Por Tracy McCallin, MD, FAAP & Rohit Shenoi, MD, FAAP
Aprender a nadar debe ser una prioridad para todas las familias. Es una destreza importante que puede jugar un papel esencial para ayudar a los niños a prevenir el ahogamiento, una de las causas principales de muerte entre los niños. Los niños, y sus padres necesitan aprender a nadar para ayudar a que el tiempo que pasen en el agua sea seguro y divertido.
A continuación, le ofrecemos algunos consejos de la American Academy of Pediatrics (AAP) sobre cuándo es el mejor momento para comenzar con las
clases de natación y con lo que debe contar un buen programa de clases de natación.
¿Cuándo debe mi niño aprender a nadar?
La AAP recomienda las clases de natación como una forma de protección contra el ahogamiento, las cuales pueden comenzar para muchos niños a partir del
año de edad. Sin embargo, tenga en cuenta que los niños se desarrollan a ritmos diferentes y no todos están listos para iniciar las clases de natación exactamente a la misma edad.
Al decidir si su hijo está listo para tomar clases de natación, considere su madurez emocional, sus capacidades y limitaciones físicas y de desarrollo, así como su nivel de comodidad en el agua. Si tiene dudas, su pediatra puede ayudarle a determinar cuándo está listo su hijo y conversar con usted sobre cualquier inquietud que pueda tener.
Clases de natación para padres y niños pequeños: beneficio para muchas familias
Diversos estudios sugieren que el entrenamiento en competencia acuática y habilidades de supervivencia, brindado a través de clases de natación, puede ayudar a reducir el riesgo de ahogamiento en niños de entre 1 y 4 años de edad. Muchos niños aprenden a caminar al cumplir el año y adquieren una mayor movilidad, y esto los expone al riesgo de acceder al agua, como en una
piscina en el patio de la casa.
Las clases que involucran tanto a los padres como a sus hijos constituyen también una excelente manera de inculcar hábitos de seguridad acuática y comenzar a desarrollar la preparación para la natación, así como habilidades básicas de supervivencia en el agua, tales como flotar boca arriba. Si su hijo parece estar listo, es una buena idea comenzar las clases a una edad temprana.
Clases para niños mayores de 4 años: un deber para la mayoría de las familias
Para su cuarto cumpleaños —si es que aún no han comenzado—, la mayoría de los niños ya están listos para tomar clases de natación. A esta edad, por lo general pueden aprender habilidades básicas de supervivencia en el agua que van más allá de flotar boca arriba, tales como mantenerse a flote y dirigirse hacia un punto de salida.
Hacia los 5 o 6 años de edad, la mayoría de los niños que asisten a clases de natación logran dominar el estilo crol. Si su hijo aún no ha iniciado un programa de aprendizaje de natación, ¡ahora es el momento ideal!
¿La AAP recomienda clases de natación para bebés menores de 1 año?
No, ya que actualmente no existe evidencia de que los programas de natación para bebés menores de un año reduzcan su riesgo de ahogamiento.
Algunos bebés de entre 6 y 12 meses pueden ser entrenados para flotar por reflejo boca arriba (sobre la espalda), pero es posible que, desde el punto de vista del desarrollo, aún no sean capaces de nadar. Los bebés de esta edad pueden mostrar movimientos reflejos de "natación", pero todavía no logran levantar la cabeza fuera del agua con la suficiente destreza como para respirar.
No obstante, está bien inscribirse en una clase de juegos acuáticos para padres e hijos con el fin de ayudar a su bebé a acostumbrarse a estar en la piscina; esta puede ser una actividad divertida para disfrutar juntos. Si está considerando otros tipos de clases de natación para bebés, por favor consulte a su pediatra. Él o ella podrá ayudarle a evaluar las capacidades y limitaciones físicas y de desarrollo de su hijo.
Recuerde, las clases de natación no logran que los niños sean "infalibles contra ahogamientos".
Tenga siempre presente que
las clases de natación son solo una de las varias formas importantes de protección necesarias para ayudar a prevenir los ahogamientos.
Otra capa fundamental es la supervisión constante, cercana y atenta cuando su hijo se encuentra dentro o cerca de una piscina o de cualquier cuerpo de agua.
Asimismo, resulta esencial bloquear el acceso a las piscinas durante los
momentos en que no se está nadando. La Comisión de Seguridad de Productos del Consumidor determinó que, en el momento de producirse un ahogamiento, no se esperaba que el 69 % de los niños menores de 5 años se encontrara en el agua.
¿Qué debo tener presente cuando esté buscando clases de natación?
Busque clases e instructores que sigan pautas centradas no solo en las técnicas de brazada, sino también en habilidades más amplias de
supervivencia en el agua.
Todos los niños deberían aprender, por ejemplo, a regresar a la superficie desde debajo del agua, a impulsarse al menos 25 yardas y a salir del agua. Los instructores deben evaluar el progreso de los niños y ofrecer retroalimentación continua sobre sus niveles de habilidad.
Para niños de todas las edades, busque programas que:
Tengan instructores capacitados y con experiencia. Los instructores de natación deben estar entrenados y certificados y haber seguido un currículo de aprendizaje de natación acreditado a nivel nacional. Deben también contar con salvavidas o socorristas de turno durante las clases que tengan certificación vigente para practicar reanimación cardiopulmonar (RCP) y primeros auxilios.
Enseñen buenos hábitos de seguridad en el agua o en las cercanías de estas. Los niños deben aprender que nunca deben nadar solos o sin la supervisión de un adulto. Los instructores deben enseñarles a los niños que siempre deben pedir permiso a los padres, salvavidas o instructores de natación, antes de meterse a la piscina o cualquier superficie con agua como un lago.
Enseñen qué puede hacer si se encuentren en el agua de forma inesperada. Esto incluye practicar técnicas de habilidad en el agua, tales como el auto rescate (evacuación). Las clases deben ofrecer una variedad de condiciones realistas, tales como caerse en el agua o tener que nadar con ropa. Los niños mayores también deben aprender qué deben hacer si ven que otra persona está teniendo dificultades en el agua, y cómo pedir ayudar.
Permitir que vea una clase primero para comprobar si esta clase le conviene a su niño. No todas las clases de natación son iguales, y los padres deben comparar las opciones que tienen y elegir la que mejor se ajuste a sus necesidades. ¿Están los niños nadando la mayoría del tiempo o tienen largos periodos de inactividad durante los cuales tiene que esperar por su turno? ¿Los niños reciben atención individualizada? ¿Los instructores son amables y experimentados?
Se requieren múltiples sesiones. Una vez que los niños comiencen las clases, usted debería poder observar un progreso gradual pero constante en sus habilidades a lo largo del tiempo. Continúe con las clases al menos hasta que su hijo domine las habilidades básicas de competencia acuática. Es posible que se requieran sesiones de repaso.
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Se requieren múltiples sesiones. Una vez que los niños comiencen las clases, usted debería poder observar un progreso gradual pero constante en sus habilidades a lo largo del tiempo. Continúe con las clases al menos hasta que su hijo domine las habilidades básicas de competencia acuática. Es posible que se requieran sesiones de repaso.
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Actividades acuáticas adaptadas. Las clases de natación y las actividades acuáticas recreativas pueden adaptarse para
niños con necesidades especiales de salud y discapacidades del desarrollo, como aquellos con
autismo. Estos programas reducen el riesgo de ahogamiento y pueden ayudar a mejorar la competencia en la natación en niños y adolescentes con autismo (y también pueden beneficiar las habilidades motoras, el comportamiento y el estado de ánimo del niño).
Además, para niños menores de 4 años, busque programas que:
Ofrecen un ambiente apropiado para la edad. Su niño debe sentirse a salvo y seguro durante las clases, con actividades que fomenten su desarrollo social, intelectual, físico y emocional. Sin embargo, su niño también debe aprender a tener una actitud sana y de respeto por el agua.
Incluyen "supervisión de contacto". Siempre que los bebés y niños pequeños se encuentren en las cercanías del agua, incluso durante las clases, debe haber un adulto al alcance de la mano que pueda brindar "supervisión de contacto". Se debe fomentar la participación de los padres, especialmente dado que también ayuda a las familias a saber qué practicar entre clases. Si no puede estar en el agua con su hijo o observarlo de cerca durante las lecciones, las clases particulares que ofrecen instrucción individualizada pueden ser una mejor opción.
Mantienen la pureza del agua. Debido a que los niños pequeños tienden a tragarse o respirar en el agua, es de suma importancia que el agua esté desinfectada y que mantenga el nivel apropiado de cloro. Un buen programa también debería exigir que el niño utilice un traje de baño ajustado en las piernas, para ayudar a evitar la dispersión de desechos corporales en el agua.
Mantienen cálida la temperatura del agua. Hay mayor riesgo de hipotermia en esta edad. Lo ideal es que el agua de las clases de natación y seguridad en el agua para niños menores de 3 años sean en agua cálidas de temperatura entre 87 a 94 grados Farenheit (30 a 34 grados Centígrados).
Cómo encontrar clases de natación accesibles en su comunidad
En algunas comunidades, los niños corren mayores riesgos en el entorno acuático, ya que las clases de natación y los lugares seguros para nadar no siempre son fáciles de encontrar o de costear.
La buena noticia es que, a menudo, existen formas de
encontrar clases de natación locales y de bajo costo que se adapten a su familia y a sus horarios. Muchas asociaciones YMCA, departamentos de parques y recreación, escuelas y organizaciones comunitarias ofrecen clases de natación gratuitas o a bajo costo, especialmente durante los meses de verano. Algunos programas están diseñados específicamente para niños pequeños o para familias con acceso limitado a piscinas.
El pediatra de su hijo, la secretaría de la escuela o el centro recreativo local también podrían ayudarle a encontrar programas disponibles en su zona. Si no hay clases disponibles de inmediato, recuerde que las lecciones de natación son solo una de las medidas de seguridad acuática. La
supervisión atenta, las cercas alrededor de las piscinas y los
chalecos salvavidas son recursos importantes para ayudar a mantener a los niños seguros hasta que sea posible asistir a clases formales.
Cómo supervisar su niño cuando está dentro o en cercanías del agua
Supervisión apropiada en el agua, incluso si su niño está aprendiendo a nadar, es una de las formas más importantes para ayudar a prevenir ahogamientos. El ahogamiento sucede rápido y es silencioso, y mucho más común de lo que las familias creen. Le sucede todos los días a niños que tienen padres y cuidadores amorosos y que se dedican a cuidarlos.
Para vigilar con eficacia y mantener a salvo a su niño a la hora de nadar, tenga en cuenta lo siguiente:
Preste mucha atención de manera constante. No se distraiga con otras actividades (tales como, leer, juegos electrónicos, uso del celular o cortar el césped), aunque haya un salvavidas presente.
Evite las bebidas alcohólicas o consumir drogas cerca de las superficies con agua, especialmente cuando está encargado de vigilar a otros.
Para niños más jóvenes y nadadores con poca experiencia, métase al agua con ellos. ¡La" supervisión de contacto" es esencial! Incluso si usted no está nadando pero hay una piscina o superficie con agua cerca, siempre mantenga a los niños al alcance de la mano. Si tiene que irse, llévese al niño con usted.
No deje a un bebé o a un niño pequeño en el agua o cerca del agua bajo el cuidado de otro niño.
Especialmente durante fiestas o días de campo a una piscina o lago, cuando es muy fácil distraerse,
asigne a un "vigilante del agua" cuyo trabajo es estar pendiente constantemente del niño que está en el agua o en sus cercanías. Túrnese, y dele a otro adulto el trabajo de vigilante del agua una vez que se haya cumplido el tiempo acordado (como, por ejemplo, 15 a 20 minutos).
Recuerde que
el riesgo principal de ahogamiento para los niños pequeños entre 1-4 años es el acceso inesperado y sin supervisión al agua. Los niños son curiosos por naturaleza y con frecuencia
se salen sigilosamente sin que usted lo note cuando no es hora de nadar.
Siempre use chalecos salvavidas cuando este dentro o en cercanías de superficies con agua naturales, tales como un lago o un río. Cerciórese de que se ajusten bien (le queden bien) y que sean aprobados por la Guardia Costera de los Estados Unidos. Niños. Los niños débiles y los que no nadan bien deben también usar chalecos salvavidas en las piscinas o en los parques acuáticos.
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Sepa cómo identificar las señales de problemas en el agua y cómo responder en caso de emergencia. Todas las personas, incluyendo a los padres, cuidadores y niños mayores deben aprender reanimación cardiopulmonar (RCP) y técnicas de rescate para actuar en caso de una situación de ahogamiento. ¡La seguridad en el agua es un asunto que concierne a toda la familia!
Qué debe recordar sobre las clases de natación para niños
Inscribirse en lecciones de natación de calidad, una vez que su hijo esté listo para ellas, es una de las varias formas esenciales de ayudar a prevenir los ahogamientos. Y si
aún no ha aprendido a nadar, ¡ahora es el momento perfecto para que tome lecciones también!
Hable con su pediatra si tiene alguna pregunta sobre si su hijo está listo para tomar lecciones de natación y cómo encontrar un programa de calidad para su familia.
Más información:
Acerca de la Dra. McCallin
Tracy McCallin, MD, FAAP, es miembro del Consejo sobre Prevención de Lesiones, Violencia y Envenenamientos de la American Academy of Pediatrics y es médica adjunta en el Departamento de Urgencias Pediátricas del Rainbow Babies & Children’s Hospital en Cleveland. La Dra. McCallin ha servido como codirectora de la Actualización Focalizada de 2024 de la Asociación Estadounidense del Corazón y la American Academy of Pediatrics sobre
Circunstancias Especiales: Reanimación tras el Ahogamiento. Actualmente es profesora asociada de Pediatría en la Case Western Reserve University y jefa asociada de Calidad para la Educación en el Rainbow.
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Acerca del Dr. Shenoi
Rohit P. Shenoi, MD, FAAP, es profesor de Pediatría en el Baylor College of Medicine y médico adjunto en el Centro de Emergencias del Texas Children's Hospital. Es miembro del Consejo para la Prevención de Lesiones, Violencia y Envenenamiento de la American Academy of Pediatrics.
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