores de las habitaciones para fomentar la higiene y el buen dormir.

Tiempo para pasar en frente de una pantalla digital:

La  AAP recomienda restringir el tiempo que se pasa frente a una pantalla digital a 2 horas o menos al día. Esto puede ser difícil de implementar para los padres debido a que los niños hacen más de una cosa a la vez (tareas y enviar mensajes de texto) y porque los límites entre el entretenimiento y los deberes escolares a veces se confunden, especialmente cuando están usando la computadora/ordenador.

Actividad física:

El ajetreo de la vida dificulta encontrar tiempo para hacer ejercicio. Pero, actividad física no necesariamente quiere decir practicar deportes — ¡las actividades en familia y el juego activo (caminatas, viajes en bicicleta, juegos al aire libre y otras actividades) cuentan también!
 
Si usted no tiene un patio o jardín grande, busque un parque o una zona de juegos cerca de su hogar y haga plan para ir en familia. Haga los planes con sus niños para que ellos le recuerden que en la noche hay planes para ir a patear la pelota o montar en bici. Muchas ciudades tienen centros de comunidad, como los YMCA, que tienen actividades para los niños de todas las edades. Trate de realizar actividades físicas por 60 minutos todos los días.

Estudiantes de universidad

Algunos adultos jóvenes que han participado en actividades atléticas en la escuela secundaria (preparatoria) a menudo dejan estas actividades cuando entran a la universidad o a la fuerza laboral sin disminuir la cantidad y el tipo de alimentos que consumen. El tipo de alimentos y los hábitos alimenticios en la universidad son notoriamente malos y el consumo de alcohol contribuye a un aumento de las llamadas "calorías vacías" (sin valor nutritivo). Los padres deben hablar con su joven sobre un plan para continuar con la actividad física y los buenos hábitos alimenticios mientras está fuera de casa en la universidad.

Cómo animar a su niño

Sus niños siguen su ejemplo, así que llevar una vida saludable es un objetivo de toda la familia. Poco a poco, y sin reproches o críticas, los padres pueden incitar los cambios en el comportamiento. Brindar opiniones y comentarios positivos, tales como: señalar y elogiar la conducta positiva e ignorar o abordar de forma positiva la conducta que se debe cambiar, es crítico para lograr el éxito.

Información adicional:

Sobre la Dra. Sisti:

Kelsey Sisti, M.D., FAAP, es una pediatra del Hospital Infantil de St. Louis, es profesora de Pediatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington  y miembro de la American Academy of Pediatrics. La Dra. Sisti y su esposo están criando a dos jóvenes y tienen varias mascotas.

Autor
Kelsey Sisti, M.D., FAAP
Última actualización
7/8/2015
Fuente
American Academy of Pediatrics (Copyright © 2015)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.
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