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Problemas de salud
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Rompe mitos sobre la mascarilla: preguntas frecuentes sobre el uso del tapabocas en niños

Mask Mythbusters: 5 Common Misconceptions about Kids & Cloth Face Coverings Mask Mythbusters: 5 Common Misconceptions about Kids & Cloth Face Coverings

​​Por: Kimberly M. Dickinson, MD, MPH y Theresa W. Guilbert, MD, MS, FAAP

Junto con el distanciamiento físico y el buen lavado de manos, las mascarillas ayudan a prevenir la propagación del SARS-CoV-2, el virus que causa el COVID-19. Esto incluye a la variante Delta más contagiosa. Las mascarillas pueden ser especialmente importantes para los niños menores de 12 años, que aún no son elegibles para las vacunas contra el COVID-19.

Algunos padres pueden tener inquietudes sobre las mascarillas y estamos aquí para ayudar. Aquí hay algunas preguntas comunes sobre los niños y los tapabocas o barbijos, junto con información basada en evidencia que esperemos lo tranquilice:

¿El uso de la mascarilla le dificulta la respiración a mi niño?

Se han escuchado preocupaciones de que las mascarillas reducen el consumo (toma) de oxígeno y que pueden ocasionar bajos niveles de oxígeno en la sangre, conocido como hipoxemia. Sin embargo, las mascarillas son hechas de materiales respirables que no bloquean el oxígeno que su niño necesita. Las mascarillas no afectan la capacidad de su niño para poner atención (enfocarse) o aprender en la escuela. La gran mayoría de niños de 2 años en adelante pueden usar los tapabocas con seguridad por largos periodos de tiempo, como es el caso del día escolar o en la guardería. Esto incluye a niños con muchas afecciones médicas.

¿Las mascarillas pueden interferir con el desarrollo de los pulmones de un niño?

No, usar barbijos no previene que los pulmones de su niño se desarrollen con normalidad. Esto se debe a que el oxígeno fluye a través y alrededor de la mascarilla, mientras que bloquea la saliva y microgotas respiratorias que se desprenden y pueden quedar suspendidas en el aire y que pueden contener el virus. Mantener sanos los pulmones de su niño es importante, lo que incluye prevenir infecciones como el COVID-19.

¿Las mascarillas atrapan el dióxido de carbono que normalmente expelemos (expulsamos) cuando respiramos?

No. Hay informes falsos de que las mascarillas pueden ocasionar intoxicación por dióxido (conocida como hipercapnia) al respirar de nuevo el aire que normalmente expelemos (expulsamos). Pero esto no es cierto. Las moléculas del dióxido de carbono son pequeñísimas, incluso más pequeñas que las microgotas respiratorias. No pueden quedar atrapadas en materiales respirables como los de las mascarillas descartables. De hecho, los cirujanos usan mascarillas bien ajustadas todo el día como parte de su trabajo, sin que les causen ningún problema.

Sin embargo, los niños menores de 2 años de edad no deben usar mascarillas debido a que es posible que no se las puedan quitar por sí solos y necesiten ayuda. Los niños con problemas respiratorios graves o deficiencias cognitivas también se les podría dificultar tolerar el tapabocas y podría ser necesario tomar precauciones adicionales.

¿Las mascarillas pueden debilitar el sistema inmunitario debido a que someten al cuerpo a estrés?

No. Usar una mascarilla no debilita su sistema inmunitario o aumenta la probabilidad de enfermarse si es expuesto al virus del COVID-19. Usar tapabocas, incluso si no tiene síntomas del COVID-19, ayuda a prevenir la propagación del virus.

¿Cómo es que las mascarillas previenen la propagación del COVID-19?

Cuando se usan correctamente, las mascarillas crean una barrera que reduce que se esparzan las microgotas respiratorias de una persona a otra. Esas microgotas desempeñan un papel importante en la propagación del COVID-19 porque pueden portar SARS-CoV-2, el virus que causa el COVID-19. Las mascarillas también pueden protegerlo de otros que pudieran tener el coronavirus pero que no tienen síntomas y que puedan entrar en contacto a menos de 2 metros de distancia (6 pies) de usted, que es la distancia que las microgotas pueden trasladarse cuando las personas estornudan, tosen o hablan en voz alta.

Para que las mascarillas sean eficaces deben:

  • Cubrir al mismo tiempo la nariz y la boca

  • Quedar ajustada pero cómoda contra los lados de la cara

  • Asegurarse con ganchos elásticos detrás de las orejas o con tiras/cintas

  • Tener varias capas

  • Permitir la respiración sin ninguna restricción

  • Lavarse y secarse bien después de usarlas

Otra ventaja de usar mascarillas es que pueden ayudar a prevenir que las personas se toquen la boca y la cara, que es otra forma en que se puede esparcir el COVID-19.

Recuerde:

Las máscarillas son una herramienta importante para prevenir la propagación del COVID-19, especialmente cuando circulan variantes peligrosas entre los niños no vacunados. Son seguras y efectivas para cualquier persona mayor de 2 años. No dude en hablar con el pediatra de su hijo si tiene alguna pregunta sobre el uso de mascarillas faciales.

Más información

Sobre la Dra. Dickenson

Kimberly W. Dickinson, MD, MPH, es miembro becario de pediatría pulmonar en la Universidad Johns-Hopkins in Baltimore, médico y miembro de la Sección de Medicina Respiratoria Pediátrica y del Subcomité de Medicina del Sueño de la AAP.



Sobre la Dra. Guilbert

Theresa W. Guilbert, MD, MS, FAAP, es profesora de Pediatría en la Universidad de Cincinnati y directora del Centro Médico del Hospital Infantil de Cincinnati, y el Centro para el Tratamiento de Asma en la División de Medicina Pulmonar. Tiene 20 años de experiencia brindando atención médica a niños y adolescentes con asma infantil desde la edad preescolar o con asma severa, y conduciendo investigación clínica de epidemilogía. Ella es un miembro de la Sección de Medicina Respiratoria Pediátrica y del Comité de Medicina del Sueño de la AAP.

Última actualización
8/12/2021
Fuente
American Academy of Pediatrics Section on Pulmonary and Sleep Medicine (Copyright © 2020)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.
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