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Problemas de salud
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¿Son seguras las transfusiones de sangre para los niños?

​Debido a una enfermedad o lesión, algunos niños necesitan recibir transfusiones de sangre y hemoderivados. Este procedimiento puede atemorizar a los padres y a sus hijos. Muchos padres también se preocupan por la seguridad de las transfusiones. Si bien el suministro de sangre en los Estados Unidos se considera muy seguro, los padres deben saber algunas cosas sobre las transfusiones de sangre y la seguridad de los hemoderivados para niños.

¿Quién necesita transfusiones de sangre?

Una de cada 10 personas hospitalizadas necesita una transfusión de sangre. Una transfusión de sangre se produce cuando un paciente recibe un hemoderivado (glóbulos rojos, plaquetas o plasma) de otra persona (un donante).  

Varios tipos de pacientes pueden necesitar transfusiones de sangre. Entre los que la necesitan se encuentran los pacientes: 

  • Con anemia grave

  • Con lesiones graves, como aquellas provocadas por un accidente automovilístico

  • Con quemaduras graves

  • Con cáncer

  • Que se han sometido a un trasplante de órganos o células madre

  • Que se han sometido a una cirugía cardíaca

  • Con trastornos de la hemoglobina (por ejemplo, anemia drepanocítica, talasemia)

  • Cuyas plaquetas no funcionan bien

  • Con infecciones potencialmente mortales y pocos glóbulos blancos

  • Cuya médula ósea no funciona bien

¿Son seguras las transfusiones de sangre?

Las historias que se escuchan en las noticias de personas que se infectan con diversas enfermedades debido a la sangre contaminada pueden provocar temor en los padres y dudas acerca de la seguridad de las transfusiones de sangre. Si bien se han documentado casos de pacientes que recibieron sangre contaminada, el riesgo de recibir esa sangre es realmente muy bajo. En los Estados Unidos, todos los donantes de sangre son voluntarios a quienes se los interroga exhaustivamente sobre sus antecedentes médicos, sus prácticas sexuales, sus viajes y el consumo de drogas. Los hemoderivados donados se controlan minuciosamente para detectar una amplia variedad de infecciones que podrían contagiarse mediante las transfusiones.

Estas son algunas de las infecciones que se pueden detectar en los análisis:

Otros agentes infecciosos, como la malaria, la babesiosis, el virus del dengue y la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, no pueden ser analizados directamente, sino que se detectan examinando los antecedentes de los donantes. Si se considera que existe un riesgo considerable de que un donante tenga una infección transmisible, el donante no es rechazado. Si se determina que una unidad de sangre no es segura, se destruye. Posteriormente se localiza al donante y no se le permite donar sangre en el futuro. 

Sin embargo, las reacciones más comunes a las transfusiones de sangre son alérgicas (es decir, prurito, urticaria o, en su forma más grave, dificultad para respirar o sibilancias). Por ello, la transfusión solamente se debe realizar bajo supervisión médica y en un lugar donde sea posible disponer de atención médica de manera inmediata. Esta reacción se produce durante la transfusión o apenas se termina. Asegúrese de comunicarle al médico o al enfermero de su hijo si el niño comienza a sentirse mal, se queja de picazón, presenta urticaria o tiene dificultad para respirar durante la transfusión o apenas se termina. Estos síntomas se pueden tratar con medicamentos administrados por vía oral o intravenosa, a través de un tubo IV. Si se producen a menudo, los medicamentos pueden ser administrados antes de la transfusión para evitar o disminuir la frecuencia de las reacciones alérgicas. 

Información que debe saber antes de dar su consentimiento

Todos los procedimientos médicos tienen riesgos. Como ya se ha mencionado, los riesgos de recibir sangre o hemoderivados pueden abarcar la transmisión de enfermedades y las reacciones alérgicas. Antes de que su hijo reciba una transfusión de sangre o hemoderivados, se le pedirá su autorización o consentimiento. Para ello, es necesario tener toda la información que le sea posible.

Haga todas las preguntas que necesite y asegúrese de entender lo siguiente: 

  • Cuál es la afección de su hijo y por qué necesita una transfusión.

  • Otros tratamientos además de una transfusión, así como sus riesgos y beneficios.

  • Qué es lo que va a suceder si decide no aceptar la transfusión.

Además, tenga en cuenta que, en caso de una emergencia, quizá no tenga tiempo para discutir las razones por las que su hijo necesita una transfusión. También es posible que el médico que está tratando a su hijo no pueda anticipar todos los riesgos posibles y no pueda darle ninguna garantía. 

¿De dónde puede provenir la sangre?

Si su hijo necesita una transfusión de sangre, es posible que usted pueda elegir de dónde proviene la sangre. Consulte Opciones de transfusión de sangre. 

¿Cómo se hacen las transfusiones?

Si su hijo tiene la edad suficiente para razonar, trate de explicarle el procedimiento y lo qué va a suceder paso a paso. 

  • Antes de que comience la transfusión, se analizará una pequeña cantidad de la sangre de su hijo para determinar su tipo y asegurarse de que coincida con el tipo del donante. Esto se hace mediante la inserción de una aguja en una vena del brazo de su hijo (sentirá un pinchazo solamente por unos segundos) y la extracción de la sangre en un tubo de ensayo que será utilizado por el laboratorio.

  • A continuación, se colocará un tubo de plástico de uso individual (catéter) o una aguja (mariposa) en una vena del brazo de su hijo y se asegurará con cinta.

  • El enfermero o enfermera se asegurará de que la sangre que se utilice sea la sangre correcta para su hijo. Es posible que se le pida confirmar la identidad de su hijo.

  • Posteriormente se colgará una bolsa con la sangre o el hemoderivado en un poste para colocar soluciones localizado al lado de la cama de su hijo en el hospital.

  • Por último, se conectará un tubo de plástico de la bolsa al tubo o a la aguja en el brazo de su hijo. La transfusión comienza cuando el contenido de la bolsa empieza a fluir.

Una vez que la transfusión comience, su hijo no sentirá ningún dolor. Si su hijo se queja de dolor o una sensación de ardor, si siente picazón o se siente ansioso, dígaselo al enfermero. Debido a que la sangre ha estado refrigerada, el niño puede sentir frío después de unos minutos. Pídale al enfermero una manta si su hijo se siente incómodo por el frío. 

La mayoría de las transfusiones demoran de 2 a 4 horas. Sin embargo, si su hijo necesita más de 1 unidad de sangre o requiere otro hemoderivado, la transfusión podría durar más tiempo. Cuando la transfusión termina, el enfermero retirará el tubo o la aguja del brazo de su hijo y cubrirá la vena con una venda. 

Recuerde

Si su hijo necesita recibir sangre o hemoderivados, hable con el médico de su hijo acerca de cualquier preocupación o temor que tenga sobre el procedimiento. 

Si es necesario, acuda a un especialista en medicina transfusional (generalmente un patólogo clínico afiliado al banco de sangre de un hospital) o a un hematólogo (médico especialista en la sangre). Aprenda todo lo que pueda sobre la afección de su hijo y asegúrese de entender los beneficios y los riesgos de recibir sangre o hemoderivados. 

Información adicional:

Última actualización
1/4/2019
Fuente
Safety of Blood Transfusions (Copyright © 2015 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.
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