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Edades y Etapas
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Hable con su hijo adolescente acerca de las drogas... y continúe haciéndolo

“¿Me estás escuchando?" Algunas veces pareciera como si la mitad de lo que los padres dicen a los adolescentes les pasará de largo, como rocas lanzadas sobre la superficie de un lago. Al conversar acerca del tema de las drogas, sin embargo, es probable que usted tenga un público inusualmente atento. El estudio de seguimiento sobre actitudes en una sociedad que realiza anualmente la organización Partnership for a Drug-Free America (Estados Unidos libre de drogas), la encuesta más grande sobre actitudes relacionadas con las drogas en los Estados Unidos, extrajo muestras de las opiniones de aproximadamente nueve mil jóvenes de entre nueve y dieciocho años de edad. Tres cuartos de los alumnos de cuarto grado indicaron que querían que sus padres les dieran más información sobre el consumo de las drogas.

Sus palabras también tienen peso. De acuerdo con la encuesta de 1998, cuanto más enfáticos y frecuentes sean los mensajes antidrogas en casa, menos probabilidad habrá de que un menor las use. Sólo el 26 % de los adolescentes que dijeron que sus padres les enseñaron “mucho” acerca de los peligros de las drogas había fumado marihuana. Pero entre los jóvenes que afirman que se habían enterado “un poco” o “nada” de sus familias, las tasas de uso de la hierba fueron progresivamente más altas: 33 % y 45 %, respectivamente. Ese patrón permaneció constante también para otras drogas. En general, los niños y niñas cuyos padres ignoraron el tema tuvieron una probabilidad de casi el doble de consumir drogas que los jóvenes que recibieron “mucha” información en casa.

Apenas uno de cuatro adolescentes sintió que estaban recibiendo una guía adecuada de sus padres. Evidentemente, muchos de nosotros hemos tenido que abordar el tema periódicamente con nuestros jovencitos. Presentamos acá algunas ideas sobre qué decir.

Consejos para hablar con su hijo acerca del uso de sustancias

No deje dudas sobre su postura

“No debes usar ninguna droga, incluyendo tabaco o alcohol, bajo ninguna circunstancia”. Luego explique el porqué:

  • Porque te amamos.
  • Porque las drogas son peligrosas y no queremos ver que te hagas daño.
  • Porque eso va contra la ley.

Como cuando fija cualquier límite, indique claramente las consecuencias de desafiar las reglas:

¿Qué castigo se implementará y de qué forma? Más adelante, sugerimos planes de acción para padres que descubren que su hijo está fumando, bebiendo alcohol o usando drogas ilícitas.

No vacile en apuntar directo al corazón, en términos emocionales

Recuérdele a su hijo adolescente que a usted lo decepcionará profundamente su comportamiento, si él fuera a desobedecerlo en este asunto. Las investigaciones muestran que cuando un menor está tomando la decisión de consentir o no a un capricho, un aspecto clave a considerar es, ¿Qué pensarán mis padres?

Cuando converse acerca de los peligros de las drogas, haga énfasis en las consecuencias inmediatas

“Los padres tienen que tener en mente en qué punto se encuentran sus hijos en términos de su desarrollo”, indica el Dr. Richard Heyman, un pediatra de Cincinnati y ex presidente del Comité sobre Abuso de Sustancias de la American Academy of Pediatrics.

“Los adolescentes más jóvenes tienden a pensar principalmente en términos de hoy, mañana y el día siguiente”, explica. “No es sino hasta mucho más tarde en la adolescencia que los jóvenes comienzan a contemplar de qué forma sus acciones podrían impactar sus vidas en el futuro”. Además, todavía se encuentran en la etapa de creer que son invencibles. En consecuencia, las advertencias de que los fumadores de cigarrillos tienen más de diez veces de probabilidad de morir por cáncer de pulmón que los no fumadores posiblemente no vaya a tener un impacto mayor en un joven de trece años de edad que el de encogerse de hombros. Puede ser lo mismo en el caso de un joven de veinte años.

En lugar de ello, recalque cómo es que fumar tabaco causa mal aliento, ronquera y tos persistente; mancha los dientes de amarillo; perjudica el rendimiento atlético y, en general, provoca que las demás personas no quieran estar alrededor del fumador. En una encuesta de la Sociedad Americana contra el Cáncer, ocho de diez niños y siete de diez niñas entre las edades de doce y diecisiete años indicaron que no saldrían con alguien que fumara.

Recuérdele a su adolescente que fumar, beber alcohol y drogarse no solo son actos dañinos, sino costosos

Un joven que tiene el hábito de fumarse una cajetilla de cigarrillos diaria es testigo de cómo se le "esfuma" el dinero. Con seguridad, su hijo o hija podrían encontrar mejores maneras de gastar ese dinero, ya sea en comprar discos compactos y vestuario o ahorrar para un auto o para la universidad.

Apele a su necesidad de ser independiente elogiando su determinación de no usar drogas

“Admiro la forma en que te has aferrado a tus principios y rehusado usar drogas. Se necesita valor para no seguir siempre la corriente, y estoy orgulloso de ti”.

Explíquele a su hijo que una vez que las personas comienzan a usar drogas, es posible que no puedan dejar de hacerlo

La adicción la entienden pobremente tanto quienes abusan de sustancias como los que se preocupan por ellos. El joven que tiene una adicción se dice a sí mismo y a todos lo que lo rodean que puede dejar de hacerlo en el momento que lo desee.

Pero con el uso prolongado, la sustancia adictiva desencadena cambios de larga duración en la composición química del cerebro. A estas alturas, se necesita tratamiento profesional para curar su comportamiento compulsivo. Aun entonces, muchos usuarios de tabaco, alcohólicos y abusadores de drogas tendrán recaídas y volverán a sus viejos comportamientos.

Última actualización
6/14/2017
Fuente
Caring for Your Teenager (Copyright © 2003 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.
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