Por Gredia Huerta-Montañez, MD, FAAP
Cada año, las sequías afectan a millones de personas en todo el mundo. Las condiciones de una sequía pueden tener consecuencias de gran alcance para las familias y las comunidades, impactando el suministro de agua, la producción de alimentos, la calidad del aire y la salud en general.
Los niños pueden ser especialmente vulnerables, ya que sus cuerpos en crecimiento pueden verse afectados más rápidamente por la escasez de agua y otros recursos. La buena noticia es que hay medidas que las familias pueden tomar para prepararse y proteger a los niños durante las sequías.
¿Qué causa una sequía?
Una sequía se produce cuando no llueve ni nieva lo suficiente durante un período prolongado. Esto puede provocar que el suelo y los lagos se sequen.
Durante los últimos 20 años, las sequías se han vuelto más frecuentes debido a los cambios en los patrones del clima, en parte a causa del cambio climático. El Niño y La Niña son fenómenos meteorológicos que también pueden causar menos lluvia y temperaturas más cálidas en algunas zonas.
Las sequías no son repentinas, sino que pueden durar semanas, meses o incluso años. Para que termine una sequía, se necesita mucha lluvia durante un período prolongado.
¿Cuáles son los efectos de las sequías?
Todos necesitamos agua potable y segura para vivir, especialmente los niños, ya que pueden enfermarse con mayor facilidad que los adultos. Las sequías pueden afectar gravemente la salud física y mental y el bienestar de las personas, así como la calidad del agua, la producción de alimentos, la economía y el sustento de las comunidades.
Las sequías pueden causar problemas de salud de diversas maneras:
- Las personas pueden deshidratarse. Cuando no hay suficiente agua para beber, las personas pueden deshidratarse, lo que significa que su cuerpo no tiene suficiente agua para funcionar saludablemente. El riesgo de deshidratación es aún mayor si la sequía está relacionada con el calor extremo.
La deshidratación leve causa cansancio, dolores de cabeza y mareos. La deshidratación grave es muy peligrosa y puede causar confusión, convulsiones, daño renal e incluso la muerte. El riesgo para la salud es aún mayor en climas calientes, durante el embarazo y para los bebés, niños pequeños y jóvenes deportistas.
- La calidad del agua disminuye. Cuando hay menos agua en los embalses, los gérmenes y los productos químicos dañinos se concentran más en remanente del agua, y las plantas de tratamiento pueden verse abrumadas por toda la contaminación. Además, cuando baja la presión en las tuberías de agua, se pueden infiltrar agua sucia y aguas residuales, por lo que el agua que llega a los hogares puede contaminarse con gérmenes que enferman a las personas.
- Disminuye la higiene. Lavarse las manos con agua y jabón es una de las mejores maneras de prevenir la propagación de gérmenes, pero la escasez de agua hace que haya menos lavado de manos. Cuando el agua escasea, las personas se ven obligadas a dejar de bañarse, a no lavar la ropa, limpiar sus hogares o lavar los platos.
Estos retos para la higiene y la limpieza aumentan el riesgo de contaminación de los alimentos y la propagación de gérmenes que pueden causar enfermedades como la diarrea e infecciones en la piel, en los ojos o las vías respiratorias. Los niños con enfermedades crónicas corren un riesgo aún mayor de contraer infecciones durante las sequías.
- Las personas pueden contraer infecciones y otras enfermedades. Cuando escasea el agua potable, las personas pueden beber agua no potable o almacenarla de forma inadecuada, lo que hace que se contamine y se convierta en lugar para la propagación de los mosquitos. El agua contaminada puede contener gérmenes que causan enfermedades como diarrea y leptospirosis, y los mosquitos, según la región de los Estados Unidos y sus territorios en la que se encuentre, pueden transmitir enfermedades como el dengue y la encefalitis del Nilo Occidental.
- Hay menos alimentos. Las granjas (incluidas las agrícolas, ganaderas y de peces y mariscos) necesitan agua para cultivar los vegetales y las frutas, y criar animales. Por eso cuando el agua escasea (como durante una sequía), hay menos alimentos. Esto puede provocar hambre y desnutrición, lo que significa que las personas, especialmente los niños, no reciben suficientes alimentos nutritivos para estar saludables. Los niños que no reciben suficiente comida ni agua potable pueden sufrir retrasos en el crecimiento y debilitarse o enfermar.
- Las personas sufren estrés y ansiedad. La falta de agua también genera estrés, no solo para los adultos, sino también para los niños, incluso los más pequeños. La preocupación constante por conseguir agua puede generar ansiedad o tristeza. Durante una sequía prolongada, las familias pueden perder sus ingresos si los padres trabajan en la agricultura, la producción de plantas y alimentos, o en la gastronomía.
- La calidad del aire empeora y aumenta el riesgo de incendios forestales. A medida que el suelo se seca por la falta de agua, se forman tormentas de polvo y aumenta la cantidad de polvo en el aire, lo que agrava las enfermedades alérgicas, los problemas de los ojos y las condiciones pulmonares, como el asma. La sequía puede provocar incendios forestales porque la vegetación se seca, poniendo en peligro la vida y la salud de las personas. La escasez de agua también dificulta la respuesta de los bomberos ante emergencias por incendios.
¿Qué puedo hacer para proteger a mi familia durante una sequía?
Las sequías, en general, son fenómenos meteorológicos naturales, pero existen medidas que usted puede seguir para prepararse y proteger a su familia durante la escasez de agua.
Prepárese antes de una escasez o racionamiento de agua
- Almacene un galón de agua embotellada por persona al día en caso de sequía para garantizar agua potable y para cepillarse los dientes.
¡No desperdicie agua!
- Usted puede hacer que el suministro de agua le dure más duchándose por menos tiempo, cerrando el grifo mientras se cepillan los dientes y se lavan los platos, lavando solo tandas completas de ropa, reutilizando el agua para las plantas y reparando las goteras en las tuberías de la casa.
Ayude a sus hijos a manejar el estrés
- Cuando hay una crisis, los niños se dan cuenta, pero puede que no comprendan del todo lo que está pasando. Para proteger la salud mental de sus hijos durante una escasez de agua o sequía, usted puede:
Mantener una rutina predecible en la medida de lo posible.
Reconocer, nombrar y validar los sentimientos de sus hijos.
Brindar información tranquila y honesta, adecuada a su edad y desarrollo.
Minimizar su exposición a imágenes, sonidos y noticias perturbadoras sobre la crisis.
Fomentar la conexión social a través de actividades familiares y el juego.
Involucrar a sus hijos en el plan familiar para conservar y almacenar agua, para que se sientan útiles y empoderados.
Qué hacer cuando la calidad del agua es una preocupación
- Utilice agua que provenga de una fuente limpia y segura: asegúrese de usar agua segura para beber, preparar bebidas y alimentos y cocinar, hacer hielo, preparar la leche de fórmula para bebés, lavarse la cara y cepillarse los dientes.
Siga siempre las recomendaciones de las autoridades sanitarias cuando hay riesgo de agua contaminada o insegura. Por ejemplo, según las circunstancias, puede ser que se recomiende hervir el agua, desinfectarla añadiendo una cantidad específica de cloro doméstico (lavandina) a una cantidad específica de agua para eliminar los gérmenes, o evitar tomar el agua de la pluma o grifo.
- Filtre el agua: lo ideal es que, además de seguir las recomendaciones de las agencias de gobierno sobre el tratamiento y la desinfección del agua, utilice un filtro de agua certificado para tratar toda el agua que vaya a utilizar para beber, preparar los alimentos y la leche de fórmula infantil, y cocinar.
Tenga presente que la mayoría de los filtros no eliminan bacterias ni virus. A pesar de usar un filtro, puede ser que se le recomiende hervir o desinfectar el agua.
- Almacenamiento de agua: siempre almacene el agua de forma segura, como se describe anteriormente.
Seguridad en el uso de las cisternas: si tiene una cisterna (un recipiente grande para almacenar agua potable), asegúrese de seguir las recomendaciones para su uso y mantenimiento correctos. Esto dependerá del tipo de cisterna.
Preste atención a la higiene:
Lavése las manos con agua y jabón correctamente, especialmente antes de cocinar y comer. Si no dispone de agua, utilice un desinfectante de manos con al menos un 60 % de alcohol. Ayude a los niños a usar el desinfectante y manténgalo fuera de su alcance.
Mantenga una buene higiene oral con el cepillado de los dientes con regularidad (incluso con muy poca o ninguna agua).
Asegúrese de que los niños se mantengan bien hidratados, especialmente si hace calor. Aprenda cómo proteger a los niños durante el calor extremo.
Recuerde
Las sequías pueden ser emergencias muy estresantes y peligrosas. Aprender a almacenar agua de forma segura, garantizar su potabilidad y mantener una buena hidratación e higiene puede ayudarnos a proteger la salud de los niños y las familias durante una sequía.
Recuerde consultar con su pediatra si tiene alguna pregunta o inquietud sobre la salud de su hijo, incluyendo la seguridad del agua durante una sequía.
Más información
Acerca de la Dra. Huerta- Montañez
Gredia Huerta-Montañez, MD, FAAP, es pediatra y trabaja en soluciones de salud ambiental y cambio climático para los niños. Fue miembro del Consejo de Salud Ambiental y Cambio Climático de la AAP y es científica en la Universidad Northeastern, profesora asociada adjunta en la Escuela de Medicina Icahn del Monte Sinaí en Nueva York y profesora en la Facultad de Medicina de la Universidad de Puerto Rico.