¿Sabía que los niños y adolescentes de los EE. UU. obtienen hasta la mitad de su nutrición total de las comidas y refrigerios que consumen en la escuela? Esto convierte a las escuelas estadounidenses, tanto públicas como privadas, en una fuente fundamental de las calorías que los niños necesitan para aprender, crecer y desarrollarse plenamente.
Dado que los hábitos alimentarios se forman a una edad temprana, las políticas de la American Academy of Pediatrics (AAP) alientan a las escuelas a ofrecer opciones frescas y saludables para el desayuno, el almuerzo y los refrigerios. También promovemos que las escuelas ofrezcan
alimentos saludables a todos los estudiantes, para que cada niño pueda comenzar bien en materia de salud.
¿Qué comen los niños en la escuela?
Al hablar de mejorar la nutrición escolar, es esencial comprender qué tipos de comidas y refrigerios o meriendas están disponibles en el centro educativo. Básicamente, estos se dividen en tres grupos:
Comidas escolares, como desayunos, almuerzos y refrigerios para después de clases, proporcionadas por escuelas públicas y financiadas por el Departamento de Agricultura de los EE. UU. (USDA, por sus siglas en inglés).
Alimentos y bebidas que se venden en la escuela pero que no forman parte del programa del USDA, como los productos de cafeterías o quioscos y las opciones de las máquinas expendedoras.
Otros alimentos y bebidas que no se incluyen en los dos grupos anteriores. Esto abarca los refrigerios y almuerzos que los estudiantes llevan de casa, los dulces especiales para cumpleaños y otras celebraciones, los alimentos entregados como recompensa y los productos vendidos en eventos escolares o actividades de recaudación de fondos. (Estos alimentos no están regulados por leyes federales, aunque pueden estar sujetos a las políticas de cada escuela. Por ejemplo, debido al creciente número de personas con alergia al maní, algunas escuelas prohíben alimentos o bebidas que contengan este ingrediente).
El compromiso de EE. UU. con la nutrición escolar
El Congreso aprobó la primera ley que regulaba las comidas escolares en 1966, y desde entonces se han realizado numerosas actualizaciones. Por ejemplo, la Ley de Niños Saludables y Sin Hambre de 2010 ("Healthy, Hunger-Free Kids Act") exigió reducir el azúcar y aumentar el consumo de frutas, verduras y granos integrales, así como incorporar carnes más magras y productos lácteos bajos en grasa en las comidas y refrigerios escolares.
Gracias a una acción constante a nivel local y al gran apoyo de los padres, casi el 98 % de las escuelas de los EE. UU. cumplen con las normas de nutrición vigentes.
Cómo contribuyen las comidas escolares a la salud de su hijo a largo plazo
Los alimentos frescos y nutritivos son un pilar fundamental de la salud infantil y familiar. Las comidas y refrigerios que se ofrecen en la escuela forman parte de una red de seguridad nacional para los niños y sus familias. La AAP considera que todos los niños deben tener acceso a alimentos de calidad en la escuela, servidos en espacios agradables donde puedan relajarse y disfrutar de cada bocado.
Nuestras políticas se basan en investigaciones que confirman que los programas de comidas escolares pueden mejorar la alimentación de los niños, especialmente la de aquellos que no siempre encuentran alimentos saludables en casa. Una buena nutrición ayuda a los niños a mantener un peso saludable, combatir enfermedades y desarrollar un cerebro sano para tener éxito tanto en la escuela como en la vida.
Cómo hacer que las comidas escolares sean aún más saludables para nuestros niños
La AAP ha adoptado una postura firme a favor de comidas y refrigerios saludables en todas las escuelas de los Estados Unidos. A continuación, se presentan puntos clave de nuestras políticas que demuestran nuestro compromiso con una buena nutrición para todos los niños en edad escolar:
Las escuelas deben implementar plenamente las normas más recientes del USDA para las comidas y refrigerios escolares. Estas normas establecen límites para el azúcar añadido y el sodio en los alimentos servidos en la escuela, al tiempo que promueven el consumo de alimentos integrales frente a panes, bollos, galletas saladas y otras opciones ultraprocesadas. Cumplir con las normas del USDA también alinea las comidas escolares con las "Guías Alimentarias para los Estadounidenses" adoptadas en 2025.
Los alimentos y bebidas que se venden en las escuelas deben cumplir con las normas "Smart Snacks" (Refrigerios Inteligentes) del USDA y alinearse con los principios básicos de una buena nutrición. Por ejemplo, las opciones de bebidas deben incluir agua natural, leche entera o con contenido reducido de grasa y alternativas a la leche de vaca con un valor nutricional similar, limitando los refrescos azucarados, la leche saborizada o los jugos de fruta 100 % naturales.
Las políticas deben ser flexibles para incluir alimentos preferidos por las familias y las culturas. Las normas escolares pueden permitir opciones populares en la comunidad que, aun así, cumplan con las directrices nutricionales.
Los alimentos que se lleven a la escuela para celebraciones o eventos de recaudación de fondos deben incluir opciones ricas en nutrientes. Por ejemplo, las escuelas pueden animar a las familias a elegir frutas, verduras, galletas integrales, queso y otras opciones en lugar de pasteles, galletas dulces, papas fritas y alimentos procesados. Si bien comer un pastelito de vez en cuando NO perjudicará la salud de un niño, unas políticas bien planteadas pueden brindarles la oportunidad de probar alimentos sabrosos que también son beneficiosos para ellos.
Las escuelas deben garantizar el tiempo para la comida y ofrecer un ambiente tranquilo para que los niños puedan relajarse y disfrutar de lo que comen. Esto favorece un mayor consumo de alimentos saludables y reduce la cantidad de comida que termina en la basura.
Los niños con necesidades nutricionales especiales (debido a problemas de salud, discapacidades o restricciones religiosas) necesitan tener acceso a opciones saludables. Por ejemplo, los niños con alergia a la leche de vaca necesitan bebidas no lácteas y alternativas al yogur, el queso y la mantequilla.
Recuerde
Los hábitos alimentarios se forman a una edad temprana. Ofrecer comidas y refrigerios de alta calidad en la escuela es una forma de ayudar a los niños a desarrollar cuerpos y mentes fuertes y saludables. Las comidas escolares ricas en frutas, verduras, granos integrales, proteínas magras y opciones de lácteos bajos en grasa son las más saludables para nuestros niños.
Las opciones de alimentos pueden adaptarse para satisfacer preferencias culturales y dietéticas, así como necesidades relacionadas con la salud. Limitar el azúcar y los alimentos altamente procesados no significa que no haya diversión en las celebraciones y eventos escolares. Unas pautas basadas en el sentido común pueden fomentar una buena nutrición y, al mismo tiempo, permitir algunos bocadillos ocasionales.
Los programas de nutrición escolar ayudan a garantizar que todos los niños, independientemente de sus ingresos o circunstancias familiares, puedan alimentarse de manera saludable. Esta es la base fundamental para una mejor salud de todos los estadounidenses.
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