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Seguridad & Prevención

Cada día cuando se aproxima el quinto periodo de gimnasia, la frecuencia cardiaca de Aaron se acelera, su respiración se hace pesada y comienza a sudar. Y eso sucede antes de que se ponga su uniforme de gimnasia. Verán, Aaron sabe que se burlarán de él, le pondrán apodos y le meterán zancadilla durante las actividades físicas. Se ha “enfermado” y ha pasado el periodo de clase en la clínica de enfermería tantas veces que la excusa ya no funciona. Él no sabe qué hacer, pero sabe que hará casi cualquier cosa para mantenerse lejos de estos dos chicos que simplemente no lo dejan en paz.

En 2005, casi el 28% de estudiantes entre 12 a 18 años de edad comunicaron que sufrían de acoso escolar en los seis meses pasados, de acuerdo con el Departamento de Justicia de EE. UU. Y aunque es probable que cualquier cicatriz física ocasionada por acoso escolar sane rápidamente, las cicatrices emocionales pueden perdurar.

Más allá de lo físico

Los efectos físicos del acoso escolar son bien conocidos: ojos amoratados, moretones, dolores de cabeza, trastornos del sueño y dolores abdominales se cuentan entre los efectos que todos nosotros asociamos con los abusos de los acosadores. Pero otros a menudo pasan inadvertidos. “Lo que sale a luz en la literatura actual es que los adolescentes a quienes se les somete a acoso escolar como víctimas se vuelven sujetos a alojar efectos a largo plazo cuando llegan a la adultez”, indica el Dr. Joseph Wright, M.P.H., FAAP, presidente del Subcomité de Prevención de la Violencia de American Academy of Pediatrics (AAP). “Los más preocupantes tienen que ver con la contribución para poner de manifiesto problemas de salud mental, como depresión e ideas suicidas”.

El acoso escolar daña la habilidad de un niño de verse con luz positiva. Un adolescente cuya autoestima es socavada puede empezar a creer que lo que le dice el acosador es cierto y comienza a acosarse a sí mismo con pensamientos de ser débil, feo o inútil. Esto puede llevar a sentir aversión por sí mismo o sentirse desesperanzado. El retraimiento y la ansiedad social también pueden convertirse en un problema, al dañar aún más la autoestima del adolescente. Un resultado particularmente problemático del acoso escolar lo constituye la ira, que puede provocar pensamientos (o acciones) de toma de represalias. Casi tres cuartos de los atacantes en tiroteos en escuelas se sentían víctimas de acoso escolar, informa el Servicio Secreto de EE. UU.

“¿Alzarse en defensa propia?”

Así que ¿cómo sabe si su adolescente está siendo víctima de acoso escolar? La mayoría de chicos no les cuentan de inmediato a sus padres acerca del acoso escolar por razones de vergüenza, miedo o que se les etiquete como “soplones”, o bien, porque tienen la esperanza de que desaparecerá sin intervención, indica el Dr. Robert Sege, Ph.D., FAAP, director de la pediatría ambulatoria de Boston Medical Center. Cuando los padres finalmente se enteran del acoso escolar, es probable que ya haya estado ocurriendo por cierto tiempo, indica el médico. Es por este motivo que es tan importante estar en sintonía con su hijo adolescente. “Los padres necesitan tener conocimiento de cualquier cambio de comportamiento que afecte los patrones de sueño del menor, su alimentación, su deseo de ir a la escuela o su desempeño escolar”, dice el Dr. Wright. Debido a que los años de la adolescencia son caóticos de cualquier manera, puede tratarse de acoso escolar o de cualquier otra cosa. Su trabajo es averiguarlo. Si se trata de acoso escolar, evite dar el consejo de “defiéndete tú mismo” o “contraataca”. “Nosotros, como adultos, crecimos en una cultura en donde si decidíamos resolver las cosas con nuestras propias manos, lo más que podía suceder era una lucha a puñetazos”, indica el Dr. Wright. Ahora bien, con el uso de armas letales, que a menudo constituye un factor en la toma de represalias, decirles a los adolescentes que contraataquen puede ir en su contra, manifiesta él. Podría ser peligroso o hasta mortal. En cambio, lo que los padres deberían hacer es intervenir de inmediato.

Primer paso: Hable con su hijo adolescente y asegúrele que no hay nada malo con él. Explíquele que la mayoría de acosadores no se aceptan a sí mismos e intentan hacer sentir mal los demás, de modo que esto los haga sentir mejor. Luego, haga que la escuela se involucre. Probablemente se organizará una reunión entre su hijo, el acosador, sus padres, el director y usted para discutir el problema y encontrar una solución. 

Es momento de recompilar 

Con suerte, la intervención de los adultos detendrá el acoso escolar. Para ayudar a su hijo adolescente a reparar su autoestima, ayúdelo a darse cuenta de que es capaz y valioso al elogiarlo con frecuencia. Ayudarlo a encontrar otro entorno social, como una clase de arte, grupo musical, equipo de atletismo o actividad académica también resulta útil. La idea es lograr que se involucre con personas y actividades nuevas, en donde probablemente sea exitoso y reciba un estímulo a su autoconfianza. Según la gravedad del acoso escolar y los efectos emocionales que sufra su hijo, a veces es necesario permitirle cambiarse de escuela. Aunque esto parece ser una medida drástica, si asistir a la escuela continúa causando ansiedad emocional, no puede salir algo bueno de eso. Si existe alguna inquietud de que a su adolescente no le está yendo mejor, que está acumulando pensamientos de venganza o está sintiendo deseos suicidas, no dude en comunicarse con un pediatra que pueda ponerlo en contacto con un especialista en salud mental. Aunque existen muchos problemas que enfrentan los adolescentes durante esa etapa, una autoestima apaleada por el acoso escolar no tiene por qué ser problema.

Consejos prácticos: ¿Qué es el acoso escolar en realidad?

Puede ser difícil determinar si lo que está experimentando su hijo es realmente acoso escolar o simplemente “chicos que se comportan como chicos”. Que a alguien le digan un apodo una sola vez o que un amigo lo ignore durante unos días no constituye acoso escolar. El acoso escolar es un comportamiento repetitivo, intencional, agresivo dirigido a alguien más vulnerable que el acosador. Los tipos de acoso escolar son:

  • Físico: pegar con puñetazos, patear, robar las pertenencias
  • Verbal: poner apodos, burlarse, insultar
  • Psicológico: exclusión intencional, propagar rumores
  • Cibernético: mandar mensajes de texto, correos electrónicos o mensajes instantáneos de contenido cruel, publicar insultos en Internet.

 

Última actualización
5/19/2013
Fuente
Healthy Children Magazine, Back to School 2008
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.