La ejecución de las leyes migratorias en los EE. UU. puede afectar a niños y familias de muchas maneras, ya sea en su propia comunidad o en cualquier otro lugar. Redadas, arrestos y otras medidas de seguridad, a veces violentas y a menudo angustiantes, pueden afectar a los niños directamente o a través de lo que ven o escuchan en redes sociales o de sus amigos. Cuando ocurren estos eventos alarmantes en presencia de niños, como en escuelas, centros de salud y hogares familiares, los niños y adolescentes pueden acudir a adultos de confianza con preguntas.
Cómo abordar las conversaciones con niños sobre las acciones de control migratorio
Empiece por escuchar
Al hablar con los niños, comience por escuchar sus preocupaciones y averigüe qué saben. Comprender los conocimientos reales de un niño le ayudará a responder de una manera que se adapte a su edad y nivel de desarrollo. Hable con calma y curiosidad para que el niño se sienta seguro y cómodo al compartir sus preocupaciones con usted.
Puede hacer preguntas sencillas y generales como:
Prepárese para seguir su razonamiento con una mentalidad abierta y responda con honestidad.
Valide sus emociones y experiencias
Dígale a su hijo que es normal tener muchas emociones y preguntas diferentes que pueden cambiar con el tiempo. A veces, los niños intentan proteger a los adultos guardándose sus preocupaciones, así que verle expresar sus propios sentimientos puede ayudarlos a hablar. Por ejemplo, podría decir:
- "Cuando me enteré de lo que pasó hoy, me asusté y me preocupé. Me ayuda a poder hablar de ello".
Use frases con "Y" siempre que sea posible. Al validar experiencias, comparta los próximos pasos con "y", expresando apoyo. Por ejemplo:
"Todavía no sabemos qué pasó, Y estoy aquí contigo".
"Yo también tengo miedo, Y tenemos un plan para mantenerte a salvo".
Sea honesto, incluso cuando no tenga todas las respuestas
Al conversar con niños sobre eventos difíciles en las noticias o en su propio vecindario, es importante estar presente y escuchar. Evite hacer afirmaciones que puedan ofrecer una falsa tranquilidad o sonar displicientes, como "No te preocupes".
Tenga en cuenta el nivel de desarrollo de su hijo
Escuchar y validar la situación puede ser parte de cualquier conversación. Pero es útil basar su respuesta en el nivel actual de desarrollo y comprensión del niño.
Los niños más pequeños o con retrasos en el desarrollo pueden beneficiarse de explicaciones sencillas y de la seguridad de que los adultos de confianza están ahí para ayudarlos.
Los niños mayores y los adolescentes pueden pedir información más específica y tener preguntas más complejas. Responda con sinceridad con lo que sabe. Luego, asegúreles que está ahí para ellos y esté preparado para conectarlos con apoyo para ayudarlos a afrontar las razones del estrés. No importa si no sabe todas las respuestas y reconozca que lo desconocido puede ser estresante.
Preste atención a lo que su hijo ve y escucha
Limite y supervise el uso de las pantallas y la exposición a las noticias
Tanto los niños como los adultos querrán estar al tanto de lo que está sucediendo, pero es importante limitar la exposición a noticias y videos con contenido violento siempre que sea posible. Esto puede incluir noticias de televisión y redes sociales. Qué puede ayudar:
Considere revisar lo que ven sus hijos viendo primero las noticias grabadas o viéndolas con ellos, y prepárese para las preguntas que puedan tener.
Modele hábitos saludables con las pantallas tomando descansos y estableciendo límites, y animando a sus hijos a hacer lo mismo.
Elija medios y recursos que les ayuden a afrontar la situación juntos
Busque orientación y recursos en lugares de confianza como bibliotecas, grupos de apoyo y escuelas. Los bibliotecarios, educadores y la American Academy of Pediatrics pueden orientar a las familias sobre actividades, libros y más que pueden ayudarlas a hablar de temas difíciles.
Encuentre momentos de paz, tranquilidad y rutina
Intenten realizar actividades relajantes juntos, como rompecabezas, dibujar, rezar, cantar, salir a caminar o practicar la respiración profunda. Hágale saber a su hijo que está disponible y listo para escuchar en cualquier momento.
También tenga en cuenta que los niños se adaptan mejor cuando saben qué esperar. En épocas impredecibles, mantener rutinas (horas de comer, hora de dormir, actividades escolares) ayuda a generar una sensación de estabilidad.
Esté atento a las señales de que su hijo podría necesitar más apoyo
Esté atento a los cambios en el sueño, los síntomas físicos, las emociones o el comportamiento, que pueden ser señales de estrés. Algunos niños pueden experimentar una regresión en el desarrollo (como volver a mojar la cama) o nuevas dificultades para concentrarse en la escuela.
Si nota cambios que le preocupan o si su hijo ha presenciado de cerca un evento aterrador, comuníquese con su pediatra. Él puede ofrecerle orientación para ayudarle a apoyar a su hijo y sugerir los siguientes pasos.
Prepárese y conéctese con los recursos
Prepare un plan familiar
Para las familias preocupadas por la detención, la deportación o la separación, tener un plan puede ayudar a que todos se sientan más preparados. Muchas organizaciones ofrecen guías de preparación familiar con pasos para recopilar documentos importantes e identificar cuidadores de confianza.
Si su hijo muestra interés en ayudar en la planificación, inclúyalo de maneras apropiadas para su edad y desarrollo. Por ejemplo, podría compartir algo como:
- "Tenemos una carpeta con copias de documentos importantes y números de teléfono de la familia. ¿Dónde deberíamos guardarla para mantenerla segura?".
Conéctese con quienes puedan ayudar
Además de los recursos de preparación familiar, pregunte a los maestros y a las escuelas sobre recursos, servicios y protecciones. Si su hijo parece tener miedo de ir a la escuela, hable sobre estas inquietudes con los maestros, administradores o personal de salud. Mantener rutinas lo más estables posible es importante para el aprendizaje y la salud emocional.
Recuerde
No es necesario tener todas las respuestas para apoyar a su hijo ante noticias o eventos inquietantes. Lo más importante es estar presente, escuchar y ofrecer tranquilidad, calma y honestidad. Al crear espacio para preguntas, mantener rutinas estables y conectarse con recursos de confianza, ayuda a su hijo a sentirse seguro y con los pies en la tierra, incluso cuando el mundo se siente incierto.
Y recuerde, no está solo: su pediatra, la escuela de su hijo y su comunidad están aquí para ayudar a su familia a abordar estas conversaciones con confianza y cariño.
Más recursos
Gabriela Maradiaga Panayotti, MD, FAAP, Julia Rosenberg, MD, MHS, FAAP, y Carmelle Wallace, MD, MPH, FAAP, contribuyeron con la escritura de este artículo.