Los flotadores de cuello para bebés se han convertido en un accesorio popular en las redes sociales, a menudo presentados como una forma adorable y práctica de permitir que los bebés floten en la bañera o en la piscina. Si bien estos anillos o salvavidas inflables pueden parecer divertidos y relajantes, su creciente popularidad también ha suscitado serias preocupaciones en materia de seguridad.
Como padre o madre, es natural preguntarse si los flotadores de cuello para bebés ofrecen un soporte útil o si, por el contrario, introducen riesgos innecesarios durante el juego en el agua. Antes de utilizar uno, es importante comprender cómo funcionan, qué opinan los profesionales sobre su seguridad y qué precauciones son las más importantes cuando su bebé se encuentra dentro del agua o cerca de ella.
¿Cuáles son los riesgos de los flotadores de cuello para bebés?
A pesar de su atractivo diseño, los flotadores de cuello para bebés conllevan riesgos de seguridad significativos de los que los padres deben estar al tanto.
Peligros de ahogamiento por deslizarse a través del anillo
Si el flotador no está inflado correctamente, sufre una fuga de aire o se vuelve resbaladizo, el bebé puede deslizarse a través de la abertura del flotador y caer al agua. Esto puede ocurrir con gran rapidez: la boca, la nariz o incluso la cabeza entera del bebé pueden quedar sumergidas en cuestión de segundos.
Incluso cuando los padres se encuentran cerca, es posible que no haya tiempo suficiente para reaccionar si no tienen ya las manos sobre el niño. Muchas marcas estipulan que los padres deben permanecer al alcance de la mano del niño mientras este utiliza el flotador, sin embargo, se han reportado docenas de situaciones de riesgo inminente y, al menos, dos bebés han muerto ahogados mientras utilizaban flotadores de cuello.
Entre enero de 2019 y enero de 2024, la Comisión de Seguridad de Productos del Consumidor de los EE. UU. (CPSC, por sus siglas en inglés) recibió 115 informes de incidentes relacionados con flotadores de cuello, incluyendo dos informes de fallecimientos de bebés y dos casos de lesiones que requirieron hospitalización.
En 2022, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) emitió una advertencia instando a los padres a no utilizar flotadores de cuello para bebés. La CPSC también advirtió a los padres que no compraran ni utilizaran Otteroo (una popular marca de anillos de flotación para el cuello), citando graves peligros de ahogamiento.
Aunque en 2025 la CPSC aprobó una nueva norma federal de seguridad de productos específica para los flotadores de cuello de bebés, estos productos siguen siendo riesgosos. Incluso cuando cumplen con las normas actualizadas, la forma en que los flotadores de cuello están diseñados y se utilizan puede permitir, aun así, que los bebés se deslicen a través de ellos y queden sumergidos bajo el agua.
Cómo los flotadores de cuello para bebés pueden afectar la respiración y el desarrollo
El ahogamiento no es la única preocupación. La presión ejercida bajo la barbilla y alrededor del cuello también puede afectar las vías respiratorias o colocar la cabeza en una posición insegura. Dado que los bebés tienen vías respiratorias pequeñas y blandas, y un control limitado de la cabeza y el cuello, incluso los cambios leves en la posición pueden interferir con la respiración con mayor facilidad de lo que los padres podrían percibir.
Los flotadores para el cuello de los bebés también pueden ejercer tensión sobre el cuello del niño y presionar los huesos en desarrollo de la columna vertebral, los cuales no están diseñados para soportar el peso corporal total del bebé.
¿Cómo puedo jugar de manera segura en el agua con mi bebé?
La American Academy of Pediatrics (AAP) enfatiza, en sus pautas para la prevención de ahogamientos, que las ayudas inflables para nadar (tales como los manguitos o flotadores de brazo) no sustituyen a los chalecos salvavidas aprobados. Estos productos pueden brindar a los padres una falsa sensación de seguridad y no se debe confiar en ellos para mantener a los bebés a salvo en el agua.
Siempre que los bebés o los niños pequeños se encuentren dentro o cerca del agua, un adulto debe proporcionar una "supervisión táctil". Esto significa permanecer lo suficientemente cerca como para mantener una mano sobre el niño en todo momento. Observar desde el borde de la bañera o desde la orilla de la piscina no es suficiente. La supervisión táctil ayuda a garantizar una reacción más rápida si el niño resbala, tiene dificultades o cambia de posición.
Inscribir a su hijo en clases de natación a una edad temprana es otra forma de poder nadar de manera segura junto a él. La AAP recomienda las clases de natación como una forma adicional de protección contra el ahogamiento. Para muchos niños, estas clases pueden comenzar a partir del primer año. El entrenamiento en habilidades de supervivencia acuática y las clases de natación pueden ayudar a reducir el riesgo de ahogamiento en niños de entre 1 y 4 años, aunque la mayoría de los niños están listos para tomar clases de natación a los 4 o 5 años.
Recuerde
Hable con el pediatra de su hijo sobre otras formas de ayudar a mantenerlo seguro dentro o cerca del agua.
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