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Problemas de salud
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Tristezas de invierno: trastorno afectivo estacional y depresión

Para algunos niños, el cambio de estación trae consigo un cambio de humor. ¿Será una fase pasajero o algo más serio? Esto es lo que necesita saber sobre la depresión, SAD y su hijo.

La depresión puede ser un problema grave para los adultos y para los niños por igual. Independientemente de la estación, los cambios en el humor o actitud de un niño no es algo que se debe ignorar o descartar. Lo que parece ser la mala actitud recientemente desarrollada de un adolescente, en realidad podría ser un caso de depresión o, en algunos casos, Trastorno afectivo estacional.

El Trastorno afectivo estacional (SAD), con frecuencia denominada “depresión de invierno”, es un subtipo de depresión que sigue un patrón estacional. La forma más común de SAD ocurre en el invierno, a pesar de que algunas personas experimentan síntomas durante la primavera y el verano.

Aunque casi siempre se habla del SAD en términos de adultos, los niños y los adolescentes no necesariamente son inmunes. “El SAD puede existir entre niños, pero no se ha estudiado bien”, indica Eve Spratt, M.D., MSCR, profesor adjunto de pediatría y psiquiatría en la Universidad de medicina de Carolina del Sur. “No estoy enterada de ningún estudio basado en evidencias donde se hayan examinado los índices del SAD o el tratamiento en niños”.

Síntomas de estación

El SAD generalmente se desarrolla en una persona al principio de sus 20 años, y el riesgo del trastorno disminuye a medida que crece. El SAD se diagnostica con más frecuencia en mujeres jóvenes, pero es posible que los hombres que tienen el SAD padezcan de síntomas más graves. Las personas con un historial familiar de SAD o aquellos que viven en las latitudes del norte en donde las horas de luz del día durante el invierno son más cortas, tienen un mayor riesgo de desarrollar el SAD.

A medida que se acerca el invierno, del 10 al 20 por ciento de nosotros empieza a padecer los leves síntomas del SAD. Nos entristece el acortamiento de los días, meternos en la cama más temprano y resentimos levantarnos cuando la luz de la mañana es tenue. Para 14 millones de estadounidenses, estos síntomas empeoran considerablemente a medida que avanza el invierno.

Es posible que las personas con SAD deseen alimentos reconfortantes, incluyendo carbohidratos simples como pasta, pan y azúcar. Con el exceso de calorías poco saludables y la falta de frutas frescas, vegetales y granos enteros, con frecuencia surge la fatiga. Es posible que se depriman y se vuelvan irritables. Eventualmente, ya no pueden mantener su estilo de vida normal. Es posible que se retraigan socialmente y ya no disfruten las cosas que eran divertidas. Es como si se hubieran acabado las baterías de una persona. Para los padres, el SAD obviamente puede tener un fuerte impacto en la capacidad de ser un padre efectivo.

Los niños y los adolescentes también pueden padecer estos síntomas. Pueden experimentar sentimientos de baja autoestima y desesperanza. Los niños con depresión se esfuerzan para concentrarse en sus tareas escolares. Sus calificaciones pueden bajar, empeorando los sentimientos de baja autoestima. Los síntomas que tardan más de dos semanas son motivos de preocupación.

El SAD de primavera y de verano se caracterizan por la ansiedad, el insomnio, la irritabilidad y la pérdida de peso. Los síntomas se asemejan más a una manía que a una depresión.

No existe ninguna causa conocida

Los investigadores no han determinado con precisión qué ocasiona el SAD. Existen algunas evidencias que indican una alteración en el “ritmo circadiano” de una persona, el ciclo natural del cuerpo para dormir y despertar. A medida que los días se acortan, la cantidad cada vez menor de luz puede despistar el reloj natural del cuerpo, desencadenando la depresión. La luz del día también juega un papel en la producción de melatonina y serotonina del cerebro. Durante el invierno, su cuerpo produce más melatonina (que estimula el sueño) y menos serotonina (que combate la depresión). Los investigadores no saben por qué algunas personas son más susceptibles al SAD que otras.

“En general, el SAD es un trastorno más reconocido en adultos ya que muchos de los trastornos de salud mental en niños surgen con el tiempo”, indica la Dra. Spratt. “Diagnosticar el SAD en un niño no es fácil, ya que determinar el patrón de depresión lleva tiempo. Un médico generalmente intentará primero determinar si un niño padece de depresión o ansiedad, después observará el patrón con el tiempo”.

Para diagnosticar el SAD, es necesario que los médicos realicen un examen médico para descartar otras posibles causas de los síntomas, como hipotiroidismo, hipoglicemia o mononucleosis. Los médicos pueden administrar cuestionarios para determinar el humor y también para buscar un patrón estacional. “Es difícil diagnosticar niños con depresión para empezar, ya que con frecuencia se presenta como irritabilidad, y tienen dificultades para comprender términos como ‘tristeza’ o ‘sentirse triste”, indica la Dra. Spratt. Ella menciona que uno de los indicadores más claros de la depresión en niños es la anhedonia, que significa “ausencia de placer”. “Por lo que una buena pregunta de evaluación que hacerle a los niños es, ¿Cuándo fue la última vez que la paso realmente bien?”

Tratamiento para el SAD

Varios tratamientos efectivos pueden ayudar a los adultos que padecen del SAD. Simplemente aportando más luz del sol a sus vidas puede tratar casos leves. Pase tiempo al aire libre todos los días, incluso los días nublados. Abra las persianas de su casa. Haga ejercicios regularmente y lleve una dieta saludable, una baja en carbohidratos simples y alta en vegetales, frutas y granos enteros.

Los investigadores en el Instituto de Psiquiatría del Estado de Nueva York en la Universidad de Columbia sugieren el uso de un “simulador del amanecer”, el cual gradualmente enciende la luz de la habitación, engañando al cuerpo para que piense que es un amanecer temprano.

Las personas con SAD algunas veces descubren que sus síntomas desaparecen cuando viajan o se trasladan a latitudes más al sur. Si es posible, planifique unas vacaciones familiares en pleno invierno a un clima soleado.

Al igual que con los adultos, la depresión en niños se puede tratar de manera efectiva. “La depresión es muy curable con medicamentos y terapia”, indica la Dra. Spratt. “Existen varios estudios basados en evidencias que muestran que la terapia cognitiva conductual es efectiva para tratar la depresión en niños”.

Para casos graves de SAD en adultos, existen varias opciones de tratamiento. El tratamiento más común es la terapia de luz. Los pacientes se sientan durante tres horas en frente de cajas de luz fuerte o utilizan visores de luz, con rayos UV filtrados. Sin embargo, la terapia de luz no se recomienda para niños, indica la Dra. Spratt. “No conozco ningún estudio basado en evidencias que muestre que la terapia de luz funciona en los niños, y nunca la he recomendado para niños”, indica.

¿Cuándo medicar?

Sin tratamiento, el SAD puede ocasionar graves complicaciones para los adultos, incluyendo comportamientos suicidas, problemas en la escuela y en el trabajo y el abuso de sustancias. Si otros tratamientos no dieron resultado, los antidepresivos recetados pueden ayudar a regular el equilibrio de serotonina y otros neurotransmisores que afectan el humor. Sin embargo, los antidepresivos vienen con una advertencia de “recuadro negro” sobre el riesgo del comportamiento y pensamientos suicidas. Es necesario que los padres con niños que toman antidepresivos estén alerta observando si hay alguna agitación, ansiedad o insomnio y que se aseguren de que continúen visitando a su médico periódicamente.

La Dra. Spratt indica que un análisis reciente de 27 estudios publicados en Journal of the American Medical Association comprobaron que los beneficios de usar medicamentos antidepresivos para tratar los principales trastornos de depresión superaban los riesgos. Pero los beneficios fueron más limitados en pacientes más jóvenes. “En niños menores de 12 años, solo la fluoxetina (Prozac) mostró los beneficios sobre el placebo”, indica.

Trabajando juntos en ello

Los padres de niños con depresión deben participar en el tratamiento y recuperación de su hijo. Aprenda sobre el trastorno y comparta lo que aprende con su hijo. Asegúrese de que su hijo complete su tratamiento todos los días, sin importar que forma receta su médico.

Planifique tiempo de calidad moderado juntos. Su hijo no tendrá la energía para una arcada, pero leer un libro o jugar un juego de mesa con la familia puede ser divertido. Motive a su hijo para que haga ejercicio y que pase tiempo al aire libre. Planifique caminatas diarias juntos. Prepare comidas saludables para su familia y establezca una rutina para la hora de dormir para asegurarse de que duerme lo suficiente y la misma cantidad de sueño todas las noches.

Su niño fatigado probablemente necesitará ayuda con sus tareas. Dedique tiempo para realizar juntos las tareas escolares e informe a los maestros la situación de su hijo. Sea paciente con su hijo y proporciónele la confianza indicándole que estos problemas mejorarán.

Si observa síntomas de SAD en usted mismo o depresión en su hijo, tómelo seriamente. Tratar este trastorno a tiempo y de manera diligente puede convertir los oscuros días de invierno en un tiempo placentero de unión para su familia.

Recursos útiles

American Academy of Pediatrics: Sugerencias sobre la prevención del suicidio de adolescentes

Última actualización
11/21/2015
Fuente
Healthy Children Magazine, Winter 2008
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.
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