Por Lauren Zajac, MD, MPH, FAAP
La contaminación atmosférica exterior proveniente de fábricas, vehículos e incendios forestales es peligrosa para los niños. Sin embargo, el aire que se respira en los hogares, las escuelas y otros espacios bajo techo también es importante, en especial porque los niños pasan mucho tiempo en lugares cerrados.
El aire de espacios bajo techo puede transportar partículas y gases que irritan los pulmones y las vías respiratorias en desarrollo, aumentando la probabilidad de problemas respiratorios e infecciones. Algunos contaminantes atmosféricos de interiores incluso pueden provocar un daño crónico en los pulmones, el cerebro y otros órganos de los niños.
Esto es lo que necesita saber sobre la calidad del aire bajo techo y la salud de su hijo. Se incluyen maneras prácticas de ayudar a todos los integrantes de su familia a respirar mejor.
¿Por qué es tan peligrosa la contaminación del aire de espacios interiores?
Los niños pasan hasta el 90 % del tiempo puertas adentro, por lo que el aire que respiran bajo techo puede tener un gran impacto en su salud. De hecho, los niveles de algunos contaminantes atmosféricos de espacios interiores pueden ser de 2 a 5 veces más elevados que los de espacios al aire libre. Esto significa que el aire en espacios interiores puede exponer a los niños a mayores concentraciones de sustancias perjudiciales a diario que lo que los padres puedan pensar.
Los pulmones de los niños también son más sensibles al humo, las sustancias químicas, el polvo y otros contaminantes que suelen encontrarse puertas adentro. Uno de los motivos es que los niños respiran casi dos veces más rápido que los adultos, inspirando una mayor cantidad de estas sustancias en relación con el tamaño de su cuerpo.
La mala calidad del aire en espacios interiores hace que los niños sean más vulnerables a los resfriados, la tos, las otitis, las bronquitis y la neumonía. La contaminación atmosférica de espacios interiores puede desencadenar exacerbaciones graves en niños con alergias o asma.
Dado que el cuerpo de los niños todavía está en crecimiento, los contaminantes atmosféricos que respiran pueden interferir en el desarrollo saludable. Por ejemplo, algunos estudios demuestran que los niños expuestos a aire de mala calidad en espacios interiores pueden desarrollar pulmones más pequeños de lo normal, lo que podría afectar la salud de los pulmones y el corazón para toda la vida. Se ha demostrado que la contaminación atmosférica afecta los cerebros en desarrollo, lo que causa problemas de aprendizaje y memoria.
¿Cuáles son los peores contaminantes atmosféricos en espacios cerrados?
De todas las sustancias perjudiciales para la salud que se encuentran en el aire de espacios cerrados, el tabaco y el humo del vapeo se sitúan entre las más perjudiciales para la salud del niño. El humo de segunda mano proveniente de cigarrillos, cigarros y pipas aumenta la vulnerabilidad de los niños a cualquier clase de problema respiratorio. El humo de tercera mano, es decir, los residuos que se depositan en los muebles, la piel y el pelaje de las mascotas, también afecta la respiración del niño.
Los fabricantes de vapeadores afirman que sus productos son más seguros que el tabaco tradicional, pero las investigaciones sugieren que el grado de peligrosidad es básicamente similar. Los vapeadores liberan sustancias químicas perjudiciales que pueden dañar los pulmones y el cerebro de su hijo, así como otros órganos.
De igual modo, los sistemas a base de leña o gas también pueden contaminar el aire
El gas natural, el gas propano y los sistemas de calefacción a leña contribuyen a la contaminación atmosférica en espacios cerrados. El uso de estos combustibles libera monóxido de carbono, que cada año causa unas 400 muertes por accidente en los Estados Unidos. El humo de la leña es particularmente peligroso para los niños, ya que contiene niveles elevados de partículas que irritan las vías respiratorias. Los sistemas de cocina y calefacción eléctricos son una opción más pura que el gas y la leña.
Fuentes de contaminación que quizás desconozca
Estos son algunos otros contaminantes atmosféricos comunes que se encuentran en los hogares, las escuelas, los centros de cuidado infantil, los estadios deportivos y otros edificios públicos.
Moho y mildéu, dos clases de hongos que proliferan en zonas muy húmedas.
Caspa de las mascotas (finas partículas de piel de los amigos con pelaje o plumas).
Plagas, como ratones, ratas y cucarachas.
Radón, un gas que se forma en la tierra, las rocas y el agua subterránea y penetra por las grietas de los muros o los cimientos de las construcciones.
Sustancias químicas en el mobiliario que los convierte en artículos resistentes al agua, a las manchas o al fuego.
Compuestos orgánicos volátiles (VOC, por sus siglas en inglés) en productos de limpieza para la casa, pinturas, adhesivos, materiales para manualidades y muchos tipos de plástico.
Aromatizadores de aire y perfumes que irritan las vías respiratorias e incluso provocan cambios en los niveles hormonales saludables.
Continúe leyendo a continuación para obtener consejos para mejorar la calidad del aire que respira su familia en los espacios cerrados.
3 formas de proteger a su hijo de la contaminación atmosférica en espacios cerrados
1. Combata la contaminación de raíz
No fume ni vapee en torno a su hijo. Esto incluye su hogar, el garaje, el patio y los automóviles. (Fumar al aire libre, en la entrada, los patios y los jardines, no es seguro porque el humo vuelve a ingresar a la casa por las puertas, las ventanas y las rejillas de ventilación). El humo de tercera mano en su ropa también puede perjudicar a su hijo. La mejor solución es dejar de fumar: aquí le explicamos cómo hacerlo.
Deshágase del polvo y la caspa. Una limpieza frecuente con una aspiradora con filtro de partículas de aire de alta eficiencia (HEPA, por sus siglas en inglés) logra purificar mejor el aire en espacios interiores. Luego de la aspiradora, lave o trapee las superficies duras, como pisos y mesas, con agua sola o un limpiador sin perfume. De esta manera, se elimina el polvo aún más, que transporta esporas de moho , secreciones de ácaros del polvo , caspa animal y otras partículas que flotan en el aire. Consejo profesional: aspire y trapee el piso cuando los niños no estén en la casa, para que no inspiren las partículas que pudieran levantarse durante la limpieza.
Mantenga su casa fresca y seca. El calor extremo aumenta el daño que producen todas las formas de contaminación atmosférica en espacios cerrados, así que haga todo lo que pueda para controlar las temperaturas interiores durante épocas de mucho calor. Los baños, los sótanos y otras áreas húmedas requieren mucha ventilación para evitar la aparición de moho y mildéu. En climas húmedos, un deshumidificador podría ser la mejor solución para toda la casa.
Haga controlar los hornos, las estufas y los fogoneros a leña. Los expertos en calefacción o fogoneros pueden asegurarse de que las ventilaciones, los conductos y otros sistemas estén funcionando correctamente.
Instale alarmas de monóxido de carbono y humo. Estos dispositivos pueden proteger a su familia de fugas mortales. Coloque detectores de monóxido de carbono y humo en todos los niveles de su casa y cámbieles las baterías con frecuencia.
Haga una prueba de gas radón en su casa. El radón es un gas incoloro e inoloro que puede ingresar a los edificios a través de las grietas de los cimientos. Es la segunda causa principal de cáncer de pulmón (después del tabaquismo). Haga pruebas de control en su casa, especialmente si vive debajo del tercer piso. Para obtener más información sobre cómo hacer las pruebas, comuníquese con la línea directa nacional de información sobre el radón al 1-800-SOS-RADON (1-800-767-7236) o visite sosradon.org.
Evite encender velas y otros productos con perfumes en el interior de su casa. La mayoría de las velas perfumadas y los inciensos liberan sustancias químicas cuando están en uso que pueden dañar los pulmones de los más pequeños. Los aromatizadores de aire y los productos con fragancias muy concentradas también liberan VOC y otros contaminantes perjudiciales. Evite lo artificial y opte por opciones naturales, como limones cortados o flores frescas, o simplemente disfrute de la frescura de un hogar sin fragancias.
Use productos de limpieza más seguros. Pruebe limpiar ventanas, espejos y pisos con una solución a base de agua y vinagre. El bicarbonato de sodio permite refregar y quitar manchas de cerámicos, lavabos y otras superficies duras. Para tareas más difíciles, busque limpiadores con la etiqueta "Safer Choice", "Green Seal" o "Design for the Environment" (para los desinfectantes).
Use productos sin aromas para lavar la ropa. Los niños inspiran los aromas químicos que se depositan en la ropa, las sábanas y las toallas, por lo que las opciones sin fragancias resultan más seguras.
Use métodos de control de plagas más seguros. ¿Tiene problemas con los insectos, ratones y otras plagas? Busque un servicio local que no utilice sustancias químicas tóxicas, o elija opciones más seguras y, cuando sea posible, emplee un control integrado de plagas (IPM, por sus siglas en inglés). El IPM usa estrategias para evitar las plagas, como por ejemplo, deshacerse de fuentes de alimentos y agua, sellar puntos de ingreso de plagas y eliminar elementos desordenados donde suelen ocultarse. Si se necesitan pesticidas, elija opciones más seguras, como cebos en zonas fuera del alcance de los niños.
Elija telas y mobiliario naturales siempre que sea posible. Los muebles de madera maciza no contienen el formaldehído tóxico que se encuentra en los muebles de madera prensada y otros muebles del hogar. Se pueden producir fugas de sustancias químicas, como el formaldehído, durante años contaminando el aire que respira su familia. Las alfombras, los cortinados, las sábanas y las toallas fabricadas con telas naturales como algodón, lana o lino son opciones más seguras.
2. Filtre y ventile para purificar más el aire
Cuando haya atacado los contaminantes de raíz, su próxima tarea será purificar el aire.
Permita el ingreso de aire fresco. Ventilar su casa puede ayudar a purificar restos de humo, toxinas y partículas. Sin embargo, si los niveles de contaminación externa son elevados donde vive, esto podría empeorar la calidad del aire en los espacios cerrados. Use el índice de calidad del aire "Air Quality Index" (también disponible en muchas aplicaciones climáticas para teléfonos inteligentes) para obtener información sobre la calidad del aire local y las precauciones recomendadas. Los días en que la concentración de la contaminación sea muy alta (por ejemplo, humo proveniente de un incendio forestal), posiblemente deba tomar medidas para proteger el aire en los espacios interiores.
Use un purificador de aire HEPA. Estos sistemas altamente eficientes absorben partículas diminutas en el aire de espacios interiores, favoreciendo la respiración de los niños. Una estrategia inteligente es colocar un purificador atmosférico acorde al tamaño de la habitación o sala de juegos de su hijo. En muchos hogares se pueden instalar sistemas de filtrado que reducen la contaminación en cada habitación. También existen purificadores atmosféricos más económicos que el usuario puede instalar sin ayuda para reducir la contaminación en cada habitación.
3. Piense en otros espacios interiores que su hijo utilice
Compartir los consejos de purificación de aire de este artículo con proveedores de cuidado infantil o amigos y familiares que su hijo suele visitar podría ser útil.
Si siente curiosidad por el aire en los espacios interiores de la escuela, averigüe que métodos y sistemas se han implementado para reducir los contaminantes. Aliente a la escuela de su hijo a mejorar la calidad del aire de espacios interiores poniendo en práctica las recomendaciones del programa Herramientas para mejorar la calidad del aire en espacios interiores de las escuelas (Indoor Air Quality Tools for Schools) de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés).
Los niños asmáticos deben contar con un plan de acción para el asma actualizado en la escuela, los programas deportivos y otros grupos que tal vez lo necesiten para responder ante una emergencia respiratoria.
Recuerde, el pediatra está aquí para ayudar
El médico de su hijo puede brindarle recomendaciones sobre la calidad del aire local y compartir métodos para proteger a los niños de todas las formas de contaminación perjudicial.
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Acerca de la Dra. Zajac
Lauren Zajac, MD, MPH, FAAP, miembro del comité ejecutivo y directora del Consejo de Salud Ambiental y Cambio Climático de la American Academy of Pediatrics, es profesora titular en el Departamento de Medicina Ambiental y Salud Pública y en el Departamento de Pediatría de Icahn School of Medicine en Mount Sinai. La Dra. Zajac trabaja como pediatra en la Unidad de Especialidad en Salud Ambiental Pediátrica de la Región 2, que brinda servicios a Nueva Jersey, Nueva York, Puerto Rico y las Islas Vírgenes de los Estados Unidos.
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