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Metales pesados en los alimentos para bebés

​Las noticias recientes sobre los metales pesados que se encuentran en los alimentos para bebés pueden dejar a los padres con muchas preguntas.

Aquí hay información de la American Academy of Pediatrics sobre el riesgo de exposición de los niños a los metales pesados y cómo ayudar a minimizarlo.

¿Pueden los metales pesados en los alimentos para bebés causar daño a mi bebé?

Los bajos niveles de metales pesados que se encuentran en los alimentos para bebés probablemente sean una parte relativamente pequeña del riesgo general de exposición a metales pesados de un niño. Sin embargo, debe minimizarse la exposición de todas las fuentes.  La exposición a metales pesados puede ser perjudicial para el cerebro en desarrollo.  Se ha relacionado con problemas de aprendizaje, cognición y comportamiento.  Pero tenga en cuenta que muchos factores genéticos, sociales y ambientales influyen en el desarrollo saludable del cerebro, y la exposición a metales pesados es solo uno de estos factores.

¿Cómo llegan los metales pesados a los alimentos?

Los metales se encuentran naturalmente en la corteza terrestre. También se liberan en el medio ambiente en forma de polución y llegan al agua y al suelo que se usan para cultivar los alimentos. Además, los metales pueden pasar a los alimentos desde sus procesos de elaboración y envasado. Algunos de los metales más comunes que se encuentran en los alimentos, según la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) incluyen arsénico inorgánico, plomo, cadmio y mercurio.

¿Cómo puedo reducir la exposición de mi bebé a los metales pesados?

Las normas y regulaciones más estrictas para probar y limitar la cantidad de metales pesados en los alimentos para bebés y niños pequeños son de suma importancia.  Pero hay varias medidas que los padres pueden tomar ahora para reducir el riesgo de que los niños estén expuestos a metales pesados en su dieta y de otras fuentes:

  • Sirva alimentos variados. Dele a su hijo una dieta bien equilibrada que incluya una variedad de frutas, verduras (lávelas con agua fría antes de prepararlas y servirlas), cereales y proteínas magras. Comer una variedad de alimentos saludables, ricos en nutrientes esenciales, puede reducir la exposición a metales y otros contaminantes presentes en algunos alimentos.

  • Lea las etiquetas. Alimentos para bebés preparados con múltiples ingredientes pueden ser una buena opción. Sin embargo, tenga en cuenta que muchos contienen el mismo primero y segundo ingrediente. Diferentes mezclas de sabores, como col/pera y espinaca/calabaza, por ejemplo, pueden tener ambas patatas dulces/boniato como primer ingrediente. Es importante leer la etiqueta con los ingredientes para asegurarse que realmente le está ofreciendo una variedad de alimentos.

  • Cambie sus granos.  Los cereales infantiles fortificados pueden ser una buena fuente de nutrición para los bebés, pero el cereal de arroz no necesita ser el primer o único cereal que se use.  El arroz tiende a absorber más arsénico del agua del suelo que otros tipos de cultivos. Puede incluir una variedad de granos en la dieta de su bebé, como avena, cebada, cuscús, quinua, farro y bulgur. Los cereales de granos múltiples para bebés pueden ser una buena opción. Trate de evitar el uso de leche de arroz y jarabe de arroz marrón, que a veces se usa como endulzante en los alimentos procesados para niños pequeños.

Consejos para elegir y cocinar arroz para sus hijos​

Tenga en cuenta que, entre los diferentes tipos de arroz, el arroz integral tiende a tener los niveles más altos de arsénico.  El arroz basmati blanco y para sushi tiende a tener niveles más bajos. Cuando prepare arroz desde el inicio, enjuáguelo primero. Cocínelo en agua extra y luego escurra el exceso cuando esté listo.

  • Revise su agua. Los metales pesados pueden encontrarse en el agua del grifo: por ejemplo, el arsénico puede contaminar el agua de pozo y las tuberías viejas pueden contener plomo. Puede ponerse en contacto con el departamento de salud de su localidad para que le analicen el agua si esto le preocupa.

  • Si puede, amamante. La lactancia materna en vez de fórmula también puede ayudar a reducir la exposición a los metales. La American Academy of Pediatrics (AAP) recomienda la lactancia materna como la única fuente de nutrición para su bebé durante aproximadamente 6 meses.

  • Evite el jugo de fruta. Ofrezca a los niños pequeños tajadas de fruta entera o fruta en puré en lugar de darles jugo. Algunas frutas pueden contener niveles preocupantes de metales Evite el jugo de fruta. Ofrezca a los niños pequeños tajadas de frutas enteras o en puré en lugar de jugo. Algunos jugos contienen niveles preocupantes de metales pesados. Además, el juego tiene un alto contenido de azúcar y no es un nutriente rico como lo es la fruta entera. Siga dando únicamente leche materna o de fórmula a los bebés menores de 6 meses, y agua y leche cuando cumplan 1 año.

  • Elija pescados saludables. Algunos tipos de pescado pueden tener altos contenidos de una forma de mercurio llamada metilmercurio, además de otros metales. Los más preocupantes son los peces depredadores grandes que comen otros peces y viven más tiempo, como el tiburón, el reloj anaranjado, el pez espada y la albacora/atún blanco.  Comer demasiado pescado contaminado puede perjudicar el sistema nervioso en desarrollo de los niños. Pero el pescado también es una excelente fuente de proteínas y otros nutrientes que los niños necesitan, y muchos son bajos en mercurio.  Busque mejores opciones como el atún claro (sólido o en trozos), salmón, bacalao, pescado blanco y abadejo.

  • Considere preparar su propia comida para bebés.  Preparar su propia comida fresca para el bebé en casa tiene varios beneficios: puede ser más económica, se evitan posibles contaminantes del proceso y envase de los alimentos y usted puede escoger los alimentos. Pero tenga en cuenta que ofrecerle al bebé una variedad de alimentos es tan importante cuando prepara los alimentos en casa como cuando compra las comidas preparadas para el bebé.

  • Esté alerta de los peligros del plomo en su hogar.  La fuente más común de exposición al plomo es la pintura descascarada o astillada de las casas antiguas.  El suelo, algunos cosméticos y especias, el agua y ciertas ocupaciones y pasatiempos también pueden ser fuentes de exposición.  Puede encontrar más información sobre el plomo aquí.

  • No fume ni vapee. El humo de segunda y tercera mano de los cigarrillos regulares y electrónicos puede exponer a los niños a metales como el cadmio y el plomo.  El vapeo permite que los metales pesados de las bobinas de vapeo lleguen al aire y se inhalen. Además, el humo de segunda mano contiene sustancias químicas nocivas que pueden aumentar el riesgo de cáncer.

¿Es mejor la comida orgánica para bebés?

Los alimentos orgánicos para bebés pueden tener niveles más bajos de ciertos pesticidas y otras sustancias químicas.  Sin embargo, debido a que los metales pesados se encuentran en el suelo y pueden ingresar a los alimentos preparados durante el procesamiento, los alimentos orgánicos con frecuencia contienen niveles similares de metales pesados a los alimentos no orgánicos.

¿Debería hacerle hacer la prueba de exposición a metales pesados a mi bebé?

Hasta que haya más información disponible sobre los metales en los alimentos para bebés, los expertos dicen que no es necesario hacer análisis a los niños. Los estudios que analizan el cabello del niño para detectar exposición al metal no son recomendables, ya que no están científicamente comprobados y suelen ser inexactos.

Hable con su pediatra:

Si le preocupa la exposición de su hijo a los metales, hable con su pediatra. La Pediatric Environmental Health Specialty Unit, PEHSU (en inglés) tiene personal que también puede hablar con los padres acerca de las preocupaciones sobre las toxinas ambientales.

​Información adicional:

 

Última actualización
2/23/2021
Fuente
American Academy of Pediatrics (Copyright © 2021)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.
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