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Seguridad y Prevención
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Sopesar los riesgos y los beneficios

Si alguna vez ha dudado de vacunar a su hijo, debe recordar los riesgos de no recibir estas vacunas. La vacunación de niños estadounidenses es tan extensa y exitosa que las enfermedades graves que alguna vez causaron afecciones graves y discapacidades duraderas, en algunos casos han desaparecido. Eso ha dejado a algunos pacientes preguntándose, “Si la enfermedad ha sido erradicada, ¿por qué debo vacunar a mi hijo en contra esa enfermedad?”.

Esto es lo que debe tener en cuenta:

Si los índices de vacunación disminuyen aunque sea un poco, esto puede provocar un retorno de las enfermedades infecciosas que han sido casi erradicadas por completo en los Estados Unidos. Recuerde, a pesar de que varias enfermedades que se pueden prevenir con vacunas ahora ocurren en número extremadamente bajos, los gérmenes que las causan aún están entre nosotros, particularmente en otras partes del mundo que están a un viaje de distancia en avión.

Debido al éxito de las vacunas, la mayoría de padres nunca ha visto a un niño con tosferina, tétanos, polio o meningitis y por esto no están conscientes de lo graves que pueden ser estas enfermedades. Probablemente no conocen a nadie que haya muerto por estas enfermedades. Como resultado, es posible que sientan que no es tan necesario vacunar a sus hijos ya que sus propios padres lo están. Pero no vacunar a sus hijos puede ser muy peligroso. Por ejemplo, algunos padres han expresado preocupación sobre la vacuna MMR (sarampión-paperas-rubéola) y su posible nexo con el autismo. Informes clínicos exhaustivos de la American Academy of Pediatrics, el Instituto de Medicina y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades concluyen que NO hay evidencia de que la vacuna MMR cause autismo. El autismo es un trastorno crónico del desarrollo, que con frecuencia se diagnostica en niños pequeños de 18 a 30 meses de edad. La vacuna MMR se administra antes de la edad cumbre del comienzo del autismo. Este cercanía conlleva a los padres a asumir de forma errónea una relación casual. Además, creciente evidencia indica que el autismo se determina mientras el bebé todavía está en la matriz, en la etapa temprana del embarazo. Finalmente, los temores de un posible nexo entra la vacuna MMR y el autismo han ocasionado que varias zonas en los Estados Unidos estén sub vacunando. Como resultado al miedo a esta vacuna, han ocurrido brotes de sarampión. Aunque el sarampión prácticamente se había erradicado en los Estados Unidos desde el año 2000, se presentan 20 millones de casos anualmente en todo el mundo y han aumentado los casos en los Estados Unidos desde el 2013.

Mientras tanto, ocasionalmente, se hacen ajustes a las recomendaciones de vacunación por parte de agencias de salud pública y la AAP para aumentar la eficacia y seguridad. Por ejemplo, en el pasado, la vacuna oral contra la poliomielitis estaba asociada con una complicación muy poco común en la cual algunos niños desarrollaban en realidad la poliomielitis después de haber sido vacunados. (¿Qué tan raramente ocurría esto? Aproximadamente en uno de cada millón de niños que recibían las dosis orales). En años recientes, los expertos en EE. UU. han cambiado las recomendaciones para lograr un alto nivel de seguridad a pesar de los altos costos. Se recomienda solo el uso de la vacuna de polio inactivo (IPV), que no implica absolutamente ningún riesgo de causar poliomielitis en sí.  Otros países continúan usando la vacuna oral. La evidencia no podría ser más clara, su hijo corre mucho más riesgo de contraer enfermedades infecciosas por sí solas que de las vacunas.

Algunos padres deciden no vacunar porque no quieren tomarse ningún riesgo. Pero elegir no vacunar a su hijo no está libre de riesgos. Su hijo puede contraer la enfermedad y sufrir problemas. Su hijo puede transmitir la enfermedad a otras personas, incluyendo a aquellas personas que puedan ser particularmente vulnerables, como bebés pequeños o parientes con problemas inmunitarios (varios pacientes de cáncer, por ejemplo, no pueden ser vacunados). Y su hijo tendrá que quedarse en casa (de la guardería o la escuela) durante los brotes de enfermedades, incluso si no tiene la enfermedad.

Última actualización
8/28/2017
Fuente
Adapted from Immunizations & Infectious Diseases: An Informed Parent's Guide (Copyright © 2006 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.
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