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Cómo los pediatras pueden brindar apoyo a las familias de niños adoptados en hogares de acogida o bajo el cuidado familiar

Pequeños gestos pueden ayudar a infundir seguridad y resiliencia en los niños y adolescentes que forman parte del sistema de bienestar de menores.

Cientos de miles de niños y adolescentes ingresan al sistema de bienestar de menores de los EE. UU. todos los años, ya sea a través de los hogares de acogida, la adopción o su colocación con parientes. Sus necesidades son complejas y únicas y tienen más probabilidades de tener problemas físicos, de desarrollo y de salud mental, que son especialmente críticos durante la pandemia de COVID-19.

La American Academy of Pediatrics analiza las necesidades de los niños y las familias en un informe clínico actualizado, Guía para pediatras para brindar apoyo a las familias de niños adoptados, en hogares de acogida o bajo el cuidado familiar (en inglés), publicado en el ejemplar de diciembre del 2020 de Pediatrics.

“Los pediatras pueden ayudar a las familias a lidiar con las circunstancias sociales difíciles, la atención médica y la transición a la adultez", dijo Veronnie F. Jones, MD, MSPH, FAAP, una autora del informe, escrito por el Consejo de Hogares de Acogida, Adopción y Cuidado Familiar de la AAP. “Surgen preguntas como: ¿qué hacer si un niño se le entrega al cuidado de un abuelo y muestra signos de depresión? Proporcionamos recursos a los médicos para que identifiquen de manera temprana las necesidades de salud de los niños, ayuden con su tratamiento y anticipen problemas futuros".

El sistema de bienestar de menores de los EE. UU. prestó sus servicios a casi 690.000 niños en 2018, según investigaciones. Las razones principales por las que los niños ingresan a los hogares de acogida incluyen abandono (62 %), consumo de sustancias por parte de los padres (36 %), incapacidad del cuidador para afrontar problemas (14 %), abuso físico (13 %) y vivienda inadecuada (10 %). Un número cada vez mayor de niños —se estima que entre un 5 % a un 10 % de la población total en hogares de acogida— se colocan en estos hogares específicamente debido a necesidades médicas complejas.

Muchas veces, los cuidadores buscan orientación acerca de cómo hablar de las razones por las cuales los niños se colocaron inicialmente en hogares de acogida o se dieron en adopción, señala la AAP. Los pediatras pueden aconsejar a los cuidadores acerca de la necesidad de entender las preguntas específicas del niño en el contexto de la etapa de desarrollo actual de ese niño. Pueden alentarlos a comunicarse con los niños con honestidad y sin juzgarlos mediante el uso de lenguaje positivo, y a aprender a tener conversaciones sobre temas raciales y culturales, y el dolor o la pérdida.

Muchos niños y adolescentes experimentan problemas sociales y emocionales durante los períodos de transición.

“Generamos confianza en los niños cuando nos comunicamos abiertamente y de manera temprana", dijo Elaine E. Schulte, MD, MPH, FAAP, una autora del informe. “Aconsejamos a las familias a que usen los términos 'familia biológica' o 'familia de nacimiento' como parte de sus conversaciones habituales con los niños, en lugar de esperar a que sean mayores para hablar sobre el proceso de colocación en un hogar de acogida o el proceso de adopción".

Recomendaciones de la AAP:

  • Los niños y los adolescentes que participan en el sistema de bienestar de menores frecuentemente tienen múltiples necesidades de atención médica que deberán ser abordadas por un equipo interdisciplinario.

  • Los pediatras pueden abogar por legislación que apoye continuidad para el ingreso en la escuela y el éxito académico.

  • Los niños en hogares de acogida o en adopción tienen un riesgo mucho mayor que la población general de desarrollar trastornos del neurodesarrollo. Los pediatras pueden vigilar a los niños para detectar trastornos, tales como el síndrome alcohólico fetal o problemas comunes de salud mental.

  • Los pediatras pueden abogar por los adultos jóvenes en transición para salir del sistema de cuidado de menores o el sistema de justicia juvenil. Estos niños corren un mayor riesgo de un riesgo mayor de obtener resultados bajos en materia de salud física y mental, un nivel socioeconómico y logros menores en cuanto a su educación.

  • Los pediatras pueden tratar los efectos de las experiencias negativas en la niñez, la adversidad en la primera infancia y el trauma en el desarrollo temprano del cerebro y su historia de vida sobre la salud tanto física como mental, según la recomendación de la política de la AAP. 

Las necesidades de los niños en el sistema de bienestar de menores son incluso mayores durante la pandemia de COVID-19.  El informe clínico y la guía provisoria que la AAP publicó recientemente son recursos útiles titulado: Guía para niños y familias involucradas en el sistema de bienestar de menores durante la pandemia de COVID-19 (en inglés).

“Las relaciones sociales simples (interrelaciones) puede tener una influencia dramática sobre la resiliencia de los niños y los adolescentes", dijo la Dra. Jones. “Esa es una de las experiencias más gratificantes en el cuidado de niños adoptivos y niños en hogares de acogida y bajo el cuidado familiar".

Información adicional:


Publicado
11/23/2020 12:00 AM
Fuente
American Academy of Pediatrics (Copyright © 2020)
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